sábado, 21 de noviembre de 2009

ENSAYO Y CRITICA HISTÓRICA DE LA OBRA: LA EDUCACIÓN DE LAS MUJERES EN VENEZUELA (1840-1912) de la autora EMMA D. MARTÍNEZ VÁSQUEZ


Por:Betty Marisol Ubán
INTRODUCCIÓN

El objetivo central de este trabajo titulado: La Educación de las Mujeres en Venezuela 1840-1912, consiste en la reconstrucción histórica de la educación de las masas femeninas: niñas y adultas jóvenes en Venezuela en el período histórico 1840-1912 con el propósito de analizar las singularidades de las oportunidades educativas de esta población.
Este objeto de estudio implica pensar históricamente en el proceso de la educación y en los rasgos de la escuela y la situación escolar de Venezuela en el señalado tiempo histórico, con la idea de contextualizar la problemática de la educación y de las escuelas elementales, de primero a segundo grado, para niñas y jóvenes mujeres.
La tarea de investigar sobre la escuela, la escolaridad y otras categorías para estudiar y comprender la educación y oportunidades educativas en el caso de las masas femeninas: niñas y jóvenes mujeres en Venezuela 1840-1912, podría contribuir a repensar y rescatar una parte importante hasta ahora bastante silenciada de la historia de la educación venezolana. Sin embargo, debe buscarse otro punto de partida distinto a las generalidades que en definitiva dan cuenta de una porción de la realidad, y en el cual ha habido intereses serias omisiones y ocultamiento de la realidad.

I.- HISTORIA DE LA OBRA:

La obra está contextualizada en el año de 1840 (Siglo XIX), sobre el trayecto de formación del sistema educativo venezolano, la creación en 1840 de la Dirección de Instrucción Pública, constituye una gran importancia en Venezuela. Al asumir la presidencia Antonio Guzmán Blanco, se dio un paso fundamental con el Decreto de Instrucción Pública y Obligatoria el 27 de junio de 1870, el cual fue las bases de la educación popular bajo los principios, del progreso y de la civilización. No obstante, los avances de la educación popular siguieron siendo lentos, y más aún si nos referimos al nivel de participación de la mujer en ese proceso.

Sin embargo, todavía fue necesario esperar más de dos décadas para lograr progresos significativos en materia educativa. Algunos de estos cambios se materializaron con el Plan Trienal (1938-1941) en el que fueron pautados lineamientos precisos para lograr la culturización de la masa popular, dando énfasis a la educación primaria, ya que el analfabetismo, junto a los problemas sanitarios, la desnutrición y el atraso económico, era considerado uno de los factores que impedía la capacitación del individuo para participar de manera eficiente en las actividades económicas. La lucha contra el analfabetismo formaba parte de los programas de los nuevos partidos políticos que estaban propugnado la transformación económica, social y política.

El camino recorrido por la mujer para obtener la igualdad, tanto en la educación como el ejercicio de los derechos políticos, ha sido muy largo y tortuoso, para lo cual fue necesario enfrentar la poderosa resistencia asentada en un conjunto de valores éticos y morales, profundamente enraizado en la sociedad, que en el transcurso de siglos se habían traducido en un complejo tejido de normas, usos y creencias que legitimaban la discriminación de la mujer.


II.- ESTRUCTURA Y CONTENIDO DE LA OBRA:

TÍTULO: LA EDUCACIÓN DE LAS MUJERES EN VENEZUELA (1840-1912)

AUTOR: EMMA D. MARTÍNEZ VÁSQUEZ

AÑO: 2006

FONDO EDITORIAL DE LA FACULTAD DE HUMANIDADES Y EDUCACIÓN UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA

PRÓLOGO

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO I
De la Universidad de la ilustración a la Universidad del positivismo en lo concerniente a la Educación.

CAPÍTULO II
La Educación en Venezuela de la crisis del orden colonial a la instauración del proyecto político de la República.

CAPÍTULO III
Aproximación Cualitativa y Cuantitativa a la Realidad Escolar Venezolana 1840-1912.

CAPÍTULO IV
Escuela para Niñas y Jóvenes Mujeres en Venezuela Siglo XIX.



CAPÍTULO V
Desigualdad entre los contenidos escolares para niñas y varones en Venezuela Siglo XIX.

CONSIDERACIONES GENERALES

FUENTES DOCUMENTALES Y BIBLIOHEMEROGRÁFICAS

APÉNDICE DOCUMENTAL.

ANEXOS

GRÁFICOS.

III.- IDEAS PRINCIPALES:

CAPÍTULO I: DE LA UNIVERSIDAD DE LA ILUSTRACIÓN A LA UNIVERSIDAD DEL POSITIVISMO EN LO CONCERNIENTE A LA EDUCACIÓN


Este tema lo trataremos desde el punto de vista de la metodología histórica en tres momentos: Un Primer Momento es ver cómo el proceso de la educación ilustrada tiene una historia que se reconoce en los cambios esenciales, en los cambios de lo feudal a los cambios francamente capitalistas. Hacemos valer en este sentido que en la educación de Venezuela Colonial se mantendrían vivos algunos elementos de la formación económica y social feudal; un Segundo se refiere a la relación de la ilustración y del positivismo con las ideas liberales, que conforman una suerte de tejido conjuntivo que existe entre ambos sistemas de ideas, y cómo dentro de éstos existen propuestas para la educación y más específicamente para la educación de las mujeres y en un Tercer Momento tratamos de construir nuestro análisis en relación con las categorías históricas: libertad, igualdad y ciudadanía, atravesadas por los alcances educativos en sentido individual y universal.

En este contexto, la Pedagogía Humanista, surgida de las contradicciones entre la conciencia feudal y del modernismo, contribuye con importantes cambios en materia de educación y fundaría sus ideas educativas en la necesidad de imponer un modelo de naturaleza humana en contra corriente a los principios de autoridad. Este nuevo modelo se basaría más bien en la búsqueda y uso de la razón, del libre arbitrio y de los estudios (especialmente de las artes liberales), considerados como los mecanismos para reivindicar la dignidad humana.

En consecuencia, podemos afirmar que existe un hilo conceptual que une el pensamiento modernizante de la Pedagogía Humanista con el pensamiento de la Ilustración, que convoca a la escuela y a escolarizar a los niños y niñas y jóvenes de ambos sexos, aunque los fines sean de distinta índole; que piensa en los seres que construyen su humanidad en la medida en que son auxiliados por la educación, que en el caso actúa como soporte y a la vez como estructura para impulsar los cambios de la humanidad, tenida cuenta de la razón y de la naturaleza que se haya encerrada en cada individuo y que, además, les pertenece: que piensa en una estructura escolar desligada o menos comprometida con una enseñanza mediatizada por el pensamiento religioso, aunque éste no deja de estar presente en la educación, pero sí logra hacerse más abierto y en franco tránsito hacia la tolerancia, que piensa en la utilidad de los conocimientos, en la gradualidad y en la madurez para acceder al mismo, en la formación para los oficios y para el invento; que incorpora a las niñas y jóvenes mujeres a la educación.

Aunque en este caso, más conservador que en la relación con los varones porque persigue fines distintos a la formación del intelecto, pero, aún así, significa la consideración de las masas femeninas, las cuales más tarde se encargarán de potenciar esta apertura por caminos disímiles a los que la crearon. Todo esto significa que, a partir de estos signos, de esas complejidades, se genera un moldeado en las opiniones y en los puntos de vista, que crean ideas que caracterizarían por la vía de la generalidad, a las mentalidades, al pensamiento.

La preocupación por la educación fue uno de los temas más importantes dentro del movimiento positivista. Sin embargo, la educación de las mujeres siguió siendo un tema marginal. Llama la atención que entre los positivistas y los ilustrados se mantienen de manera casi intacta, ciertas ideas que provienen de una línea de pensamiento a través de la cual, la mujer es concebida desde un punto de vista determinista, biologicista, funcionalista, naturalista. En capítulos precedentes se explicó en qué consiste el parentesco entre ambos movimientos.

CAPÍTULO II: LA EDUCACIÓN EN VENEZUELA: DE LA CRISIS DEL ORDEN COLONIAL A LA INSTAURACIÓN DEL PROYECTO POLÍTICO DE LA REPÚBLICA

En Venezuela Colonial en 1794, Simón Rodríguez denuncia el estado en que se encuentra la escuela, y plantea, al mismo tiempo, el Proyecto de Reforma Escolar. En este Proyecto Rodríguez intenta destacar la importancia de la formación de un personal para asumir las tareas educativas dentro de una organización especialmente concebida para llevarlas a cabo, sometida no a la voluntad personal de cada enseñante, sino con miras a cumplir una función social con fines y propósitos. Abogó el Maestro por las condiciones económicas que propiciarían el acto escolar y que incluirían el salario del maestro, sus ayudantes y los pasantes que atendería, además de la infraestructura escolar. Rodríguez abre así un espacio para una escuela organizada desde las instancias políticas y busca, en cierto modo, controlar el acto educativo, evitar que continuara siendo manipulado por maestros particulares y que éstos continuaran manejando lo educativo con criterio personal.

Pero además, el maestro aboga por una escuela que ampliara su radio de acción y se encaminara a la búsqueda de un mayor número de estudiantes para incorporarlos a la Escuela de Primeras Letras. Otros tímidos cambios están dándole al mismo tiempo en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, hoy Universidad Central de Venezuela, donde comienza a insurgir personajes que quieren cambiar el contenido de algunos programas de enseñanza que, en general, mantenían una estructura escolástica.

Venezuela no vio el desarrollo de una educación femenina cuya fuerza proviniese de la Reforma o de la Contrarreforma, como fue el caso europeo, más bien se quedó en la educación del género orientada por las más puras ideas del catolicismo militante, además de la falta de movilidad social y del tradicionalismo que caracterizaron el sistema colonial español.

Un buen ejemplo de cómo marchaban las cosas en materia de educación femenina es que en el marco de las reformas de la política colonial, emprendidas por los Borbones españoles, se erigen Reales Cédulas instruyendo la creación de escuelas para niñas y jóvenes, donde se incluían los aportes en dinero u otros instrumentos económicos para dotar a estas escuelas de rentas para sus gastos. Es así como el Rey dicta las Reales Cédulas del 16 de mayo de 1769 y del 19 de octubre de 1777. Estas Reales Cédulas no se materializaron. El Colegio de Niñas de Caracas tuvo que esperar hasta 1840 para ver la luz.

En estas generalizaciones no cabían totalmente las niñas y jóvenes, puesto que los programas aplicados para el caso, distaban de la búsqueda de hacerlas ciudadanas útiles para el país. Su educación formal, cuando la hubo, estuvo signada por las características biologicistas y funcionalistas del sexo y por la posibilidad de la maternidad: en cada niña parecía advertirse a una futura madre.

A lo largo del siglo XIX, en cuestión de educación y formación, los gobiernos y las autoridades competentes en la materia, avanzaban muy lentamente, pero con mayor retraso marcharon en el caso de las masas femeninas, como se mostrará en el desarrollo de este trabajo.

CAPÍTULO III: APROXIMACIÓN CUALITATIVA Y CUANTITATIVA A LA REALIDAD ESCOLAR VENEZOLANA 1840-1912

Los datos arrojados por las Memorias son una fuente importante para la reconstrucción histórica de la educación y escolaridad de las masas femeninas, en gran parte del período estudiado 1840.1912. Sin embargo, al utilizar las Memorias como una fuente documental en nuestro, es necesario aclarar que siendo datos provenientes de fuentes oficiales, los cuales, además, fueron elaborados en un tiempo (siglo XIX) en el que aún las estadísticas oficiales estaban precariamente desarrolladas, hay que tomarlos como una aproximación a la realidad. Esta dificultad nos ha conducido a la necesidad de inferir, estimar, proyectar y comparar, con el objetivo de reconstruir esa realidad de la manera más fidedigna posible.

No obstante, estas fuentes han contribuido con el esclarecimiento de la organización legal y administrativa de las escuelas, con las ideas acerca de los contenidos escolares, con aproximaciones al número de maestros, de escuelas, de estudiantes, a los salarios de los maestros y otras herramientas teóricas para acercarnos de la mejor manera posible a la comprensión, explicación y reconstrucción del proceso escolar venezolano.

El objetivo más importante, en la creación de la Dirección, es que esta se encargaría de ser el organismo rector de la educación en Venezuela en todos sus niveles y de regular la vida académica de las escuelas de Instrucción Primaria o Elemental, de los recién creados Colegios Nacionales y de las Escuelas de Educandas.

Lo anterior se relaciona con la idea de la Escuela como espacio público en Venezuela en el siglo XIX, el cual era aún muy restringido y de escasa popularidad, a pesar de los discursos y de la voluntad política de Bolívar y otros pensadores sobre el particular. Ejemplo de esto es la gestión de Vargas, quien, en 1841, en la Memoria de la Dirección de Instrucción Pública, se quejaba con gran pesar e impotencia de la situación de la educación de la acción del gobierno en materia educativa y escolar en Venezuela. La experiencia ha demostrado ya bastante que en algunas provincias los colegios establecidos, carecen de suficiente número de estudiantes para que en ellos pueda desarrollarse el plan de su instrucción.

Presupone dicho plan la existencia de individuos ya preparados para entrar a cursar las diferentes clases; y esto no es así; ni la necesidad absoluta de la educación se ha difundido con tanta generalidad como era menester para que el impulso fuese general, ni la acción general del gobierno está bien definida y explicada en la Ley fundamental y demás que se refieren a este ramo, como para constituirle en el deber preferente de dar el impulso saludable que se requiere.

La enseñanza elemental, pues, ha de preceder sin duda alguna a la de los colegios y los repetidos ensayos que se han hecho, y se están haciendo, consumen en experimentos comparativamente poco fructuosos los ilegibles que pudieran emplearse con más provecho en preparar los materiales y la gran obra de la educación nacional. Pues si la enseñanza media de los colegios, que está situada entre la primaria y la de las Universidades, como la está con razón, está destinada a cierto número a proporción limitada; la elemental o primaria debe ser general; y mal podrá serlo en el presente estado social de Venezuela sin la saludable coacción del gobierno.

CAPÍTULO IV: ESCUELA PARA NIÑAS Y JÓVENES MUJERES EN VENEZUELA SIGLO XIX

En el tratamiento del tema Escuela para niñas y jóvenes mujeres en Venezuela siglo XIX, el eje está definido para las categorías históricas de la escuela y de la educación: cuál escuela, cuál es el concepto y fin de la educación en el caso de las niñas. En el capítulo anterior nos aproximamos a una realidad que muestra la falta de equidad en relación con las políticas públicas y las iniciativas privadas en la creación de establecimientos escolares para la población femenina, incluso en momentos de mayor auge e impulso de esas políticas que intentaron mejorar las condiciones de acceso de las masas venezolanas a la escuela y a la acción de la educación.

En 1840, la organización de las Escuelas para Niñas o Educandas, da un giro especial. Antes de estas escuelas, se habían fundado los Colegios Nacionales en el país y, ya antes, existían escuelas para niñas y muchachas, que funcionaban gracias a iniciativas privadas. En esta tónica, se asiste a la fundación de una Escuela para Niñas o de Educandas en Caracas, en 1840 (aún cuando existían sendas Reales Cédulas del 16 de mayo de 1769 y 19 de octubre de 1777 que lo erigen, además del Decreto de 27 de junio de 1827).

La organización de los estudios en Venezuela era todavía muy precaria y que podían entrar a una escuela de segundo grado personas que jamás hubiesen recibido educación elemental y por lo tanto carecían de esa base de la que viene hablándose, así como de las habilidades y el apresto necesario para proseguir hacia otro nivel de enseñanza. En lo que sí podemos tener claridad, es que la situación de las escuelas para niñas y jóvenes mujeres iría a la saga de las escuelas masculinas y en ellas prevalecerían durante un tiempo más las improvisaciones y los criterios personales.

CAPÍTULO V: DESIGUALDAD ENTRE LOS CONTENIDOS ESCOLARES PARA NIÑAS Y VARONES EN VENEZUELA SIGLO XIX

En este capítulo, abordamos el estudio y análisis de una diversidad de documentos que nos mostraron con cierta claridad, la compleja trama de ideas en torno a la escuela y la educación de las niñas y mujeres en Venezuela. Trama en la que está la esencia de lo conceptual e ideológico (lo cultural, lo religioso, las tradiciones y las costumbres), que impedían la incorporación de las masas femeninas a los espacios escolares en condiciones de igualdad con los varones.

La orientación claramente definida en los Planes de Estudio para los establecimientos de niñas y jóvenes mujeres, y en especial los Planes de la Escuela de Educandas de Caracas, estaba dirigida hacia la educación de las mujeres, vislumbradas éstas desde su más tierna infancia como potenciales madres y esposas. En algunas de estas escuelas, la educación recibida guardaba relación con un modelo de mujer para un determinado status social, para una élite, es la que predominaba en una dimensión estrictamente biológica.

De allí se desprenden dos ideas fundamentales: la primera tiene que ver con el objetivo de la educación en los Colegios Nacionales, en el que se busca conciliar la “la enseñanza tanto intelectual como moral y urbana con la del desarrollo físico de los jóvenes, y las de la mejor conservación de la salud”, y la segunda idea es el fin de la educación en tales establecimientos, que es “imprimir fuertemente en los jóvenes ideas de orden y de moralidad y el de hacerles adquirir hábitos de laboriosidad metódica que fructifiquen en lo sucesivo en pro de la civilización del país”.

Ambas ideas son sustancialmente muy diferentes a las que ya antes vimos expuestas en los Reglamentos de la Escuela de Educandas de Caracas, tanto en el redactado por su cuerpo de autoridades, como en aquel elaborado por la Dirección General de Instrucción, en los cuales la orientación es hacia la formación de una mujer para el hogar, la maternidad y las tareas domésticas.
Después del Decreto de 1870, donde se consagra la obligatoriedad, la gratuidad y la organización de los servicios educativos por parte del Estado venezolano, se abren algunos resquicios en educación y trabajo para las mujeres venezolanas.

Tras la instauración de Escuelas Normales para mujeres en el país, cobraría importancia el nombramiento de maestras en las escuelas federales, regidas y regentadas por las autoridades de la Dirección de Instrucción Pública que en fechas anteriores (1840-1841) habían recaído exclusivamente en hombres. Ejemplo de esta situación es que el poco tiempo de creada la Dirección de Instrucción Pública en 1838, fueron nombrados 34 maestros de primeras letras en distintas parroquias de Caracas y otros lugares del país.

Es consciente considerar la magnitud de las fuerzas sociales que se complementaban con el voluntarismo femenino, las cuales tienen que ver con la necesidad de cambio en los patrones sociales para impulsar la utilización de las mujeres en el campo de la docencia. Estas fuerzas sociales no eran producto exclusivo del alcance de ciertos rasgos de madurez de las relaciones sociales y políticas en lo endógeno, ya que tuvieron también que ver con las relaciones de Venezuela con el mundo exterior.

El siglo XIX venezolano cierra, en consecuencia, con la creación de una filial educativa, que orientará a las mujeres que lograron tener acceso a ella, hacia los estudios magisteriales. Esta orientación va a marcar, hasta el presente, la feminización de la carrera docente en Venezuela. Pero, esta situación implicaría además, en el futuro inmediato, la participación política y la agremiación sindical, teniendo en cuenta el entrecruzamiento de este nuevo escenario con un conflictivo clima político en el cual se comprometerían las mujeres en diversas tareas: defensa de los presos políticos, manifestaciones callejeras, participación en grupos contrarios al régimen, militancia en los recién fundados partidos políticos.


IV.- FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA:

La indagación histórica conducida por la autora se proyectó hacia el análisis del pensamiento positivista y sus aportes a la transformación de los conceptos educativos. Se puede decir que la concepción positivista. El positivismo supone no solamente una teoría de la ciencia sino también una reforma de la sociedad y la religión. El positivismo niega admitir otra realidad que no sean los hechos y por lo tanto, no considera la posibilidad de investigar aquello que no sea una relación entre hechos.

El término positivismo fue utilizado por primera vez por el filósofo y matemático francés del siglo XIX Auguste Comte. Eligió la palabra positivismo sobre la base de que señalaba la realidad y tendencia constructiva que él reclamó para el aspecto teórico de la doctrina. En general, se interesó por la reorganización de la vida social para el bien de la humanidad a través del conocimiento científico, y por esta vía, del control de las fuerzas naturales. Los dos componentes principales del positivismo, la filosofía y el Gobierno (o programa de conducta individual y social), fueron más tarde unificados por Comte en un todo bajo la concepción de una religión, en la cual la humanidad era el objeto de culto.

Entre los teóricos que estudian esta corriente podemos encontrar:
Augusto Comte: Obras: "Curso de filosofía positiva", "Sistema de política positiva o tratado de la sociología que instituye la religión de la humanidad", "Discurso sobre el espíritu positivo", entre otras.

Herbet Spencer: Obras: "Principios de Psicología", "Primeros Principios" "Principios de Biología" "Principios de Sociología", "Carta a cerca de la esfera de acción que le compete al gobierno", "Estática social", "La educación intelectual, moral y física", "Clasificación de las ciencias", "La Sociología descriptiva", "El individuo contra el estado", "Principios de una moral evolucionista", "Una Introducción a la Ciencias Sociales".

John Stuart Mill: Obras: Entre las más destacadas están: "Principios de economía política y utilitarismo", "Filosofía de las ciencias y métodos", "Autobiografía", "Sistema de lógica racionativa e inductiva", "Sobre la libertad", "Augusto Comte y el Positivismo", "Naturaleza y utilidad de la religión".

Rafael Villavicencio (1886-1896). Es un insigne representante de la teoría Positivista en Venezuela, ya que su contribución a la educación define época y marca huellas imborrables. Los aportes mas interesantes los hizo junto al Dr. Ernest Adolf, quienes desde la primera exposición que hacían en el periódico La Tribuna y de las lecciones de la cátedra de Historia Universal a la que luego convirtió en Filosofía de la Historia, ayuda a formar una generación de pensadores que actúan para comprender y analizar los fenómenos desde otras perspectivas. La orientación imperante en este momento, focalizaba su atención en construir una inventiva y un saber afianzado sobre el método de la ciencia positiva.

Arturo Uslar Pietri dice al respecto: el Positivismo se presenta como una de las más fecundas etapas de la historia del pensamiento venezolano. No consistió solamente en una serie de conceptos aprendidos en libros europeos, sino que despertó la curiosidad por el estudio de nuestros fenómenos sociales, históricos y provocó así un mejor conocimiento del país y de su realidad.

José Gil Fortoul (1912) y Rómulo Gallegos (1895). Son prácticamente contemporáneos y la formación de uno y otro coincide con aquella oleada de positivismo y de libre pensamiento. Desde la época de Guzmán Blanco se origino en Venezuela, un ambiente hostil a los valores de la tradición católica. Este ambiente cargado de positivismo conduce al mundo del agnosticismo que limita el horizonte de valoración a solo los datos inmediatos. Este agnosticismo condiciona la concepción sobre la moral y la religión, lo lleva inexorablemente al laicismo, al libre pensamiento, y a una posición ecléctica de la vida.
V.- IDEA SOBRE LA “HISTORIA” QUE MANEJA EL AUTOR


Según todo lo que se ha analizado anteriormente se puede decir que la autora maneja la historia, ya que la autora contribuye a abrir nuevas perspectivas en el conocimiento del proceso educativo desde los inicios de la etapa republicana hasta 1912. Dicha labor fue concebida en el marco de la Cátedra de Historia de las Ideas Pedagógicas en Venezuela de la Escuela de Educación, Universidad Central de Venezuela, revelando un notable esfuerzo orientado a la reconstrucción de un proceso histórico que, hasta el momento, ha sido escasamente investigado en nuestro país, e incluso, como lo sostiene la autora, requiere aún de posteriores indagaciones que permiten formular nuevas explicaciones e interpretaciones acerca de la compleja problemática referida a la mujer y la educación.

La autora aborda una primera aproximación al tema a partir de las ideas enciclopedistas predominantes en el siglo XVIII, en cuanto al papel de la mujer en la sociedad, línea de pensamiento que sobrevivió a lo largo de los años. Para ello debió indagar no solamente los criterios que regían el acceso a la educación, que estaba reservada solamente a algunos miembros de los sectores sociales de mayor rango, sino también los valores y creencias que se habían tejido en torno a la función social de la mujer, confinada al exclusivo cuidado de la familia.

A pesar de la difusión de las ideas de libertad e igualdad que apuntaban a la construcción del concepto de ciudadanía, la exclusión de la mujer como sujeto activo en la vida social continuará formando parte de los preceptos morales de la época durante largo tiempo.

VI-. SUSTENTACIÓN DOCUMENTAL Y BIBLIOGRÁFICA DE LA OBRA (ANÁLISIS DE LAS FUENTES QUE UTILIZÓ EL AUTOR)


ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN (A.G.N.)

Sección: Reales Cédulas, Años: 1749, 1777.
Sección: Real Consulado, Actas, Años: 1795-1797; 1793-1801; 1803-1806; 1808-1813.
Sección: Intendencia (Gran Colombia), Años: 1821.
Sección: Gran Colombia, Año: 1824.
Sección: Interior y Justicia, Años: 1831, 1833, 1835, 1838, 1839, 1840, 1841, 1842, 1843, 1844, 1845, 1846, 1847, 1848, 1849, 1850, 1866, 1870, 1871, 1872, 1875, 1879, 1880, 1881, 1882, 1883, 1884, 1890, 1891, 1892, 1894, 1895.

HEMEROTECA NACIONAL (CARACAS-VENEZUELA)

EL ABECÉ, Caracas, Año 1871.
EL LIBERAL, Caracas, Años: 1836, 1837, 1840, 1842.
LA GUIRNALDA, Caracas, Año 1839.
LA OLIVA, Caracas, Año 1836.
LA OPINIÓN, Caracas, Años: 1870, 1872, 1879, 1880, 1882.

PUBLICACIONES OFICIALES (CARACAS-VENEZUELA)

Memorias del Ministerio de Instrucción Pública, Rollo No. 1, Caracas, 1881.
Memorias del Ministerio de Instrucción Pública, Rollo No. 2, Caracas, 1882.
Reformas Legales, No. 1 y No. 4 (Caracas, 01-03-1837 y 15-04-1837), Ediciones Francisco Michelena.

REVISTAS:

REVISTA CLIO “Historia, Femmes et Sociétes Intellectuelles”. 13/2001. Presses Universitaires du Mirail.
REVISTA DE PEDAGOGÍA, No. 51, 59, 60 (Caracas 1997,1999, 2000).
REVISTA DE PEDAGOGÍA. Prieto Figueroa: maestro de la educación democrática venezolana, No. 65, Número Especial (Caracas, septiembre-diciembre de 2001).
REVISTA VENEZOLANA DE ESTUDIOS DE LA MUJER (2000). Centro de Estudios de la Mujer. Volumen 5, No. 14, UCV. Caracas, enero/junio.

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS Y HEMEROGRÁFICAS:

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Republicana (1830-1840): Conductas, Normas, Procederes. Revista de
Pedagogía. Caracas, mayo-agosto, Vol. XX, No. 58.

AMORÓS, Celia (1985). Hacia una crítica de la razón patriarcal. Anthropodos.
Editorial del Hombre. Barcelona.

ANGULO, Enden y JIMÉNEZ, Etilvia (2001). La Educación de niñas y jóvenes
De Caracas entre 1912 y 1950. Trabajo de Grado para obtener la licenciatura
En Educación de la UCV. Caracas, Inédito.

AÑÓN, María José (2001). Igualdad, diferencias y desigualdades. Biblioteca de
Ética, filosofía del derecho y política.

AVANZINI, Guy (Compilador) (1990). La pedagogía desde el siglo XVII hasta
Nuestros días. México.

BRITO FIGUEROA, Federico (1978). Historia económica y social de Venezuela.
Ediciones de la Biblioteca UCV. Colección Historia. Tomos I, II y III. Caracas
CARRERA DAMAS, Germán (2002). Fundamentos históricos de la Sociedad
Democrática Venezolana. Fondo Editorial de Humanidades. UCV.

COHEN Y OTROS (1993). La mujer del Renacimiento. Alianza Editorial.
Madrid.

CHADWICK, Whitney (1992). Mujer , arte y sociedad. Ediciones Destino.
Colección El Mundo del Arte. Barcelona.

PARRA LEÓN, Caracciolo (1932). La Instrucción en Caracas. Parra León
Hermanos, Editores. Caracas.

PINTO ITURRIETA, Elías (1998). Ideas y mentalidades de Venezuela. Academia
Nacional de la Historia, Colección Estudios, Monografías y Ensayos, No. 179
Caracas.

ROJAS, Armando (1952). Ideas educativas de Simón Rodríguez, Afrodisio
Agudo, S.A. Madrid 1952.

SOSA, Arturo (1985). Ensayo sobre el pensamiento político venezolano. Caracas.

TORRES, Mauro (1996). La mujer, gran ausente de la historia universal. Editado
Por TM. Libros Internacional, C.A. Quito.

YEPEZ CASTILLO, Áureo (1985). La educación primaria en Caracas en la
Época de Bolívar. Academia Nacional de la Historia. Caracas

ZEA, Leopoldo (1976). Filosofía Latinoamericana. Ediciones CELARG.
Caracas.

VII.- CONSIDERACIONES FINALES:


La orientación claramente definida, en materia de elaboración de Planes de Estudio para los colegios de niñas y jóvenes mujeres a lo largo del siglo XIX, es hacia la educación de las mujeres vislumbradas desde las más tierna infancia en una dimensión biológica como potenciales madres y esposas y en una dimensión social como reguladoras y difusoras de la religión católica en el seno del hogar. Esta orientación tiene otras implicaciones: además de ocultación y extrañamiento de sus derechos y deberes ciudadanos, implica la legitimación de la opresión de la mujer, planificada desde la instancia del poder político y religioso.

Hay tres grandes momentos en la educación de las mujeres venezolanas que son en primer lugar: la educación de las mujeres como preocupación de la religión católica, puesto que la considera el soporte espiritual de la familia; la educación de las mujeres como sujeto importante en el discurso socio-político, ya que considera que la mujer es un elemento ético y al igual que la línea católica. El tercer momento tiene que ver con la inserción socio-profesional de las mujeres en el mundo del trabajo.

Entre 1870-1912 se ha modificado el ingreso de las mujeres a la educación y al trabajo magisterial, marcando el futuro a mediano y largo plazo, en una inserción laboral más equitativa y más justa de la hasta entonces conocida. Situación que debe ser interpretada desde distintas perspectivas: una, el abandono del trabajo magisterial por parte de los maestros. En consecuencia, las mujeres ocuparán un mercado de trabajo por la necesidad creciente en este campo y dos, por empuje de las masas femeninas en la conquista de espacios de trabajo dignos y mejor remunerados que otros.

VIII.- FUENTES BIBLIOHEMEROGRÁFICAS CONSULTADAS POR EL PARTICIPANTE PARA APOYAR SU ESTUDIO DE LA OBRA


BRAVO J., Luís. Escolaridad en Venezuela, Institucionalidad, Inclusión y
Exclusión Escolar 1870-2000. Caracas. (Trabajo de ascenso). Escuela de la
Educación UCV. 2001

BRAVO J., Luís. Siglo XIX Educativo en Venezuela, una Cronología
Fundamental, Miami – USA. C. de América Latina 2002.

CARVAJAL, Leonardo. La realidad en el Sistema Escolar Republicano UCV.
Facultad de Humanidades y Educación. 1996.

FERNÁNDEZ H., Rafael. Memoria del Ministerio de Instrucción Pública,
Tomo IV, Vol. II. Caracas.

FERNÁNDEZ H., Rafael: Visión panorámica sobre el proceso de formación del
Sistema Educativo Venezolano (1830 - 1987). Caracas. Ministerio de
Educación 1988.

GIL F., José. Historia Constitucional de Venezuela en la Educación. Tomo 3,
Tercera Edición. Caracas. Editorial Sur América 1930.

LEMMO, Angela. La Educación en Venezuela en 1870. Caracas UCV, 1961

PRIETO F., Luís B. El humanismo democrático y la educación. Caracas.
Editorial Las Novedades 1979.

Análisis historiográfico a la obra de Manuel Caballero: NI DIOS NI FEDERACION


Por: Xavier Tirado
UPEL – Miranda / IPM “JM Siso Martínez”

INTRODUCCION
Estudiar la historia es un asunto que al que se debe prestar atención a todos los eventos que en ella se plasman, el ser humano es quien la construye y si se quiere decir de una u otra forma la cambia llegando a hacer adaptaciones según el contexto el cual se aborde, aun así no deja de ser interesante su estado y análisis. En cuanto a la obra de Manuel Caballero “Ni Dios Ni Federación se puede decir que: “Este libro recoge conferencias, ponencias y ensayos escritos durante el primer lustro de los años 90. Entre las primeras destacan tres pronunciadas en la “cátedra” “Simón Bolívar” de la Universidad Nacional Autónoma de México en noviembre de 1194, así como una en la Universidad Nacional de Andalucía, sede iberoamericana de la Rábida el cuatro de Agosto de 1995; y otra en el centro de Estudios Latinoamericano “Rómulo Gallego de Caracas “Entre las segunda una presentada en l cumbre del Pensamiento Visión Iberoamericana 2000, celebrada en Antigua Guatemala entre el 26 y el 29 de abril de 1994; otra, en el coloquio “Democraties: l`identite ineceincertaine, en el marco de los sextos Entretiens du Centre Jacques Cartier, de la Universitè Catholique de Lyon del cinco al doce de diciembre de 1993.
En cuanto al autor de la obra, Manuel Caballero (1931-) es un historiador venezolano. Nació en Barquisimeto, el 5 de diciembre de 1931. Vivió varios años en Europa, realizando estudios en el instituto de Estudios políticos de la universidad de Paris, y e3n la universidad de Londres su tesis doctoral lo convirtió en el primer venezolano publicado por la Universidad de Cambridge. Profesor de la Universidad Nacional de Venezuela y columnista de lo diarios El Nacional, El Diario de Caracas, El Universal, entre sus obras se cuentan más de cuarenta títulos sobre historia, política y literatura. Conferencista en varias universidades americanas y europeas, en 1679 obtuvo el premio nacional de Periodismo y en 1994 el premio Nacional de Historia.
Sus obras:
• Polémicas y otras formas de escrituras.
• Contra la abolición de la historia.
• Rómulo Betancourt, político de nación.
• La peste militar.
• Ni Dios ni Federación. Critica de la historia política. Colección: Biblioteca Manuel Caballero No. 11. . /Caracas : Editorial Alfa, 2007. 303p. - (3 ed).
• Se le ha dado a esta tercera edición una correcciones de estilo al capitulo 'Sobre la lucha armada en Latinoamérica, de resto se ha respetado el texto inicial. La idea que preside estas paginas es el combate contra la historia mítica, le acompañen el prestigio y las barbas de cualquier Ser Supremo. Es entonces un libro de reflexión histórica, pero también de lucha sin cuartel contra las tendencias salvacioncitas, contra esos fundamentalismos que Voltaire fustigo llamándolos infames y que renacen de sus cenizas a cada vuelta de la historia.
• La internacional comunista y la revolución latinoamericana.
• Porque no soy bolivariano. Una reflexión antipatriótica.
• La pasión de comprender. Nuevos ensayos de historia (y de) política.
• El desorden de los refugiados.
• Dramatis Personae.
• Gómez, el tirano liberal.
• El orgullo de leer.
• La crisis de la Venezuela contemporánea.
• Revolución, Reacción y falsificación.
I.- Historia de la obra contextualizada. “Ni Dios ni Federación.”

Han sido muchos los sucesos políticos y cambios que se han vivido en Venezuela durante el transcurso de los años 90 año en el cual se ha enmarcado el contexto en el que el autor escribió la obra que es cuestión del presente análisis. Se habla de despertares políticos por parte de todos sus ciudadanos y algunos dicen que se trata en todo caso de creación de consciencias. Podemos mencionar entre tantos acontecimientos vividos dentro de esta tierra llamada Venezuela que se haría extenso de expresar en este trabajo de lectura y reflexión que le hizo ver al autor el rol que cumplen algunas personas dedicadas al estudio y análisis de la historia, que son registrados para tener antecedentes que ayuden a profundizar el estudio de la misma. Entre esos sucesos podemos mencionar:
Gobierno de Carlos Andrés Pérez político venezolano del partido Acción Democrática, que ejerció el cargo de Presidente de la República en dos periodos (1974-1979 y 1989-1993). Durante su primer mandato, el país fue conocido con el apodo de "Venezuela Saudita" debido a la prosperidad económica y social gracias a los ingresos por exportación de petróleo. Su segundo mandato, a diferencia del anterior, estuvo marcado por constantes escándalos de corrupción y una serie de crisis sociales que culminarían con su separación del cargo por el Tribunal Supremo de Justicia acusado de corrupción, y el alzamiento social conocido como el Caracazo, respectivamente. La combinación de ambos eventos fue utilizado como argumento por Hugo Chávez y Hernán Grüber para realizar dos intentonas golpistas, el 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992, respectivamente. Fue separado de sus funciones por la justicia el 20 de mayo de 1993 por el delito de malversación de fondos públicos, siendo el único presidente en ejercicio en la historia en ser destituido por el Poder Judicial.
Gobierno de Rafael Caldera. En segundo periodo presidencial En su gabinete integra a políticos de las formaciones que le apoyaron como los representantes del partido MAS, Teodoro Petkoff en la cartera de finanzas, y Pompeyo Márquez en el ministerio de fronteras; así como algunos independientes en los otros ministerios. En cualquier caso el apoyo del MAS y de otros partidos fue fundamental para poder aprobar las leyes en el Congreso Nacional en sus primeros años de gobierno, debido a los pocos escaños en el parlamento conseguido por su partido Convergencia. El 18 de diciembre de 1994 inaugura el tramo Plaza Venezuela – El Valle de la Línea 3 del Metro de Caracas, iniciado en gobiernos anteriores. En el año 1996 recibió la segunda visita del papa Juan Pablo II, que decidió bendecir a los presos del Reten de Catia en el oeste de la ciudad de Caracas (poco después dicha prisión fue demolida). económica En el primer año de gobierno tiene que manejar una fuerte crisis financiera que se inicia con la intervención del Banco Latino que había quebrado en el gobierno interino de su predecesor en la presidencia Ramón José Velásquez, después de la destitución de Pérez, continuó con el derrumbe e intervención de una decena de instituciones bancarias y culminó con la fuga de capital por concepto de auxilios financieros otorgados por el Estado a la banca, miles de ahorristas afectados y un grave desequilibrio en la economía de Venezuela. La confianza y credibilidad de venezolanos y extranjeros en las instituciones bancarias fue afectada gravemente. Más de setenta mil medianas y pequeñas empresas quebraron, fundamentalmente por el control de cambios impuesto por el gobierno, que dificulta la obtención de divisas para adquirir insumos. Los alimentos, la ropa, el calzado, la vivienda, el transporte, en fin, todo la que afecta al ciudadano común subieron de forma desproporcionada, sin control, empobreciendo cada vez a mayor número de venezolanos. Caldera en el poder nuevamente hubo de manejar una vertiginosa espiral inflacionaria y un paralelo descenso de las reservas de divisas, empleadas generosamente para el sostenimiento del bolívar frente al dólar. El 27 de junio anunció la suspensión con carácter temporal de algunas garantías constitucionales, fundamentalmente las relacionadas con la propiedad privada y la libre actividad económica, que supuso el control estatal sobre el mercado de cambios, el sistema bancario y los precios. Las entidades financieras en bancarrota por la fuga de capitales y las afectadas por prácticas especulativas iban a ser intervenidas y saneadas por el Estado, y de hecho el Banco Central de Venezuela (BCV) anunció la suspensión inmediata de todas sus operaciones de compra-venta de dólares. Dado lo extraordinario de la situación, las medidas fueron toleradas por los medios de comunicación y la comunidad.
Luis Herrera Campins junto a Rafael Caldera en 1993 Aunque Caldera prometió durante su campaña no acudir jamás ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), debió hacerlo ante la crisis económica internacional, pero no por el pueblo venezolano.
Se continuó el proceso de privatización de los activos del Estado y se avocó a la disciplina en el gasto público, que no surtieron efectos debido a la crisis económica mundial en ese momento. Está medidas fueron bien acogida en el exterior, pero no en el país. En donde fueron frecuentes las manifestaciones y disturbios de la población venezolana que se sentía afectada negativamente.
En 1997, una comisión tripartita, conformada por el sector empresarial, laboral y Gobierno, asumieron la reforma del régimen de prestaciones sociales, tras la revisión profunda de la Ley Orgánica del Trabajo.
En el Gobierno de Caldera se inició un proceso de apertura petrolera que muchos catalogaron como el preludio a la privatización del sector; sin embargo se llevó a cabo aglutinando esfuerzos del sector privado, nacional e internacional, para la explotación, exploración y refinamiento del oro negro y del gas natural. La crisis mundial en los mercados del crudo influyó negativamente en este proceso
Hugo Chávez llega el poder el 2 de febrero de 1999. (El 17 de enero de ese año Juró sobre la Constitución de 1961 ("...juro sobre esta moribunda constitución...").
El 25 de abril de ese año se celebra un Referéndum. El 92% de los que sufragaron estuvieron de acuerdo en convocar una Asamblea Constituyente. El 23 de mayo inicia su programa televisivo "Aló Presidente". El 25 de julio se realizan las elecciones para los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente. El Polo patriótico obtuvo 121 escaños.

Golpe de estado de febrero de 1992.


II.- Estructura y Contenido (su conformación).

INDICE

Caballero M. (2007) “Ni Dios, ni Federación.”



Para la tercera edición…………………………………………………….…….11.
Prefacio………………………………………………………………………….…13.

PRIMERA PARTE ESCRITURA DE LA HISTORIA.

De la política a lo político………………………………………………...………21.
I. La condena de “la” política…………………………………….…………22.
II. El renacer de lo político………………………………………………….26
III. En el siglo XXI…………………………………………………………….33.
Comprender y perdonar………………………………………………………….36.
¿Historia? ¿Cuál historia?............................................................................39.
Lo universal y lo particular en una cronología venezolana………………….40
La ruptura de la historia de Venezuela………………………………………....53.
En el país delas ilusiones monocordes…………………………………………59.
Tres temas de historia de la vida cotidiana…………………………………….66.
I. La mujer expulsada de la historia……………………………………….66.
II. El amor, el humor y otras quimeras……………………………….……71.
III. Para aprender a vernos sin lloriqueos……………………………….....75.
Medina Angrita empequeñecido por el elogio…………………………………82
Los escritores y la Academia………………………………………………. 87.

SEGUNDA PARTE: LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS

De la ideología de Bolívar a la ideología bolivarista………….……………….95.
I. La Patria es la República…………………………………..…………….97.
II. La virtud armada………………………………………………………...101.
III. La ideología bolivarista………………………………………………….105.
Las tres muertes del Mariscal Sucre…………………………………………..109.
I. La muerte social………………………………………..………………..110.
II. La muerte política………………………………………………………..118.
III. La muerte histórica………………………………………………………128.
Algunas conclusiones……………………………………………………………………..135.
La independencia venezolana o la Guerra de los Cien años……………....138.
I. La libertad diabólica y angelical………………………………..………140.
II. Los mismos con las mismas…………………………..………… 142.
III. Llanero pelea como llanero…………………………………………....146.
IV. La guerra produce generales………………………………………..…151.
V. El 18 de Brumario……………………………………………………..…154.
La critica del liberalismo……………………………………………………...…156.
Guzmán Blanco ante el Tribunal de la Historia…………………….………..160.
I. Una sociedad arrancada del letargo…………………………………..162.
II. La Federación no quiere morir…………………………………………168.
III. La lucha con el ángel……………………………………………………173.
IV. La sentencia……………………………………………………………...178.

TERCERA PARTE: NI DIOS NI FEDERACION.

Política: un mito solar y otros mitos lunares……………………………...…..185.
I. Los mitos del 4 de Febrero……………………………………....… 192.
II. El Hijo, General del Pueblo Soberano……………………………...…201.
III. El Espíritu Santo Robinson…………….………………………….……206.
En el siglo X, una sola “generación”…………………………………………..214.
I. Qué significaba “generación”…………………………………………..216.
II. La corrupción es el poder…………………………………………. 219.
Cambios en las ideas y en la mentalidad
del venezolano en el siglo XX.....................................................................225.
I. Violencia de ayer, violencia de hoy…………………………….......... 226.
II. Donde hace su aparición la mujer…………………………………….229.
III. Las tres corrientes……………………………………………………… 237.
El petróleo en la historia de los venezolanos…………………………...……244.
I. Un comienzo ignorado……………………………………………..……248.
II. Nos damos cuenta……………………………………………….. 251.
III. El premio gordo……………………………………………………… 255.
La lucha armada en Latinoamérica: una falsa frontera entre
Reforma y revolución……………………………………………………………258.
I. Definiciones y antecedentes…………………………………………...259.
II. ¿Quién es mas radical: un reformista o un revolucionario?.....… .262.
III. De la “década terrible” al triunfo sandinista…………………………..269.
Venezuela, una democracia sesentona…………………………………..…..275.
I. Los tres sinónimos………………………………………………… 278.
II. Los ropajes sorpresivos…………………………………………… 286.
La Democracia impopular y el orden moral popular………………………..290.
I. El hecho: de la corrupción tradicional a la democrática………… 292.
II. El mito: la corrupción como casualidad diabólica…………………....298.

III. Ideas Principales.
A.- Toda generación vuelve a escribir su historia a la luz de sus preocupaciones presentes.” Eso hace que como todo pensamientos digno de tal nombre la mejor historita sea siempre polémica y no en vano Lucien Fevres hablaba de sus Combats pour l`historie.
En la obra el autor de Ni Dios, ni Federación señala que: “la historia, es pues, menos descripción que reflexión y por supuesto, menos contemplación que combate. Como tal, cruza sin pasaporte las fronteras interdisciplinarias, no en el terreno académico, sino en esas calles que es el ámbito de la democracia.
En referencia a lo expresado anteriormente, los procesos históricos vividos y los que se viven en la actualidad constituyen el espacio necesario para que el ser humano, sujeto, individuo, ciudadano, hombre mujer pueda tener la capacidad de reintentarse su propia historia claro esta, sin caer en el fanatismo o idolatría a la que se ha solido llegar como por ejemplo ver a Nuestro y por que es nuestro “padre de la patria” Simón Bolívar” como un fetiche, santo, o objeto al cual de le a dado el rol de dios o en el caso de ponerlo en el lugar del Todopoderoso Dios padre celestial, verlo como al hombre al que se debe seguir como el hacedor de milagros y no como al hombre que propició y abrió caminos junto con muchos otros para que se gestasen heroicas e increíbles hazañas libertadoras de yugos monárquicos extranjeros.
B.- La Guerra Federal (1859-1863). Guerra larga, tuvo lugar en Venezuela entre los años 1859 y 1863. El motivo principal fue la lucha entre dos tendencias políticas definidas: federalismo y centralismo. Esta disputa por la adopción de uno u otro sistema de gobierno envolvió a Venezuela en un nuevo período de lucha armada e inestabilidad política de enormes consecuencias políticas, sociales y económicas para el destino de la Nación. Tradicionalmente se ha explicado el acontecimiento de la Guerra Federal, como la consecuencia directa de la lucha por la igualdad dentro de la sociedad venezolana, lucha que tiene como objetivo la eliminación total de los "privilegios coloniales" y en la que la Guerra de Federación, vendría a resolver de manera definitiva los conflictos sociales existentes en el país.
Con la Guerra de los cien años, Guerra de Independencia…. Comienza la democratización del siglo XIX. Son muchos los eventos producidos por la guerra y los compromisos asumidos por cada uno de los protagonistas que de una u otra forma y hasta sin querer participaron y en ellas, mencionando además las penas y glorias adquiridas en los distintos campos de batallas. Caballero M (2007) en este sentido refiere que: “La Guerra de los cien años, es una reflexión desde diversos ángulos, sobre el pertinaz desangramiento de nuestro siglo XIX” El autor de la obra presenta en este apartado una hipótesis referente a esas guerras, no como un agregado de combates aislados, sino como un proceso único que arranca en 1810-1811 y finaliza en 1903. La independencia es vista como sencillamente como una guerra civil. Muchos procesos desembocaron en el siglo XIX donde ya no había Ni Dios, ni Federación.
C.- La Historia de la Colonia es masculina .con alguna contadísima excepción (por la posibilidad de ocultar un genio literario). Se dice que la mujer no existe. Y sin embargo, ella jugó el papel social (y por lo tanto histórico) fundamental en la historia de los tiempos de paz en los tres siglos de pax hispánica. Por el rol que jugó la mujer dentro de los distintos procesos históricos, se logró consolidad a lo largo de lo s siglos la imposición de una nueva cultura y asegurar su continuidad a través de los dos elementos encima de los cuales se elevó la nueva sociedad la alimentación y la educación.
Al hacer la historia de un elemento cultural tan importante como lo es la cocina, la alimentación americana, ¿será posible olvidar que ella es la obra prácticamente exclusiva de la mujer? El milagro de nuestra cocina americana no está en la incorporación de los productos de la nueva tierra, sino en haber logado elaborarla con las migajas que caían de las mesas de los nuevos dueños. Por otra parte el autor refiere que “el borrar a la mujer de la historia es una de las tantas formas de esconder toda traza de acción colectiva. Porque incluso quienes dan por muy sabido y repetido que la historia no se hace solo en los campos de batalla, olvidan decir que esos campos de batallas pueden ser militares y sociales. La historia heroica y la historia “social” suelen darse la mano para olvidarse que ella se hace todos los días, y que por lo tanto la memoria colectiva debería serlo también (sino en primer lugar) de la vida cotidiana.
D.- Caballero M. (2007) en un apartado de su obra titulado “El Amor, el honor y otras quimeras destaca lo siguiente: “Los historiadores profesionales sabemos lo siguiente: que la historia esta hecha tanto de rupturas como de continuidad.” Por lo que a veces resulta investigar un problema antiguo de tres siglos que otro de treinta años. Es mas, no siempre suele tratarse de asuntos a resolver entre eruditos, en la paz de l una biblioteca y de los archivos, sino que pueden convertirse en problemas políticos actuales, no solo espinosos sino peligrosos. Como lo refiere March Bloc (citado por Caballero) donde se hace referencia a el tratamiento dado por este a los proceso investigativos y de análisis de la Historia, al cual se le recomendó al cuidado que debía tener este al tratamiento dado a el tratamiento dado a la historia política y a la cercanía que se podía llegar en su estudio, pero que debía tener sumo cuidado cuando manejara el estudio e investigación de la historia religiosa (guerra de religión) lo cual quería decir, que seguían siendo mucho mas actuales y mas polémico un proceso y unos sucesos que en aquel momento tenían ya casi cinco siglos., que otros de una docena de años atrás.
IV. Fundamentación Teórica.

El autor de la obra la cual es objeto del presente análisis tomo como antecedentes las siguientes fuentes la cual sirvieron para soportaron la escritura de la misma y se procede a mencionar algunos de ellas.
• “Latinoamérica fin de siglo: nuevos retos para la investigación.” En los veinte los veinte años del centro de Estudio Latinoamericanos” Rómulo Gallegos: 12 de Octubre de 1994. (Conferencia).
• Francisco González Gunàn, Historia contemporánea de Venezuela,. Caracas. Presidencia de la República, 1954, 15 Vols.
• José Luis Fortoul, Obras completas, Caracas, Ministerio de Educación 1953.
• Juan Bautista Fue mayor Historia de Venezuela política contemporánea, 1899-1969, Caracas, Talleres Tipográficos de Miguel Ángel Garcia e hijos, 1978.
• Renè Romuond y otros “Pour une historie politique, Paris. Seuil. 1988. P.23.
• Ponencia leída en la jornada de Reflexión Tecnico-metodològica para un cronología de la historia
• José Rafael Lovera, historia de la alimentación en Venezuela, Caracas Monte Ávila Editores, 1988, pp.157-158.
• Luz María Londoño “Mujer y salud en el contexto socio-político., diosas, musas y mujeres, Caracas Monte Ávila Editores, 1993, pp.164-165.
• Nora Bustamante, Isaías Medina Angarita. Aspectos históricos de su gobierno. Caracas,. Fondo Editorial lola de Fuenmayor, 1985, pp. 27.
• Cfr. “El Diccionario de la Historia de Venezuela,” Caracas. Fundación Polar. 1988. T. 1 A.D p.347.
• Javier Ocampo López, breve historia de Colombia, Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1989, p. 238.
• Cfr. Luis Castro Leiva, “Sobre la absolución de la historia”, Usos y abusos de la historia en la teoría y la practica política, Caracas, Instituto internacional de Estudios Avanzados. 1988. 33. (109-162).
• Francisco de Pula Aristeguieta, “El diario de la montaña”, La revolución del Falk, cumana, 1988. Pp. 50.

V. Ideas sobre la Historia que maneja el autor.

De la manera como es escrita la obra y de como el autor del libro “Ni Dios ni Federación” presenta los hechos se considera al parecer de quien realizó el presente trabajo que es estructuralista según como va presentando se narran los hechos.
Del Estructuralismo se puede decir que es corriente no recurre a una observación atenta y ordenada, y las unidades interrelacionadas no se consideran como un conjunto, sino como formas significantes.
Este enfoque considera que es necesario construir “simulacros lógicos” que nos permitan comprender los hechos que la vida social ha impregnado de significación. Estos simulacros son modelos estructurales a partir de la lingüística de Ferdinand de Saussure, quien en su libro Curso de lingüística general, aporto valiosos elementos a esta teoría. Los modelos estructurales intentan describir las reglas inconscientes de las normas sociales..
Explotando la índole del lenguaje y las raíces e interconexiones de los fenómenos culturales, esta teoría ha aportado avances significativos en el conocimiento de los componentes y los modos de comunicación, así como los diferentes lenguajes empleados para comunicarse.
También plantea que si la sociedad se constituye porque existen determinadas reglas o estructuras, las cuales producen el sentido de los acontecimientos y las normas externas para juzgarlos, entonces los datos que se presentan ante el observador son en apariencia interpretados de acuerdo con las normas observables en forma directa, pero en realidad esas normas se constituyen o informan, por las reglas operantes en una sociedad determinada a fin de producir tal sentido.

VI. sustentación documental y bibliográfica de la obra (análisis de las fuentes que utilizo el autor).
Manuel Caballero en la obra la cual es objeto del presente análisis señala en este aspecto, específicamente en un apartado de la misma titulado: La condena de la Historia hace referencia a al papel jugado por los historiadores en le estudio y análisis de la historia, menciona que desde hace algunos años, entre los historiadores que buscaban salir de la consideración de su disciplina como un simple recuento de hechos guerreros, el término de historia política, tampoco despertaba demasiado entusiasmo. Porque, o bien se le ligaba a la historia institucional (era el dominio preferido de los especialistas del periodo colonial) o bien ella se ocupaba de la historia “republicana” y por lo general no pasaba de ser una crónica y en todo caso una historia descriptiva a servir de base a una maniobra de legitimación política, de sustento a la ideología dominante.
Señala a la vez: que en Venezuela esa historia conoció desde finales del siglo XIX los embates del positivismo sociológico, el cual a partir de los años 30 del XX, pario un hijo cuya primera reacción no fue la obediencia sino la rebelión, como la autoridad paterna, se habla entonces del marxismo. En ambas tendencias la historia política no era muy popular. Los positivistas sociológicos consideraban los hechos sociales y los acontecimientos históricos como producto de fuerzas ciegas independiente de la voluntad humana, y los marxistas ortodoxos veían el hecho político como una consecuencia, como una parte de la ideología, era como un reflejo invertido de la realidad social. De lo antes expuesto se puede decir que aquellos protagonistas cuyas corrientes filosóficas, sociológicas, políticas, entre otras estaban como se suele decir de moda eran quienes según sus concepciones daban a la historia política su interpretación si se quiere de forma personalizada usando sus creencias y ideales.

El pensamiento de Voltaire.
Aunque fue un pensador polifacético y poco o nada sistemático, Voltaire se convirtió en un símbolo del enciclopedismo y de las modernas ideas ilustradas que defendían la libertad de pensamiento, la tolerancia y la justicia como instrumentos superadores de la ignorancia, el dogmatismo y las supersticiones de toda índole. Frente al oscurantismo no solo ideológico, sino académico, esgrimirá Voltaire el buen hacer de su pluma, la cual gozaba de una enorme claridad crítica y de una demoledora y mordaz franqueza que le hicieron granjearse numerosos problemas y enemistades. Su escritura se mofa de la utilizada por los abstrusos escolásticos o, como sarcásticamente escribe en el Cándido, de los que se dedicaban a enseñar la metafísica teologocosmolonigológica.
Pese a compartir muchos de los postulados básicos aceptados por la mayoría de los ilustrados ingleses y franceses, a Voltaire le separa de ellos la carencia de un optimismo metafísico y la fe en un progreso humano capaz de arrebatarnos de la mezquindad y de la ruindad en la que estamos inmersos. En contra de la tesis del "buen salvaje" mantenida por Rousseau, Voltaire no cree en ninguna inocencia y bondad naturales del hombre. No es la sociedad, el Estado o la cultura la que pervierte y denigra esa inocencia primigenia del hombre, antes bien, es el propio hombre el que genera las propias condiciones de su miseria. La ética no se halla subordinada a la política, porque se trata de un ámbito inmanente a nuestra propia naturaleza. La absoluta confianza de la razón que postularon un siglo antes los racionalistas no es aceptada por Voltaire, para el cual la inteligencia humana por sí misma puede denunciar, criticar y corregir algunos prejuicios, errores o disparates, pero por sí sola es impotente para erradicar estos males.
VI. Consideraciones finales.
La lectura y análisis de la obra, se constituyó en una experiencia motivadora y enriquecedora para el proceso formativo y para el conocimiento y estudió a fondo visto de otra perspectiva de la historia contemporánea venezolana y de todos aquellos procesos políticos y de otra índole que en ella se han generado: como estudiante de historia, fue en primer lugar algo que chocó con la concepción personal que se tiene de la historia y de lo limitado que a veces suele abordarse y cuando uno consigue a autores como este, que te la presentan de otra forma, eso suele impactar un poco, pero es bueno conocer y tratar de entender que la historia lejos de ser una cátedra aburrida y fastidiosa para mucho es la escancia de una sociedad que se construye y como se dijo anteriormente el presente análisis , es sencillamente la construcción de los hechos por parte de cada uno de todo aquel hombre, mujer y niño que compone la sociedad venezolana en todos sus niveles y estratos. En lo particular para el autor del presente análisis fue encontrarse con una persona experimentada que va relatando los hechos de una manera peculiar sin omitir detalles, fue conocer los hechos históricos , y mas aquellos que tienen que ver con nuestra historia de los siglos XIX, que se no había presentado a manera de cuentos fantásticos, increíbles, irreales, y que algunos protagonistas de determinados eventos eran sacados de los libros y solo pasaban a ser elevados a altares, a conocerlos sencillamente por de un evento específico que marcó nuestros procesos históricos, eso no esta mal, solo que no es ver a nuestros procesares en panteones mediante visitas guidas , quizás se deba ir un poco mas allá de esa instrucción, ver el trasfondo, no contado en un biografía.
En referencia a lo antes expresado, para terminar se hace a referencia en particular que para quien elabora el presente análisis fue algo impactante, el hecho abordado en la obra “Ni dios de Federación el cual se quiere comentar fue el apartado titulado: Las tres muertes del Mariscal Sucre, y de lo que se recuerda de la instrucción hisotrica dada en los colegios y liceos sencillamente se halaba de su natalicio, de su muerte pero solo `por recordar el día, el mes y el año de su muerte, obviando todo el trasfondo desgarrador al cual fue sometido.
Se hace referencia en este apartado a la murete como la gran igualadora; y por supuesto. Otro tanto se puede decir de la mayor productora de muerte en la historia del hombre, la guerra. Todas estas distinciones y muestra de principalidad van a ser borradas en el turbión guerrero, y lo grados superiores de su carrera militar habrá que ganárselos el joven Antonio José sudando plomo y chorreando sangre.

VIII. Fuentes bibliográficas consultadas por el participante para apoyar su estudio de la obra.


• Caballero Manuel (2007) Ni Dios, ni Federación Critica de la historia política. Biblioteca Manuel Caballero Vol.11.1era. Edición Editorial Alfa.
• http://www.booksur.com/component/page,shop.product_details/flypage,shop.flypage/product_id,7798/category_id,3/manufacturer_id,0/option,com_virtuemart/Itemid,31/vmcchk,1/ [Documento en línea] en consulta (Noviembre 20.2008).
• http://www.monografias.com/trabajos/positivismo/positivismo.shtml. [Documento en línea] en consulta (Noviembre 25,2008).
• Prado Castro Juan Hablando de la Reforma Constitucional de 1999. [Articulo en línea] en consulta (Noviembre, 18, 2008).
• http://www.rena.edu.ve/TerceraEtapa/Historia/GuerraFederal.html [Documento en línea] en consulta) Diciembre 06.2008).
• http://foro.univision.com/univision/board/message?board.id=metafisicayfilosofia&message.id=6772 [Documento en línea] en consulta (diciembre. 15, 2008).

Crítica Historiográfica a La Conjura de los Mantuano de la autora Inés Quintero.


Por: Mayda de Jesús Cuello
UPEL Miranda/ IPM “JM SISO MARTINEZ”

Introducción:

La historia que a continuación se presenta, tiene como finalidad describir los sucesos que tuvieron lugar en el año 1808 en la provincia de Caracas, la cual tiene como principales protagonistas a un grupo de notables de dicha provincia, la obra está estructurada en seis capítulos los cuales narran la historia, 1er capítulo: La crisis política de la Monarquía, 2do capítulo: América: de la lealtad al juntismo pactista, 3er capítulo: El movimiento juntista en la provincia de Caracas, 4to capítulo: La preservación del orden monárquico, 5to capítulo: La respuesta de los principales, 6to capítulo: Del pactismo fidelista a la Independencia.

I- Historia de la obra:

La obra está contextualizada en el año de 1810 la cual describe los sucesos que se sucedieron a partir del 09 de abril del mismo año cuando la Monarquía, atiende una solicitud de un grupo de notables de la provincia de Caracas y que tuvo lugar en el puerto de Cádiz, la comunicación proveniente de Caracas tenía como objetivo que esta primerísima instancia de la justicia española se pronunciara acerca de la condición de fieles vasallos y leales súbditos del Rey que distinguía a los firmantes. Pretendían también que el alto organismo emitiera una declaración según la cual ninguno de ellos pudiera verse perjudicado en su honor y estimación por haber cometido delito alguno contra la Corona y las leyes del reino.

Quienes solicitaban ambas declaratorias eran ocho vecinos principales de la capital provincial: Don Francisco Rodríguez del Toro, el Marqués del Toro, Martín Tovar Ponte y su hermano José Tovar Ponte, hijos del Conde de Tovar, José Félix Ribas y su hermano Juan Nepomuceno Ribas, destacados como comerciantes y hacendados de la provincia, Pedro Palacios, Alguacil Mayor de la Real Audiencia, e Isidro Quintero, español y con importantes intereses en el comercio de la provincia.


II -Estructura y Contenido:

Inés Quintero, La Conjura de los Mantuanos, Ediciones UCAB, 2008.



Índice

Introducción

Capítulo I
La crisis política de la Monarquía

Capítulo II
América: de la lealtad al juntismo pactista

Capítulo III
El movimiento juntista en la provincia de Caracas

Capítulo IV
La preservación del orden monárquico

Capítulo V
La respuesta de los principales

Capítulo VI
Del pactismo fidelista a la Independencia

Conclusiones
Fuentes

III - Ideas Principales:

Capítulo I: La crisis de la Monarquía
EL desmantelamiento de la legalidad monárquica:
El motín de Aranjuez que culmina con la renuncia de Carlos IV y la ascensión al trono de Fernando VII, constituye el primer episodio de una compleja y agitada secuencia de hechos que terminan por liquidar las estructuras políticas del Antiguo Régimen en España.

Coinciden múltiples aspectos: el malestar ocasionado por las guerras contra Francia primero (1793-1795) y contra Inglaterra después (1796-1802 y 1804-1808), el aumento de gastos públicos como derivación de los conflictos armados, la brusca caída de los ingresos por la paralización del comercio con América, las impopulares medidas cuyo objeto era subsanar la bancarrota de la Hacienda, el desgaste político de la Monarquía absoluta, la creciente inestabilidad de su sistema administrativo, las fuertes críticas al sistema absolutista provenientes de intelectuales ilustrados y de liberales radicales y, finalmente, la excesiva preeminencia del ministro Carlos Godoy, quien había ascendido a la condición de Primer Ministro del reino en 1792.

Como consecuencia de las guerras, España perdió parte de la isla de Santo Domingo y la isla de Trinidad, su flota fue derrotada de manera dramática en trafalgar y adquirió deudas económicas y compromisos políticos con Francia que la obligaron a estrechar aún más su relación de dependencia con el Emperador de los franceses al firmar el tratado de Fontaineblau el 27 de octubre de 1807, en el cual se autorizaba el ingreso del ejército napoleónico en dirección a Portugal.

Los llamados constitucionalistas históricos, críticos ilustrados del absolutismo y contrarios a la excesiva concentración de poder en el monarca, así como resueltos oponentes al despotismo ministerial, considerado como una desviación del sistema absolutista. El objeto de este grupo era adelantar reformas políticas inspiradas en las leyes constitutivas del reino que permitiera devolverle la dignidad a la Corona española.

Los sucesos de 1808 ponen en movimiento a cada una de estas tendencias, el desenlace de los hechos y los contradictorios vaivenes del proceso serán resultado de la confrontación entre ellas .El motín popular de los días 17 al 19 de marzo, instigado por el Príncipe de Asturias y sus aliados con el fin de desalojar del poder a Carlos IV, lejos de fortalecer en el poder al nuevo monarca y consolidar el sistema político de la monarquía, alteró los cimientos políticos y legales del Antiguo Régimen.

La incapacidad política de las instancias de poder del absolutismo:
El Estado español estaba organizado y funcionaba de acuerdo a los fundamentos del absolutismo. La monarquía española, en consecuencia, se sostenía sobre el principio del poder omnímodo del Rey, quien acumulaba, por disposición Divina, la totalidad de las funciones del Estado y la condición de autoridad única .Esta tendencia a la concentración del poder y la centralización administrativa, se había desarrollado desde el siglo XV con la alianza dinástica entre Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, la cual se condujo a la unión de ambos reinos. El proceso es resultado, por una parte de los beneficios económicos y políticos derivados del descubrimiento del Nuevo Mundo y por la otra, la ejecución de un programa cuyo objetivo era la concentración del poder real en el reino de Castilla.

Los hechos que se suceden a partir de 1808 ponen en entredicho el funcionamiento del sistema político de la monarquía española, aun cuando en ningún momento se vea alterada la lealtad del pueblo frente a su Rey. L a junta era la responsable de mantener la armonía con el jefe de las tropas francesas y sus funciones estaban limitadas a materias gubernativas y urgentes. Otros movimientos y decisiones debían consultarse al Rey por conducto del Ministro Ceballos.


El surgimiento de poderes paralelos:
La creciente intranquilidad producto de la presencia francesa, la liberación de Godoy, el viaje de Fernando VII a Bayona, los rumores cada vez más fuertes del regreso del Carlos IV al trono y la inminente salida para Francia de los Infantes Don Antonio y Don Francisco, generan el estallido violento de los madrileños contra la presencia de los franceses y a favor de su Rey Fernando VII. Todos los autores coinciden en señalar este día como el inicio de la guerra de España por su independencia, y Goya se encargo de inmortalizar la jornada en sus famosos cuadros alusivos a la masacre.

Todos estos movimientos ocurren entre mediados de mayo y finales de junio y concluyen en la constitución de Juntas Supremas de Gobierno, las cuales tienen en común varios aspectos.

Capítulo II: América: de la lealtad al Rey al juntismo pactista
Leales al Rey y a las Leyes del Reino:
En las provincias americanas, al conocerse las noticias de España, la respuesta inmediata fue de lealtad a Fernando VII y de rechazo a la usurpación francesa. A pesar del derrumbe institucional y político de la Monarquía, de la situación de vacío que produjo la ausencia del Rey, del desconocimiento generalizado de las autoridades constituidas, de la disgregación del poder en numerosas Juntas provinciales y de la inexistencia de alguna instancia política que pudiese ser reconocida como la legítima autoridad, en las provincias de América no ocurre en 1808 ningún movimiento que tuviese como objetivo aprovechar la crisis política de la monarquía y tomar la iniciativa de adelantar la Independencia.

Resultaron mucho más firmes y arraigadas la tradición de lealtad a la Corona y el respeto a la autoridad y sujeción que constituía la figura del monarca que las tendencias criollistas o el malestar que generaban las restricciones al comercio o las controversias que suscitaba la supremacía de los españoles peninsulares en los altos cargos de la burocracia gubernamental.

Las provincias americanas en 1808, se mantuvieron fieles a la monarquía española, sin excepciones. En todos los casos, las manifestaciones de lealtad al Rey se inscribieron dentro de la tradición ceremonial del reino y recurrieron al sistema de representaciones del imaginario político del Antiguo Régimen.

“Que en nada se altere la forma de gobierno ni el Reynado del Señor Don Fernando VII en este Distrito”:
En la provincia de Venezuela, el ascenso al trono de Fernando no tiene efectos inmediatos que alteren el funcionamiento de las instancias de poder real, Capitanía General, Audiencia e Intendencia, El Ayuntamiento y los habitantes de las primeras ciudades.

Las primeras noticias de los hechos españoles se conocen en Caracas cuando llegan los oficios relativos a los sucesos de Aranjuez. El 09 de mayo se recibe el real despacho dirigido al Capitán General de la provincia de Venezuela, en el cual se le informa la abdicación de Carlos IV en su heredero el Príncipe de Asturias. El mismo documento mandaba se le reconociese y obedeciese como Rey y Señor natural de todos sus reinos y dominios.

El Cabildo, informado de la novedad, manifestó el “particular regocijo” que le causaba la exaltación de su nuevo Soberano y acordó se hiciese un alumbrado general por ocho noches continuas en toda la ciudad y que se cantase al día siguiente un Te Deum en la Iglesia Metropolitana en acción de gracias.

El juntismo pactista en las provincias de ultramar:
Los americanos a la hora de resolver la disolución política que constituía el desmantelamiento de las instancias de poder de la Monarquía y la transgresión flagrante de las leyes del reino, se aferraron a los mismos imaginarios y referentes políticos de los súbditos allende de mares.

Ausente el Rey la soberanía regresaba a la nación, es ese el argumento pactista que se expresa en España y en América al momento de justificar la erección de las primeras Juntas, las cuales sustituirían a las autoridades constituidas y atenderían la emergencia

La diferencia era que en América no había tropas francesas, las autoridades del reino, esto es los Virreyes, Gobernadores y Capitanes Generales, no habían tenido ocasión de plegarse al invasor y no había ocurrido un alzamiento popular como el que tuvo lugar en España, que desconociera a las instancias legítimas del poder e impulsara La erección de Juntas depositarias de la soberanía.

Capítulo III: El movimiento juntista en la provincia de Caracas:
La junta de las autoridades:
Quién gobernaba en ausencia del Rey y sobre quién recaía la soberanía, eran interrogantes que preocupaban por igual a los notables y a las autoridades tanto en Caracas, como todo el imperio español. De forma tal que, transcurridos diez días de la reunión promovida por el Capitán General, éste toma la iniciativa de promover la constitución de una Junta en la capital a ejemplo de Sevilla, considerando que en las circunstancias que se estaban viviendo, podría ocurrir “asuntos de mayor gravedad”

La propuesta de la máxima autoridad de provincia, con toda seguridad, estuvo asociada a los rumores extendidos por la ciudad de que existía un movimiento cuyo objetivo era asesinar a las autoridades peninsulares y constituir un gobierno de americanos. Teniendo presente lo ocurrido en algunas provincias españolas en las cuales fueron asesinados los gobernadores y máximas autoridades, no era de extrañar que hubiese motivos para alarmarse.

La Junta de los principales:
La suspensión del proyecto de Junta propiciado por la máxima autoridad de la provincia, aun cuando suspendió temporal y aparentemente el sensible tema de qué hacer frente a la ausencia del monarca, no disipó el ambiente de tensión y el debate respecto al futuro de España y a cómo debía atenderse en América la emergencia política que sacudía al reino.

Así como el 13 de noviembre se encontraban reunidos en la casa del señor Intendente, Don Juan Vicente de Arce, los señores Don Francisco de Berrío, Fiscal de la Real Hacienda; Don Ignacio Canibel, Contador Mayor Decano del Tribunal de las Cuentas y Don Antonio Fernández de León Oidor honorario de la Real Audiencia, quien se encontraba en Caracas procedente de Maracay.

La opinión de Antonio Fernández de León, al tanto del reconocimiento que el Capitán General, la Audiencia y el Ayuntamiento habían hecho de la Junta de Sevilla, era contraria a esta determinación. Según apuntaba el Oidor honorario, ninguna de estas instancias tenía autoridad para reconocer a la mencionada Junta.

No era esa la opinión del Fiscal quien, debatió acaloradamente con el señor Oidor, exponiéndole que ese modo de pensar... “sería propio para introducir una general anarquía y añadiéndole por vía del consejo, que se abstuviese de semejantes proposiciones porque ciertamente eran muy peligrosas”.

Capítulo IV: La preservación del orden monárquico:
El sometimiento de las Juntas americanas:
En la mayoría de las provincias de ultramar, como se ha dicho, hubo elocuentes expresiones de lealtad a la Monarquía y al legítimo y único Rey de España: Don Fernando VII. Pero también, en muchas de ellas las manifestaciones de lealtad se vieron acompañadas de iniciativas cuyo objetivo era seguir el ejemplo de España y constituir Juntas encargadas de velar por la seguridad del reino y proteger los intereses de Fernando VII de este lado del Atlántico. Sin embargo, en todos los casos, los proyectos e intentos de Juntas fueron interpretados como una tentativa independentista en franca contravención a la lealtad y fidelidad a la Monarquía y no como una expresión del espíritu pactista que los inspiró. En consecuencia, fueron duramente reprimidos.

En la Nueva España, el Virreinato más importante de los territorios de ultramar, la insistencia del Cabildo de constituir una Junta fue aceptada finalmente por el Virrey Iturrigaray, quien alegó a favor de la solicitud de los capitulares la situación de anarquía prevaleciente en España.

La noche de 15 de septiembre es asaltada la vivienda del Virrey cuando éste dormía y es conducido ante el gran Inquisidor y de allí al convento de los Betlemitas, donde quedo incomunicado. Su esposa y sus hijos también fueron extraídos del palacio y encerrados en el convento de San Bernardo. Unos días más tardes el grupo familiar era embarcado hacia España.

Contra los “malcontentos del gobierno”:
Joaquín Mosquera y Figueroa era oriundo de Popayán en la vecina Nueva Granada. Absolutista convencido y defensor estricto de la legalidad y el orden monárquico, fue unos de los pocos criollos que hizo carrera en el sistema judicial de la Monarquía, poco permeable a la presencia y actividad destacada de los nacidos en ultramar. En 1809 se le concedió plaza togada en el Consejo de Indias y en 1812 se convirtió en uno de los cinco miembros de la Regencia de España, más tarde figurará como Ministro de la Cámara del Consejo de Indias y finalmente fue nombrado Fiscal de Asamblea de la Orden de Isabel la Católica.

Durante tres años investiga de manera acuciosa, convoca testigos, conoce las denuncias de corrupción, reconstruye las redes de lealtades que unen a ministros y vecinos, averigua las vidas y movimientos de todos los implicados en las denuncias, destituye funcionarios y al concluir su labor en octubre de 1808, aspira que se le permita regresar a México, lugar en el cual se encontraba al momento de ser enviado como Regente Visitador de la Audiencia de Caracas.

Pocos días más tarde, atento a los rumores y a la intranquilidad que se vivía en la ciudad producto de las reuniones que se celebran en la casa de José Félix Ribas, toma cartas en el asunto y envía a dos emisarios con la orden estricta de tomar nota de todo aquel que entrara o saliera de la casa de Ribas y de escuchar cualquier comentario que se colara hacia fuera por las ventanas.

Los informes son detallados y dan cuenta de hombres embozados en sus capas que entran y salen. Un negro en el zaguán de la casa de Don José Félix Ribas hace las funciones de espía y de portero. Ven salir apresuradamente un hombre con bastón, otro con capa acompañado de una mujer, dos hombres también con capa, pero no logran reconocer a ninguno. Se oye murmullo de gente en la sala y puede verse que hay luz por las rendijas de las ventanas. El sonido de una de las voces les hace sospechar que entre los asistentes se encuentra Don Juan Jerez de Aristiguieta.

Evitar “una desunión peligrosa”:
Cada uno de ellos, en documentos diferentes y como iniciativas de carácter individual, se dirigen a las autoridades del reino para exponer su preocupación por las consecuencias que podría acarrear el abuso y la arbitrariedad del Regente Mosquera, lo cual podría ser “ el origen de una desunión peligrosa”.

Quintana había sido, hasta 1804, Decano Regente de la Real Audiencia de Caracas; ese mismo año fue ascendido para el mismo cargo en la Real Audiencia de Santa Fe, sin embargo no viajó inmediatamente a esa ciudad en vista de que debía permanecer en Caracas mientras Mosquera practicaba la visita. Mientras se ejecuta la visita, es electo par el Consejo de Indias en España. Finalmente viaja a la península en 1809 cuando concluye el trámite de Mosquera y cesan temporalmente las discordias que se suscitaron por los sucesos de noviembre de 1808

Si bien el informe de Mosquera no modificó su elección como Ministro del Consejo de Indias, había sido, sin lugar a dudas, un episodio particularmente molesto en la carrera de Quintana. Es así como, el 28 de noviembre, dirige una representación a España en la cual manifiesta su parecer respecto a la iniciativa de los principales.

La Conciliación de las partes:
Luego de casi tres meses de diligencias y averiguaciones, se produce el primer fallo el 18 de febrero de 1809. La decisión es dejar en libertad a la mayoría de los firmantes, la sentencia absolutoria hacía clara manifestación de “no haberles perjudicado a su honor y estimación” En el mismo acto se decide levantar cargos solamente contra “ los más culpables”, éstos eran: el Marqués del Toro, José Félix y Juan Nepomuceno Ribas, Mariano Montilla, Nicolás Anzola, José de Tovar, Pedro Palacios y, por supuesto, Antonio Fernández de León quien en la segunda semana de diciembre había sido embarcado para España y puesto a la orden de la Junta Central.

El alegato de los Fiscales concilia las partes en disputa: avala las medidas tomadas por las autoridades, y al mismo tiempo, absuelve de todos los cargos a los “más culpables” según lo estipulado en el fallo de febrero. Estimaban los Fiscales que Mosquera había actuado en correspondencia con su obligación de mantener el buen orden, la paz y justicia de los vasallos, por tanto, la iniciativa de formar sala extraordinaria para atender la novedad había estado sujeta a las graves circunstancias de la provincia.

La preocupación de los Fiscales ante la eventual disolución que podría desatarse en la provincia de prosperar la erección de la Junta, obedecía al diagnóstico que habían elaborado sobre la compleja y sensible diversidad social de la provincia, pero también era producto de la reacción que la propuesta había generado entre algunos oficiales del Batallón de pardos de la Capital y de los Granaderos de los valles de Aragua y Valencia quienes el mismo día 24, se dirigieron al Capitán General reprobando enfáticamente el movimiento.


Capítulo V: La respuesta de los principales:
Temerosos, leales y arrepentidos:
El sometimiento de los principales se lleva a cabo la misma noche del 24 de noviembre y tal como lo reseñaba Jurado en su protesta, los sujetos más principales de la ciudad fueron importunados en horas de la noche. Y remetidos al cuartel San Carlos, recluidos en sus casas bajo vigilancia sin derecho a comunicaciones exteriores o confinadas en distintos poblados fuera de la ciudad, luego de rendir sus respectivas declaraciones.

Las primeras reacciones no se hicieron esperar. Intimidados y sorprendidos por la firmeza de la respuesta y dispuestos a demostrar cuanto antes su inocencia, el mismo día de los hechos y en los días siguientes, se retractan y reiteran su lealtad a la Corona.

El primero en reaccionar es Lorenzo de Ponte, tío de lo hermanos Tovar, dos de los más activos en la búsqueda de las firmas. Antes de que se tomara alguna resolución y cuando todavía se encontraban reunidos los miembros de la Sala Extraordinaria, Ponte remite una comunicación en la cual expone que de la seguridad de la Patria y en obsequio de Don Fernando VII. Informado luego de que la iniciativa tenía otras miras de las que podían resultar consecuencias poco favorables, se retractaba categóricamente, invalidaba sus firmas, manifestaba su inquebrantable lealtad al Rey, la Patria y la Religión y juraba por la cruz su reconocimiento a Fernando VII.


Irrefragablemente leales, pero irremediablemente enfermos:
A los pocos días, el encierro causa estragos en la salud de los patricios. Todos alegan que nunca estuvo en el ánimo de los firmantes atentar contra el gobierno de la provincia y que se cuentan entre los más fieles vasallos del monarca. Sin embargo, se encuentran en condiciones físicas tan delicadas que resulta impostergable sacarlos del Cuartel, so pena de perder la vida.

Según expone Doña Juana, Mariano “se halla atacado del accidente habitual que padece que es una fatiga al pecho o ahogo que lo pone en los últimos períodos de la vida y es indispensable atender a su curación; ésta no puede verificarse en el cuartel por falta de comodidad, y porque el temperamento de su situación y el aire húmedo que allí se respira le es enteramente contrario”.

Una acción plausible digna del nombre Español:
Si los temas que desde el mes de julio habían suscitado controversias en la ciudad eran el de la lealtad al Soberano y el del derecho de los pueblos a promover la erección de Juntas depositarias de la soberanía, era natural que se discurriera sobre ambos puntos al momento de enfrentar las diligencias promovidas por el regente contra los solicitantes de la Junta.

Por sus títulos y su reconocida trayectoria de fidelidad a la Corona y seguramente también en consideración a su avanzada edad, fue el único de loas firmantes criollos sobre quien no se emitió ninguna disposición, ni siquiera se le tomó declaración, era como si no hubiese estado entre los firmantes y promotores del documento.

El honor mancillado y la ley atropellada:
Al momento de reclamar los procedimientos del Regente Mosquera, el Teniente de Gobernador, Don Juan Jurado, ya había hecho-mención a la afrenta contra el honor de los principales que constituía el escandaloso sometimiento nocturno. Los mismos agraviados, al día siguiente del encarcelamiento, se dirigen al Capitán General parar manifestarle su repudio a la actuación del Regente.

El reclamo iba directamente dirigido a alertar que se había mancillado lo más precioso de la existencia de un hombre de bien; el honor, la estimación pública que les otorgaba el hecho de ser parte del estamento de los principales.

Capítulo VI: Del pactismo fidelista a la Independencia:
Los términos de la representación americana:
El tema americano constituyó materia de discordias y contradicciones insalvables a la hora de resolver cuáles debían ser términos de la representación americana en las instancias de poder de la Monarquía. Las autoridades españolas, como se pudo apreciar, respondieron frente a las tentativas juntistas de manera homogénea. En ninguna de las provincias de ultramar tuvieron posibilidad de instalarse, por el contrario, en todos los casos fueron sometidas y disueltas a fin de impedir cualquier tipo de modificación en el gobierno de los territorios ultramarinos.
En enero de 1809 la Junta Central emitió una resolución en la cual declaraba a los “vastos y preciosos dominios que la España posee en las Indias” como una “parte esencial e integrante de la monarquía española”. Acto seguido el documento establecía que se les concedería la posibilidad de tener representación nacional e inmediata para que formaran parte de la Junta Central. La decisión tenía como propósito “estrechar de un modo indisoluble los sagrados vínculos que unen a unos y otros dominios, como así mismo corresponder a la heroica lealtad y patriotismo de que acaban de dar tan decisiva prueba a la España”.

A tal efecto, en las cabezas del partido de lo9s Virreinatos y Capitanías Generales, los ayuntamientos nombrarían a tres individuos de notoria probidad, talento e instrucción. En cada Ayuntamiento se sortearía un representante entre los tres seleccionados, quien resultaría el elegido por ese partido. Al momento de la elección debía expresarse su nombre, apellido, patria, edad, carrera o profesión y todas aquellas circunstancias políticas y morales que lo distinguían.

Los reparos de Caracas:
En la provincia de Caracas, si bien no se produjo ningún documento de la densidad y contundencia del Memorial de Torres, la convocatoria y los resultados de la elección fueron puestos en entredicho en varias representaciones cuyo objeto era disentir de los términos de la convocatoria y rechazar la designación del representante que salió electo por Venezuela en el sorteo realizado el 20 de junio de 1809 en la capital de la provincia.

Deslindes y desenlace: el camino hacia la Independencia:
Mientras en Caracas se rechaza la designación de Mosquera, se conoce la nulidad de su elección y se prepara el nuevo proceso eleccionario, ocurren cambios sustanciales en España. El 29 de enero de 1810, la Junta Central es disuelta y se constituye la Regencia de España.

La regencia manifestaba, además, su determinación de dar continuidad a la convocatoria a Cortes que había sido aprobada por la Junta Central el 22 de mayo de 1809, para que se instalase el 1º de marzo de 1810. Las condiciones de la guerra no permitían su instalación para la fecha prevista ya que el territorio de Andalucía se encontraba casi totalmente en manos de los franceses y no se veía claro el futuro de la guerra contra Francia. Sin embargo, la Regencia reiteraba la declaratoria de igualdad de los americanos, tal como lo había hecho la Junta, y decretaba los términos de la representación americana en la importante reunión de las Cortes, las cuales tendrían el compromiso de definir el rumbo político del vasto imperio español.

IV Fundamentación Teórica:
En esta obra se considera que el autor se identifica dentro de la corriente de pensadores que promueven la construcción de héroes enmarcados en su circunstancia histórica concreta que determina su vida pública. La historiadora y ensayista Inés Quintero se considera una espía historiográfica y logra que las épocas pasadas cuenten otras versiones, esta ilustre historiadora pertenece a la escuela de los Annales que es una escuela historiográfica, denominada así por la publicación de la revista francesa Annales d'histoire économique et sociale (después llamado Annales. Economies, sociétés, civilisations, y renombrado en 1994 como Annales. Histoire, Sciences Sociales), en donde se publicaron por primera vez sus planteamientos.
La escuela de los Annales se caracteriza por haber desarrollado una historia en la que se han incorporado otras ciencias sociales como la geografía,
La escuela de los Annales tratará de comprender y explicar el pasado de cada pueblo en todas sus dimensiones, cómo ocurrió lo que ocurrió y por qué, para lo que utilizarán todas las ciencias auxiliares que les sirvan en su tarea. De esta manera, rompen el estrecho margen de la especialización.

Los representantes principales de esta escuela son:
• Marc Bloch
• Lucien Febvre
Sus características:
• Combate la visión positivista de la historia.
• Tiene una visión total y multideterminada de la historia.
• Utiliza el método comparativo.
• La historia posee un carácter globalizante del fenómeno social.
• Aquí la historia se plante problemas por explicar.
• Es una historia abierta.
• El tiempo histórico se maneja en tres niveles de acontecimientos: de corta, media y larga duración.
V Idea sobre la “Historia” que maneja el autor.
De acuerdo a lo expuesto anteriormente, se puede visualizar que la historia que maneja la autora tiene como título la conjura que se produjo en Caracas en 1808 y que se cuenta como uno de los antecedentes más cercanos a los sucesos del 19 de abril de 1810. Encabezado por los mantuanos, el sector económico-social más poderoso de la ciudad, dicho movimiento pretendía constituir una Junta de Gobierno que rigiese los destinos de la capitanía general de Venezuela a raíz de la invasión de España por Napoleón.

En este sentido, a partir de los años comprendidos entre 1804 y 1805 se comenzó a experimentar un profundo malestar económico en Venezuela debido a que las guerras internacionales dificultaban el comercio exterior y hacían disminuir el flujo de la plata que solía llegar de México. Situación que se veía agravada ya que la corona española tenía prohibido a sus colonias el comercio con los países neutrales, como por ejemplo Estados Unidos. Otro motivo de irritación para la clase mantuana venezolana, era la exclusividad para el comercio de harinas que el ministro español Manuel Godoy le había concedido a su cuñado el marqués de Branciforte (ex virrey de México) y que éste ejercía en Venezuela a través de su agente Francisco Caballero Sarmiento.

Una conjura es un acto conspirativo de carácter secreto cuya finalidad es actuar contra el poder, lo ocurrido el 22 de noviembre de 1808, conocido en la historiografía como la “Conjura de los Mantuanos”, no puede llamarse “ conjuración” mucho menos puede adjudicársele la acción exclusivamente a un grupo de la sociedad provincial, el de los mantuanos. En este caso no hubo tal finalidad ya que lo que se perseguía era que las autoridades de la provincia propiciasen una instancia que se encargara de afirmar y proteger la autoridad del Rey.

No perseguía actuar contre el gobierno ni irrumpir contra el poder constituido, sino todo lo contrario: defenderlo y protegerlo. Pero tampoco la tal “conjura” cumplió con requisitos de “secreta” ya que no había en la ciudad quien no estuviese enterado de lo que se proponían los principales.

De la misma manera, cuando el título adjudica a los mantuanos la autoría de los hechos, también desvirtúa los acontecimientos de noviembre.

VI Sustentación documental y bibliográfica de la obra:
Fuentes Documentales, Testimoniales y Hemerográficas:
Compilaciones documentales:
BLANCO, JOSÉ FÉLIX. Documentos para la vida pública del Libertador, Caracas, Ediciones de la Presidencia de la República, Bicentenario del Libertador, 1977, XV Vols.
Conjuración de 1808 en Caracas para formar una Suprema Junta Gubernativa. Caracas, Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 1968, 2 Vols.
DÍAZ- PLAJA, FERNANDO. Historia de España en sus documentos. Siglo XIX, Madrid, Editorial Cátedra, 1985.


MOSQUERA y FIGUEROA JOAQUÍN “El Presidente interino y Ministros que compusieron la Sala Extraordinaria en la Real Audiencia de Caracas informan a vuestra Majestad con remisión de los autos originales sobre los acontecimientos ocurridos a fines de noviembre del año pasado habiendo cortado la causa en providencia, en los términos que aparecen en la tomada en 4 de mayo último”. Caracas, 20 de junio de 1809, reproducido por Jorge Vejerano en Orígenes de la Independencia Suramericana, Bogotá, Editorial Cromos, 1925.
Proceso histórico del 20 de julio de 1810 (Documentos), Bogotá, Banco de la República, 1960.
ROMERO, JOSÉ LUIS. “Pensamiento Político de la emancipación (1790-1825)”. Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1977, 2 Vols.

Testimonios:
CONDE de las CASES. Memorial de Napoleón en Santa Elena, México, Fondo de Cultura Económica, 1990
RESTREPO, JOSÉ MANUEL. Historia de la Revolución de la República de Colombia, Medellín, Editorial Bedout, 1969, Tomo I.
YANES, FRANCISCO JAVIER .Compendio de la Historia de Venezuela, desde su descubrimiento hasta que se declaró Estado independiente, Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1944.

Hemerográficas:
Gazeta de Caracas, Caracas, 1808-1811. Edición facsimilar de la Academia Nacional de la Historia, Bicentenario del Libertador Simón Bolívar, 1983. Tomos I y II.

Fuentes Bibliográficas:
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DOMÍNGUEZ, JORGE. Insurrección o Lealtad. La desintegración del Imperio español en América, México, Fondo de Cultura Económica, 1985.
DÍAZ- PLAJA, FERNANDO. La vida española en el siglo XVIII, Barcelona, 1954.
GIL FORTOUL, JOSÉ. Historia Constitucional de Venezuela, Caracas, Editorial Las Novedades, 1942, 3 Vols.
GUERRA, FRANÇOIS, XAVIER. Los espacios públicos en Iberoamérica. Ambigüedades y problemas, siglos XVIII- XIX, México, Fondo de Cultura Económica y Centro Francés de Estudios Mexicanos, 1998.
GUERRA FRANÇOIS, XAVIER. Modernidad e Independencias, Madrid, Mapfre, 1992.
LANGUE, FREDERIQUE. “El círculo de las alianzas. Estructuras familiares y estrategias económicas de la élite mantuana (siglo XVIII),” Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Caracas, Nº 309, enero-marzo 1995, pp. 97-121.
PINO ITURRIETA, ELÍAS “Mantuanos e Independencia” en Gran Enciclopedia de Venezuela, Caracas, Editorial Globe, tomo9 3, 1998.
PINO ITURRIETA, ELÍAS. Contra Lujuria, Castidad, Caracas, Alfadil, 1996
SEVILLA ANDRÉS, DIEGO. Historia Política de España (1808-1967). Madrid, Editora Nacional, 1968.
VEJARANO, JORGE. Orígenes de la Independencia Suramericana, Bogotá, Editorial de Cromos. 1925.
VILLANUEVA, CARLOS. Napoleón y la Independencia de América, París, Casa Editorial Garnier Hermanos, 1911.
SUÁREZ, FEDERICO. La crisis política del Antiguo Régimen en España (1808-1840), Madrid, Rialp. 1958.


Obras de Referencia:
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RESTREPO SÁENZ, JOSÉ MARÍA. Biografías de los mandatarios y ministros de la Real Audiencia (1671 a 1819). Bogotá, Editorial Cromos, 1952.



VII Consideraciones finales (Conclusiones)

Se puede decir que la obra la Conjura de los Mantuanos viene a ser como la demostración de lealtad a la Monarquía española, por parte de valerosos hombres que tiempo más tardes propiciaron la Independencia,
La propuesta de constituir una Junta en noviembre de 1808, más que un acto conspirativo de los mantuanos, fue un hecho cuyo objetivo era, ni más ni menos dejar sentado y por escrito la disposición de los vecinos principales de la provincia de defender al legítimo Rey de España, Fernando VII, contra la usurpación napoleónica, tal como lo habían hecho las provincias de España y como lo intentaron hacer los notables y patricios de la mayoría de las capitales provinciales en ultramar.



VII Fuentes Bibliohemerográficas consultadas por el participante para apoyar su estudio de la obra:

DICCIONARIO DE HISTORIA DE VENEZUELA: Disco Compacto ⌠CD ROOM⌡ (sin fecha), Fundación Polar.
CARRERA DAMAS, G “Aspecto socioeconómicos de la guerra de la Independencia,” Caracas, UCV.1972.
CABALLERO, M y PINO ITURRIETA E. “Contra la abolición de la Historia”, Caracas, Academia Nacional de la Historia. 2005.
BURKE, PETER. “La Revolución Historiográfica Francesa, La
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PASAMAR,” La Historia Contemporánea. Aspectos teóricos e historiográficos”, Madrid, Síntesis, 2000. pp. 69 - 217
FONTANA, JOSEP. “Historia, análisis del pasado y proyecto social” S/F S/E.
TIMOTHY, ANNA. La caída del gobierno español en la ciudad de México, México, Fondo de Cultura Económica, 1981.
ARTOLA, MIGUEL. Antiguo Régimen y Revolución Liberal, Madrid, Editorial Ariel, 1979.
BRICEÑO IRAGORRY, MARIO. Casa León y su tiempo, Caracas, Monte Ávila Editores, 1981.
CALCAÑO, JULIO. “El Motín de 1808”, en Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Caracas, Nº 2, JUNIO 1912, PP 109-116.
CORONA, CARLOS.” Revolución y reacción en el reinado de Carlos IV”, Madrid, Rialp, 1957.
COMELLAS, JOSÉ LUIS. Historia de España Moderna y Contemporánea, Madrid, Rialp, 1968
AYMES, JEAN RENÉ. La guerra de Independencia en España, Madrid, Siglo XXI, 1981.
BUSCHGES, CHRISTIAN. “Entre el Antiguo Régimen y la modernidad: la nobleza quiteña y la Revolución de Quito, 1808-1812”, en Colonial Latina American Historical Review, Albuquerque, New México, Vol. 8, Nº 2, 1999.
BIBLIOTECA DE LA ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA. (1983) Gaceta de Caracas. (Vol. 1/109, 24 de octubre 1808- 15 de abril 1810. Caracas.