miércoles, 24 de septiembre de 2008

INDEPENDENCIA, IDENTIDAD Y NACIÓN EN MEXICO

Por:Enrique Florescano
México
Conferencia Inaugural del Congreso Nacional de Historia en Colombia, 2008.

Cortesia del Lic. Rodrigo Berrios
Centro Nacional de Historia de la República Bolivariana de Venezuela.

El 27 de septiembre de 1821 el general Agustín de Iturbide, al
mando del Ejército Trigarante, hizo su entrada triunfal en la
capital del país y el 28 de septiembre del mismo año se instaló la
Soberana Junta Provisional Gubernativa. Ambos acontecimientos
culminaron el movimiento independentista iniciado por el cura
Miguel Hidalgo en 1810.
Después de diez años de guerra la entrada de Iturbide y del
Ejército Trigarante en la ciudad de México vino a ser la primera
celebración colectiva y una fiesta popular (Fig. 1). Estos
acontecimientos y la proclamación formal de la independencia
fijaron un modelo, una forma popular de recordación histórica y
un calendario cívico que se habría de consolidar en los años
siguientes.
El 28 de septiembre de 1821 el Ejército Trigarante recorrió
las principales calles de la ciudad, encabezado por el general
Agustín de Iturbide (Fig. 2). En la vanguardia iban “las
parcialidades de indios, los principales títulos de castilla, y
crecidísimo número de vecinos de México”. En distintos
momentos del recorrido las autoridades de la ciudad y la
población le rindieron honores a los libertadores. La avanzada del
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ejército fue recibida por el ayuntamiento con un arco triunfal y la
entrega a Iturbide de las llaves de la ciudad, en réplica de oro
(Fig. 3).
En este recorrido flanqueado por multitudes, cuenta un
testigo, “no se oyeron otras expresiones que las de viva el padre
de la patria, el libertador de Nueva España […] El segundo objeto
de la admiración de las gentes fue el Ejército Trigarante
compuesto por ocho mil hombres de infantería y diez mil
caballos…”
Carlos María de Bustamante, el cronista que narró la gesta
independiente, relata que luego de este recorrido los jefes del
ejército, los miembros del ayuntamiento, los representatentes
indígenas de las parcialidades y los Títulos de Castilla, se
trasladaron a la catedral, donde “se entonó el Te-Deum por el
señor arzobispo, y duró hasta cerca de las tres de la tarde, sin que
cesaran en todo el día las salvas de artillería ni los repiques de las
campanas”. Al día siguiente se instaló la Junta Provisional
Gubernativa y se declaró la independencia, en el salón de
acuerdos del antiguo palacio de los virreyes. Luego, los miembros
de la Junta “se dirigieron a la Iglesia catedral, donde cada uno,
poniendo la mano sobre los Evangelios, juró cumplir fielmente el
Plan de Iguala”. Por la noche, la Junta dio a conocer el Acta de
Independencia que declaró a México nación soberana e
independiente.
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El rasgo significativo de esta celebración es que en el mismo
año en que se festejó la independencia en la capital del país fue
celebrada en el resto del territorio. En el mejor estudio sobre los
actos que saludaron la Independencia, el historiador colombiano
Javier Ocampo mostró que su celebración se extendió por todo el
territorio. En las ciudades y pueblos del interior la fiesta popular
hizo pública la separación política de España y su celebración en
los rincones más alejados dio a conocer la buena nueva a los
diferentes sectores sociales.
El antecedente de la fiesta colectiva en México se remonta a la
conmemoración religiosa. El primer festejo de la nación
independiente recoge las formas y los símbolos de la celebración
religiosa, pero les otorga un nuevo sentido y hace aparecer otros
actores, espacios, tiempos e imaginarios.
Los actores de la nueva ceremonia cívica son el héroe
libertador, el Ejército Trigarante y la nación independiente.
Iturbide y su ejército ocupan el espacio central de las ceremonias,
hacia ellos converge la aclamación popular en las calles y plazas
públicas y son los personajes más representados en los carros
alegóricos, arcos triunfales, pinturas y escenas que reproducen en
forma realista o simbólica la liberación de la patria. En casi todos
LOS NUEVOS RITOS Y CALENDARIOS DE LA NACIÓN
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los escenarios se representa a la nación bajo la figura de una joven
indígena que es liberada de sus cadenas por Iturbide, o es
conducida por el héroe hacia el sitial más alto (Fig. 4).
Los antiguos recintos, planeados para celebrar otras
ceremonias y héroes, se transforman y le dan cabida al nuevo
culto patriótico. Un ejemplo de estas transformaciones es el de la
plaza mayor de la capital, donde se levantaba la estatua ecuestre
de Carlos IV. El 27 de octubre, con motivo de la jura de la
independencia, la estatua fue cubierta para festejar en ese mismo
sitio la separación con la monarquía española (Fig. 5).
Estos actos muestran el entrelazamiento de tradiciones
antiguas con concepciones políticas modernas. En la capital y en
las ciudades del interior, al mismo tiempo que se hace repicar las
campanas para festejar la independencia, se multiplican los
proyectos que proponen erigir estatuas, columnas, pirámides y
obeliscos republicanos dedicados a honrar a los héroes (Fig. 6).
Como ocurre con otros movimientos políticos, en la
insurgencia mexicana el manejo del tiempo y la fijación del
calendario revolucionario son actos imperativos: no admiten más
fechas y conmemoraciones que las que dicta el movimiento
triunfador. Por esa razón la fecha de la consumación de la
independencia por Iturbide fue asumida como la definitoria del
proceso insurgente y como el momento fundador de la nación.
Los independentistas de 1821 proclamaron el 27 de
septiembre el día del nacimiento de la nación, borraron el 16 de
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septiembre de 1810, y olvidaron las efemérides que los primeros
insurgentes habían proclamado momentos gloriosos de estas
gestas revolucionaria. Estas últimas fueron caracterizadas como
fases negativas: actos en los que imperaba la violencia, la
anarquía, el saqueo, la destrucción y la guerra civil. A esas fases
destructivas se opuso la bondad del movimiento de Iturbide,
dirigido por los principios de conciliación y unidad que
culminaron en una revolución sin efusión de sangre.
La revolución triunfante olvida sus orígenes violentos y
memorializa el momento de la revolución incruenta, unificadora y
abierta al futuro. El nuevo calendario proclama el fin de la
revolución y el comienzo de una era fraterna, optimista.
La fiesta revolucionaria produce también nuevos símbolos e
imágenes visuales (Fig. 7). Los primeros insurgentes, Hidalgo y
Morelos, eran curas y le dieron a sus ejércitos símbolos religiosos
como estandartes. Iturbide, en cambio, formado en el ejército
realista que combatió a los primeros insurgentes, se vale de
símbolos militares para difundir sus programas emancipadores
(Fig. 8). Como se ha visto, convierte la parada militar en centro
de la admiración pública y en celebración colectiva. Promueve
también la parafernalia de las insignias, los uniformes, las galas,
LOS SIMBOLOS DE LA NACIÓN LIBERADA
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el ceremonial y el boato que en adelante caracterizarán al caudillo
militar.
A Iturbide se debe también la institucionalización de uno de
los primeros símbolos nacionales: la bandera (Fig. 9). El Plan de
Iguala que dio a conocer en 1821 descansaba en tres principios:
“la conservación de la religión católica, apostólica, romana, sin
tolerancia de otra alguna; la independencia bajo la forma de
gobierno monárquico moderado; y la unión entre americanos y
europeos. Éstas eran las tres garantías, de donde tomó el nombre
el ejército que sostenía aquel plan, y a esto aluden los tres colores
de la bandera que se adoptó” (Fig. 10). El color blanco
simbolizaba la pureza de la religión, el encarnado la unión de los
americanos y españoles, y el verde, la independencia.
Cuando se derrumbó el Imperio de Iturbide, el Congreso
adoptó la republica federal como forma de gobierno y convirtió
los antiguos emblemas de la patria en emblemas de la nación. En
la Constitución Federal de 1824 se ve el águila, combatiendo con
la serpiente, sin corona, parada sobre el nopal heráldico que brota
del montículo que emerge de la laguna (Fig. 11). La república
mantuvo la bandera tricolor del Ejército Trigarante y esta bandera
fue el símbolo representativo de la nación independiente. Era la
imagen visual que en los actos públicos identificaba a la patria
liberada y expresaba los sentimientos de unidad e identidad
nacionales. Fue el primer emblema cívico, no religioso, que unió
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a la antigua insignia de los mexicas con los principios y las
banderas surgidas de la guerra de liberación nacional.
Los sentimientos patrióticos tradicionales, la idea de
compartir territorio, lengua, religión y pasado, se integraron al
proyecto moderno de constituir una nación soberana dedicada a la
persecución del bien común. Apoyada en la insurgencia libertaria
y en el pensamiento político moderno, la nación se asumió libre y
creó un porvenir para realizar en él un proyecto histórico propio,
centrado en el Estado autónomo y en la nación soberana. A su
vez, la transformación radical del presente y la creación de un
horizonte abierto hacia el futuro, modificaron la concepción que
se tenía de la memoria de la nación.
La independencia política de España y la decisión de
emprender un proyecto colectivo, crearon un sujeto nuevo de la
narración histórica: el Estado nacional. Por primera vez, en lugar
de un territorio fragmentado y gobernado por poderes extraños,
los mexicanos consideraron su país, las diferentes partes que lo
integraban, su población y su pasado como una entidad unitaria.
A partir de entonces, más allá de las pugnas políticas y de las
contradicciones internas, la nación se contempló como una
entidad territorial, social y política que tenía un origen, un
desarrollo en el tiempo y un futuro comunes. El surgimiento de
una entidad política que integraba en sí misma las diferentes
partes de la nación fue el nuevo sujeto de la historia que unificó la
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diversidad social y cultural de la población en una búsqueda
conjunta de identidad nacional.
El fugaz imperio de Iturbide concluyó de manera catastrófica en
marzo de 1823. Ante la precipitada abdicación del emperador el
Congreso adoptó la república federal como forma de gobierno,
una decisión que transformó los antiguos emblemas de la patria.
En la Constitución Federal de 1824 el emblema que aparece en el
escudo nacional es el del águila combatiendo con la serpiente.
Sin embargo, aun cuando el escudo del águila y el nopal y la
bandera tricolor serán en adelante los emblemas oficiales de la
república, la imagen que representa a la patria en el siglo XIX es
la de una mujer mestiza, adornada con collares de perlas y vestido
vernáculo, y acompañada por el carcaj, las flechas y el cuerno de
la abundancia que alude a su riqueza. Tal es la imagen canónica
de la patria mexicana que veremos reproducirse a lo largo del
siglo con ligeras variantes.
Una magnífica “alegoría de México” de la primera mitad del
siglo reproduce esta imagen (Fig. 12). Aquí, una bella mujer de
rasgos clásicos y gesto altivo, con faldellín de plumas y coronada
por una diadema y un penacho tricolor, sostiene en una mano un
IMÁGENES DE LA PATRIA EN LA ERA REPUBLICANA
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arco y en la otra un cuerno de la abundancia. A sus pies se ve el
águila y el lienzo tricolor. Otra alegoría pintada con vivos colores
presenta a la patria cubierta con faldellín y capa, coronada por un
tocado de plumas. La custodian cuatro banderas tricolores, y
arriba de ella se ve volar un águila que sostiene en el pico una
corona de laurel (Fig. 13).
Otra serie de imágenes recuerda el sacrificio de los héroes
que ofrendaron su vida en defensa de la patria. Poco después de
proclamada la independencia brotaron las iniciativas para honrar a
los héroes, como se aprecia en una litografía donde la patria
acongojada conmemora la memoria de Hidalgo, Allende e
Iturbide (Fig. 14). Una emotiva pintura de Felipe Castro, la
Tumba de Hidalgo, exhibe a la patria postrada ante el mausoleo
del héroe (Fig. 15).
Como lo ha mostrado el historiador Carlos Herrejón, entre
1825 y 1834 el discurso cívico sustituye al antiguo sermón
patriótico y la fiesta por excelencia es la celebración de la
Independencia el 16 de septiembre. En los discursos que celebran
este acontecimiento se atribuye a Hidalgo la gloria de haber
iniciado la liberación de la patria. Desde esos años el 16 de
septiembre fue considerado “el día primordial”, el “umbral de la
vida”, e Hidalgo pasó a ser el fundador de la nación
independiente.
IMÁGENES DE LA PATRIA EN LA EPOCA DE LA REFORMA
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La Constitución de 1857, al resumir los ideales de soberanía
política y territorial, independencia y defensa de los derechos
individuales, se convirtió en emblema del Partido Liberal (Fig.
16). Al lado de este símbolo aparecieron otras imágenes y
alegorías de la patria, la república y la nación. Al contrario de los
emblemas anteriores, asentados en la pertenencia étnica, el
territorio ancestral o en la imagen religiosa, los símbolos liberales
son seculares, republicanos y cívicos. Así, uno de los efectos
derivados de la derrota ante Estados Unidos fue la decisión de
crear símbolos que expresaran la unidad y los valores nacionales.
En 1854 las autoridades organizaron un certamen para sacar de
ahí “el canto” que expresara los sentimientos patrióticos de la
población. Los triunfadores fueron el poeta Francisco Gonzalez
Bocanegra y el músico catalán Jaime Nunó, y su canto se
convirtió en el himno nacional (Fig. 17)
Los liberales de la época de la Reforma vivieron la terrible
experiencia de las guerras intestinas, la invasión norteamericana
de 1846 y el imperialismo francés que promovió el imperio de
Maximiliano en 1864 – 1867. Contra esos desastres nacionales los
liberales levantaron la bandera de la Constitución de 1857,
defendieron las Leyes de Reforma que separaron a la iglesia del
Estado, proclamaron el Estado laico y vieron en la educación el
instrumento idóneo para consolidar la república liberal. Benito
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Juárez fue para la generación de la Reforma el defensor
inquebrantable de la patria asediada y la encarnación de los
ideales liberales y republicanos (Fig. 18).
Conforme se fueron extendiendo esas ideas en las acciones y
los escritos de los liberales, comenzaron a aparecer alegorías de la
patria influidas por la iconografía francesa. Entre estas puede
citarse la casi ignorada colección de alegorías de la patria que
aparece a mediados del siglo XIX y en el época de la Reforma. En
contraste con las imágenes anteriores centradas en la mujer
indígena, criolla o mestiza, estas alegorías resaltan los símbolos
políticos republicanos (Fig. 19). En numerosas imágenes que
representan el escudo nacional, el poder presidencial o la
efeméride del 15 de septiembre, sobresale el gorro frigio de los
revolucionarios franceses de 1789. En otros grabados y pinturas la
patria aparece con atavíos republicanos, o imita en su pose y en
los símbolos las representaciones de la Marianne francesa (Fig.
20).
La meditación sobre los orígenes y la identidad que recorre estos
años condujo a una revaloración crítica de la memoria histórica.
La revisión intensa del pasado y el escrutinio de las diferencias,
negaciones y contradicciones que se advertían entre una época y
LA PATRIA UNIDA DE MEXICO A TRAVES DE LOS SIGLOS
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otra, llevó a la generación de la Reforma a proponer una nueva
interpretación del desarrollo histórico de la nación. José María
Vigil y otros intelectuales habían observado que la condena y
exaltación del pasado prehispánico, por un lado, o el vituperio del
Virreinato como una época dominada por el oscurantismo
religioso, por el otro, eran obstáculos formidables para el
conocimiento de la propia historia, y motivo de discordia antes
que de unión entre los mexicanos.
Vicente Riva Palacio, el destacado político, periodista,
novelista y defensor armado de la patria llegó a la misma
conclusión y fue el primero en diseñar una gran empresa
historiadora que le brindara unidad y coherencia a los distintos
pasados del país, que entonces contendían uno contra el otro. Riva
Palacio imaginó un libro que contara las diversas historias de la
nación bajo un hilo conductor unitario.
El libro que diseñó habría de ser, como reza su subtitulo,
una “Historia general y completa del desenvolvimiento social,
político, religioso, militar, artístico, científico y literario de
México desde la antigüedad más remota hasta la época actual”.
Para su realización convocó a un grupo selecto de escritores,
historiadores y editores, y con esos recursos compuso la primera
gran obra colectiva del devenir histórico de México, desde los
tiempos prehispánicos hasta la Reforma (Fig. 21).
Tres rasgos abonaron el éxito inusitado de este libro. Primero,
México a través de los siglos integró en una misma obra los
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distintos pasados del país. En lugar de estar distanciados o de
chocar y pelear entre sí, el pasado prehispánico, el Virreinato y la
época moderna comparecían unidos en este libro, formando
distintas etapas de un mismo desarrollo nacional. El primer
volumen mostraba que México, al igual que las viejas naciones de
Europa, tenía un pasado remoto creador de civilización y
fundador de reinos memorables. El periodo virreinal, el más
denostado por la historiografía liberal, aparecía como el
parteaguas gestador de una nueva época. Era el catalizador de
culturas contrastadas que dieron origen a la nación mestiza.
México a través de los siglos proponía una visión integrada del
pasado en la que el mundo prehispánico quedaba
“consustancialmente vinculado al devenir nacional”, mientras que
el Virreinato, al ser considerado como el periodo en que se formó
el pueblo nuevo, “se revela como la época en que se inicia un
proceso evolutivo que tiene por base el cruzamiento físico y
espiritual de conquistadores y conquistados. Este es – decía
Edmundo O’Gorman – el acontecimiento capital de nuestra
historia, el que permite comprender cómo dos pasados ajenos son,
sin embargo, propios”. Los siguientes volúmenes estaban
dedicados a la Independencia y a la Reforma, las épocas
fundadoras de la nación moderna.
El segundo logro de México a través de los siglos fue
presentar estos distintos pasados como si formaran parte de un
mismo proceso evolutivo, cuyo transcurso iba forjando la deseada
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integración y cumplía las “leyes inmutables del progreso”. La
idea de evolución que predomina en esta obra le da sustento a la
tesis que propone una lenta fusión de la población nativa con la
europea y la progresiva integración del territorio, y hace concluir
esos procesos en la fundación de la republica. El resultado de esta
marcha evolucionista a través de la historia vino a ser, según los
autores de este libro, la constitución de la nueva nación (Fig. 22).
El tercer acierto de México a través de los siglos debe
atribuirse a su envoltura. Sus cinco lujosos volúmenes resumían el
conocimiento acumulado sobre el inmenso pasado en capítulos
escritos en una prosa clara, precisa y aleccionadora. La exposición
templada y ecuánime de los episodios más dramáticos que había
vivido el país, aunada a la cualidad de ser la primera obra
abarcadora de todos sus pasados, la convirtieron en el relato
ejemplar de la historia mexicana. A estas virtudes se sumó un
despliegue iconográfico que no se había visto nunca en los libros
de historia. Vicente Riva Palacio cuidó en persona que toda la
obra estuviera ilustrada con dibujos, grabados y litografías del
paisaje, los monumentos y las ciudades, retratos de personajes,
copias de documentos, mapas, autógrafos y testimonios gráficos
que por sí mismos representaban diversos escenarios de la historia
de la nación (Fig. 23).
LA FIESTA DEL CENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA Y LA
EXALTACIÓN DE PORFIRIO DIAZ
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La compulsión de crearle una identidad histórica y cultural a la
nación independiente fue una ambición compartida por los
gobiernos conservadores y liberales. Pero sólo bajo el largo
gobierno de Porfirio Díaz hubo la paz y la disponibilidad
económica para imprimirle a la recuperación del pasado un nuevo
aliento. Desde el primer gobierno de Díaz se manifiesta un interés
decidido por apoyar el estudio del pasado remoto y se asiste a una
revaloración de las culturas indígenas. Entre 1870 y 1910 las
imágenes que provienen de este pasado se trasnformaron en
íconos nacionalistas y en emblema del Estado porfiriano. Bajo la
dirección del historiador Francisco del Paso y Troncoso, y con el
apoyo de Justo Sierra en la Secretaría de Educación, el antiguo
Museo Mexicano vino a ser un edificio privilegiado en el
escenario cultural de la capital y un centro de acumulación de
conocimientos y formación de nuevos especialistas en historia,
lingüística, etnografía y arqueología.
Durante las fiestas que celebraron el Centenario de la
Independencia este museo fue uno de los lugares más
concurridos. Entonces se transformó su contenido y se
inauguraron nuevas salas, dedicadas a la historia antigua, el
virreinato y la republica. Por primera vez los distintos espacios
del museo mostraron el desenvolvimiento histórico del país,
siguiendo la secuencia cronológica establecida por México a
través de los siglos. Pero la pieza fuerte era la Sala de Monolitos,
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el área más espaciosa, donde se habían reunido las obras
monumentales de la Piedra del Sol, la Coatlicue, la llamada
Piedra de Tizoc, un Chac Mol, la cabeza colosal de
Coyolxauhqui, una serpiente emplumada y otras esculturas de
grandes dimensiones (Fig. 24). Así, por obra de un cuidadoso
despliegue museográfico, los monumentos de la antigüedad, sobre
todo los de estirpe azteca, pasaron a ocupar el lugar de símbolos
de la identidad mexicana.
En esta nueva concepción del museo la recuperación del
pasado se convirtió en un instrumento poderoso de identidad
nacional y el museo en un santuario de la historia patria. A su vez,
la historia patria vino a ser el eje de un programa escolar que
trasmitió la idea de una memoria nacional asentada en un pasado
compartido por los diversos componentes de la población. Esta
idea de la historia se plasmó con mayor fuerza en México: su
evolución social, la obra colectiva que dirigió Justo Sierra con el
propósito de presentar el pasado como un proceso evolutivo
continuo y como un recuento optimista de los adelantos
materiales logrados en la era de la paz y del progreso.
Así, a lo largo de un proceso complejo y mediante una
imbricación entre las antigüedades, la pintura, la litografía, el
grabado, el libro de historia, el mapa, el museo y los medios
modernos de difusión, se creó una nueva imagen del país. En las
cartas geográficas el territorio apareció claramente demarcado,
con la particularidad de que sus diversas regiones tenían una
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identidad y un pasado propios, pues una serie de estampas
mostraba su rostro cambiante a través del tiempo, sus paisajes y
personajes icónicos, anudados en el hilo de la historia nacional.
No es un azar que poco después de la guerra de 1847 y de la
invasión francesa surgiera una reconstrucción del pasado que
“imaginó” a un país variado y sin embargo único en Los
mexicanos pintados por sí mismos (1855), México y sus
alrededores (1855-1856), Las glorias nacionales (1867-1868),
México y sus costumbres (1872), Hombres ilustres mexicanos
(1873-1875), hasta culminar con la suma de todas esas
recuperaciones, el Atlas pintoresco e histórico de los Estados
Unidos Mexicanos (1855) de Antonio García Cubas, publicado en
1885 (Fig. 25).
El Atlas de García Cubas incorporó en sus páginas estos
variados intentos de representar en imágenes la historia de la
nación, pues fue concebido como una galería donde se
escenificaba la construcción de la república. Contenía un catálogo
de sus fisionomías hasta entonces reconocidas: la carta política,
etnográfica (Fig. 26), eclesiástica, orográfica, hidrográfica,
marítima, agrícola y minera, cada una ilustrada con sus rasgos
físicos e históricos sobresalientes. Por primera vez presentaba una
carta arqueológica, acompañada de los monumentos notables que
albergaba el Museo Nacional. Incluía también una carta política
del reino de la Nueva España, escoltada por una galería de los
virreyes. Así, el territorio, los distintos pasados y la variada
18
situación actual aparecían integrados en un solo libro que desde
entonces adquirió la fama de compendio de la mexicanidad, una
suerte de relicario laico de lo mexicano (Fig.27). De este modo,
mediante el uso alternativo de la pintura, el periodismo gráfico,
los monumentos públicos, el museo, el mapa, el calendario cívico
y el libro, los gobiernos de fines de siglo imprimieron en la
población la imagen de un México sustentado en un pasado
antiguo y glorioso, próspero en el presente y proyectado hacia el
futuro, como lo expresa con gran fuerza una alegoría de Casimiro
Castro del México independiente (Fig. 28).
La celebración del Centenario de la Independencia en
septiembre de 1910, vino a ser la coronación del imaginario
nacionalista forjado por los políticos e intelectuales del porfiriato.
Esta apoteosis del patriotismo fue cuidadosamente planeada, de
tal manera que una porción sustantiva del excedente económico
generado en ese tiempo se aplicó a los costosos monumentos y
obras públicas que entonces se inauguraron, así como a las
innumerables recepciones, fiestas, ceremonias, conferencias,
congresos, desfiles, paseos, exposiciones y ornatos que hicieron
de esa conmemoración la más lucida en la historia de los fastos
nacionales. El Centenario de la Independencia se celebró en todo
el territorio, pero los festejos significativos tuvieron lugar en la
capital de la república, como lo muestra la Crónica oficial de esa
efeméride.
19
Los festejos del Centenario comenzaron el 14 de septiembre de
1910 con una gran procesión cívica formada por todos los
sectores de la sociedad y un homenaje luctuoso a los restos de los
héroes de la Independencia en la Catedral. El día siguiente tuvo
lugar el tradicional desfile, que en esta ocasión ofreció una
representación de los momentos fundadores de la nación: la
Conquista, el Virreinato y la Independencia. Cada una de esas
épocas fue representada por cuadros escenográficos en los que
participaron cientos de personas que revivieron dramaticamente
sus momentos significativos: el encuentro entre Cortés y
Moctezuma, la entrada triunfal del Ejército Trigarante el 21 de
septiembre de 1821, la defensa de la patria, etcétera.
En la noche tuvo lugar la ceremonia del grito, enmarcada
por la novedad espectacular de la iluminación eléctrica. La
Crónica oficial narra que la iluminación de las casas, plazas,
calles y edificios públicos formaba “un verdadero manto de luz”
que envolvía la ciudad, un tema que suscitó los adjetivos más
elogiosos para encomiar ese alarde del progreso. El día siguiente
se inauguró la Columna de la Independencia (Fig. 29), el
monumento que por su grandiosidad y simbolismo se convirtió en
el icono de la nación moderna. En su base, esculpidas en mármol
LOS FESTEJOS DEL CENTANARIO Y LA EXALTACIÓN POLÍTICA DE
PORFIRIO DÍAZ
20
de Carrara, destacaban las figuras de Miguel Hidalgo, José María
Morelos, Vicente Guerrero, Francisco Javier Mina y Nicolás
Bravo, y su fuste esbelto estaba rematado por la victoria alada, el
símbolo de la patria liberada. El 18 del mismo mes se inauguró el
monumento a Benito Juárez (Fig. 30), diseñado en estilo
neoclásico y realizado en mármol y bronce, como la Columna de
la Independencia. Mediante este monumento solemne, Porfirio
Díaz, enemigo político de Juárez, reconoció la deuda que la
república tenía con el impulsor de las Leyes de Reforma que
establecieron los fundamentos del Estado liberal y con el defensor
de la integridad de la nación frente a las agresiones imperialistas.
El Paseo de la Reforma, con sus monumentos a
Cuauhtémoc, Cristóbal Colón, la estatua ecuestre de Carlos IV, la
Columna de la Independencia y el mausoleo de Benito Juárez, era
una síntesis de los episodios constructores de la nación, un libro
que se leía paseando y un homenaje teatralizado a los héroes de la
patria. En las fiestas, inauguraciones y discursos que describe la
Crónica oficial, las palabras canónicas fueron “independencia”,
“paz” y “progreso”, voces similares a los lemas que identificaron
el gobierno de Porfirio Díaz (Fig. 31). De esta manera la
conmemoración del Centenario de la Independencia se transformó
en un teatro escenificado con solemnidad y derroche de recursos
en la capital del país y focalizado en la persona de Porfirio Díaz.
En cada una de esas ceremonias emergía, en la escena final, la
figura imponente del presidente de la república, cuya imagen
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recorría luego las capitales y ciudades del interior del país,
proyectada por los medios de comunicación.
La difusión de la imagen de Porfirio Díaz en los festejos del
Centenario es una obra maestra de propaganda política que
merece un estudio específico como representación teatralizada del
poder presidencial. Aquí sólo me referiré a las imágenes en las
que Díaz aparece como encarnación de la patria, la república o la
nación (Fig. 32). La Crónica oficial del Centenario y el Álbum
gráfico de la república mexicana, contienen la mejor colección de
fotografías en las que el presidente encabeza las ceremonias,
inauguraciones, desfiles, discursos y homenajes a los héroes de la
patria, a los fundadores de la república y a los defensores de la
nación.
Al lado de la dilatada iconografía oficial, Carlos Monsiváis
ha rescatado una magnífica colección de imágenes populares que
dan cuenta de la profundidad que alcanzó esta celebración en el
imaginario colectivo. Así, una serie de estampas y platos pintados
presentan la imagen de Porfirio Díaz como general victorioso,
icono nacional rodeado de monumentos y personajes
representativos, o presidente de la república (Fig. 33). Otras
imágenes lo muestran acompañado por los miembros de su
gabinete. Una colección de estampas de manufactura popular, las
más numerosas durante las fiestas del Centenario, presentan el
retrato del presidente Díaz acompañado de las efigies de Hidalgo,
22
Juárez o de ambos, equiparándolo con los fundadores de la nación
independiente (Fig. 34).
La clave que explica el esplendor de los festejos del
Centenario es el tamaño y la fuerza alcanzados por el Estado
porfiriano. En contraste con el perfil disminuido de las fiestas que
celebraron le Independencia en 1821 o en la época de Juárez, en
1910 son las instituciones del Estado (los ministerio o secretarías,
el ejército, los gobiernos estatales y municipales y el aparato
administrativo), los ejecutores del vasto programa de
celebraciones. Un análisis somero de la Crónica oficial de las
fiestas del Centenario muestra que en estas instituciones descansó
la organización del extenso programa de festejos, la coordinación
de los múltiples sectores, burocracias y grupos participantes, y la
calculada efectividad de su realización. La eficiencia que había
alcanzado las dependencias del Estado, así como su alto grado de
centralización, se entrelazaron para que al lado de las fiestas,
desfiles y saraos, tuviera lugar el denso calendario de
inauguración de obras públicas. Con perfecto dominio del arte de
la manipulación, Porfirio Díaz hizo coincidir el programa de
festejos con la apertura de las obras realizadas por su gobierno, y
con una serie de exposiciones que reunieron a los diversos
sectores productivos (agricultura, ganadería, industria, comercio),
y a los gremios de profesionistas (educadores, médicos,
ingenieros, arquitectos). Este programa exhaustivo e incluyente
culminó con la inauguración de un elenco de nuevas instituciones
23
educativas y culturales: la Universidad Nacional, la Escuela de
Estudios Superiores, el Congreso Internacional de Americanistas,
el Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, el
Museo Tecnológico Industrial, etcétera. De esta manera la
celebración del Primer Centenario de la Independencia se
transformó en una exaltación de las obras realizadas por el
gobierno de Porfirio Díaz.
Los festejos del Centenario, además de su proyección
internacional ante el cuerpo diplomático y los invitados
especiales, y de su relación íntima con los miembros del gobierno,
el capital y la Iglesia, tuvieron una repercusión profunda en los
sectores medios y populares (Fig. 35). Junto a los desfiles,
verbenas, bailes, corridas de toros y estallidos pirotécnicos, la
Comisión del Centenario promovió una propaganda iconográfica
dedicada a estos sectores, que se tradujo en una colección de
estampas que festejaban a los héroes de la patria o celebraban la
Declaración de Independencia firmada el 28 de septiembre de
1821 (Fig. 36). Durante los treinta días que duraron estas fiestas
proliferaron las medallas conmemorativas y las imágenes
patrióticas. La fiesta del Centenario impulsó diversos ejercicios de
recuperación de la memoria popular, como lo testimonia la
publicación en 1910 del Romancero de la guerra de
Independencia que reunió los cantos dedicados a esta gesta a lo
largo de los cien años transcurridos. Asimismo, la abundante
colección de estampas, banderas, platos pintados, anillos de
24
puros, tarjetas postales, juegos infantiles y artefactos con
imágenes de los héroes de la independencia, y los emblemas de la
patria, brinda una idea del alcance popular que tuvo esta
celebración y del manejo que de ella hizo el presidente Porfirio
Díaz (Fig. 37).

martes, 2 de septiembre de 2008

Gane concurso del Centro Nacional de Historia de la República Bolivariana de Venezuela


Estimados (as) amigos (as):

Me siento muy orgullosa de haber calificado y ganado junto a otros distinguidos investigadores, el concurso del Centro Nacional de Historia en la distinción monografías (historia local)...la gloria sea para Dios y mi agradeciemiento profundo a todos ustedes que son cooparticipes de esta alegria...el trabajo ganador se titula " Ejercicio de reconstrucción histórica: La Dolorita Municipio Sucre del Estado Miranda" y pronto será publicado por el Ministerio de la Cultura y el Centro Nacional de Historia, Aquí les presento la nota de prensa y también distinguiran a los otros ganadores.

Suzuky Margarita Gomez Castillo


Centro Nacional de Historia entrega veredicto

48 ganadores del Concurso de Investigación y Difusión de la Historia de Venezuela
Fuente:www.cenhisto.gob.ve/ - 15k

El Centro Nacional de (CNH) dio a conocer, este 25 de agosto, a los 48 ganadores del Concurso de Investigación y Difusión de de Venezuela, en el cual participaron un total de 51 proyectos de investigación, 34 monografías y 23 postulaciones para desempeñar el cargo de asistente de investigación.

Arístides Medina Rubio, presidente del CNH; Luis Pellicer, coordinador general de estrategia; y Enrique Nóbrega, coordinador del proyecto Museo Nacional de la Historia; estuvieron presentes en la rueda de prensa efectuada en la sala de capacitación del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

En el área de proyectos de investigación fueron seleccionados 9 trabajos, resultando ganadores Arlene Urdaneta Quintero, Juan E. Romero (Coordinador del proyecto), Alicia Morales, Isaac López, Ernesto Andrés Figuera Avellaneda y Dayana Valderrama, el Archivo General de la Nación, Belín Vázquez y Gisela Reyes, Guillermo Durand y Alberto Navas.
De acuerdo con las bases del concurso, cada uno de estos proyectos recibirá un financiamiento de BsF 30 mil durante los 12 meses de ejecución. Las áreas temáticas a desarrollar son: propiedad territorial, historia local y de barrios, energía y petróleo (siglo XX), revolución de independencia (1780-1830), sectores sociales históricamente excluidos, enseñanza de la historia.
En el rubro de monografías, el jurado calificador escogió 23 obras enmarcadas en la historia de Venezuela, América Latina y El Caribe, las cuales serán publicadas próximamente por el CNH. Los galardonados fueron Ligia Berbesí de Salazar, Willmen Ortega, Juan Eduardo Romero, Ramón Chacón, Otoniel Morales, Jenny González Muñoz, Luis Villegas, Lourdes Rosángel Vargas, Angel Rafael Almarza Villalobos, Alexandra Beatriz Mendoza de Acosta, Alexander Zambrano, Alicia Morales, Víctor Francisco González Ñáñez, Germán José Guía Caripe, Lino Mercedes Pacheco y Gladys Gordones Rojas, José Pascual Mora García, Edgardo Malaspica, Suzuky Margarita Gómez Castillo, Eduardo Cobos, Alí López Bohorquez, Eva Moreno, Oldman Botello, Marialena Tovar.



Para el cargo de asistente de investigación, tercer y último rubro del Concurso de Investigación y Difusión de la Historia de Venezuela, fueron seleccionados Andrés Burgos, Hancer Juan González, Luis Eduardo Lara, Luisangela Fernández González, Carlos Franco, Karin Paola Pestaño, Leonor de Freitas, María Emilia Durán, Armin Kessler, Francisco Torres, Neruska Rojas, Neller Ochoa, Eduardo Sánchez, Migdalia Medina, Carlos Bravo y Adelly González.

El Concurso de Investigación y Difusión de la Historia de Venezuela es uno de los proyectos desarrollados por el CNH, institución perteneciente a la plataforma de patrimonio del Ministerio del Poder Popular para la Cultura que ya lleva un año de labores y cuyo objetivo principal es garantizar la democratización de la memoria histórica de Venezuela; a partir de la formación, investigación y difusión de los procesos históricos que dan cuenta de la construcción colectiva de la Nación venezolana








Suzuky Margarita

martes, 19 de agosto de 2008

III Congreso de Historia Regional en Miranda

CONHISREMI-2009
Fecha: 22 y 23 de Enero de 2009


PROPÓSITO: Conformar espacios para la presentación de propuestas y alternativas de cambio a partir del análisis, reflexión y discusión de la realidad Histórica Nacional e Internacional.


AREAS TEMÁTICAS:
• I Simposio sobre el Trienio 1945-1948, “A los sesenta años del derrocamiento de Don Rómulo Gallegos”.
• Aprendizaje y Enseñanza de la Historia.
• Historia Regional y Local.
• Geohistoria, Geografía Humana, Geografía Física.
• Las Ciencias Naturales en la Historia y la Historia en las Ciencias Naturales.
• Historia de la Cultura y de las Manifestaciones Culturales.
• La Historia en TIC. Historia de la Ciencia y la Tecnología.
• Historia Política y de las prácticas políticas.
• La Historia en los Medios de comunicación y la Comunicación en la Historia.
• Historia de la Salud, la Medicina y las Prácticas Sanitarias.
• Filosofía de la Historia
• Relaciones Civiles-Militares
• Historia de las Mentalidades, las Ideas, Memorias.
• Historia de Genero.
• Historia Inmediata, de lo contemporáneo y reciente.


INVERSIÓN:

Las Jornadas Preparatorias no tienes costo alguno para los ponentes.

Fase de Preventa: Del 07 de Noviembre al 31 de Diciembre de 2008.
Ponentes (Sin costo-previo envío de la Carta de Aceptación), Profesionales y Público en General: 25 Bsf.
Estudiantes: 20 Bsf.

Fase de Venta: Del 08de enero al 20 de 2009.
Ponentes (Sin costo- previo envío de la carta de aceptación), Profesionales y Público en General: 30 Bsf.
Estudiantes: 20 Bsf.


Dirección: Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico de Miranda “José Manuel Siso Martínez”, Auditorio “Francisco de Miranda”, Caracas- Venezuela. Hora 8:00 a.m.
Mail: suzukygomez@gmail.com / conhisremi2009@gmail.com Cel:04265145054

miércoles, 13 de agosto de 2008

Hollywood y YouTube, o de cuando la Tercera Guerra Mundial comienza en «Georgia»



Autor: Jose Luis Monzantg*

Para: Antonio Soto Ávila

Desde hace un tiempo, algunas décadas, Hollywood escribe los futuros más posibles, y los más deseables, para quienes diseñan y regulan la economía, la política y la cultura mundial. Parte importante de esa propaganda oficial –y oficiosa– consiste en que nos preparan y nos acostumbran a lo que aún no ha sucedido.
La idea básica a la que nos quieren acostumbrar, en el caso del video colgado en YouTube –video titulado “Tercera Guerra Mundial”, y presentado en tres partes de unos siete minutos–, es que Rusia es el agresor. Véase lo que, en suma, dice el video: Rusia, el gigante, atacó a la diminuta Georgia (naturalmente no habrían dicho que Georgia atacó Osetia del Sur); Rusia lanzó las primeras ojivas nucleares, Rusia empezó la tercera guerra mundial, Rusia es el malo a vencer, Rusia causó todo ese dolor y todas esas muertes (poco más de la mitad de la población mundial); fue Rusia quien primero atacó suelo estadunidense y europeo, y –deseos pueriles de la Casa Blanca, magia mediática o aritmética geopolítica– Rusia va sola a su guerra contra el mundo.
“Que quede claro”, parece decir el video con insistencia novelesca, “fue Rusia quien nos llevó a este punto sin retorno al negarse a negociar con las otras potencias”; “ya saben, rusos, ustedes destruyeron el planeta”. Una obviedad resultante: Estados Unidos sólo se defendió y evitó –casi con predestinación divina– que los impíos sometieran a los «débiles» (léase sus aliados, enemigos de su enemigo de turno); y, más obvio aún, Estados Unidos no es responsable de semejante hecatombe: contaminación radioactiva, efecto invernadero posnuclear, hambre, enfermedades.
Que el video haya sido colgado en YouTube dos meses antes de «la batalla por Osetia del Sur» (fue colgado exactamente el 12 de junio de 2008, por Kanito Bob), y que llama la atención de mi buen amigo Roberto López Sánchez cuando, Google mediante, pretende buscar las diferentes versiones del asunto; pues no me resulta, para nada, sorprendente. Samuel Huntington publicó, en 1993, lo que comenzó a suceder a partir del 11 de septiembre de 2001. (¿Casualidad?, difícil, diría alguno; no existe, argumentaría otro.) Y que, por cierto, Hollywood hizo una versión edulcorada de ese libro de Huntington (“El choque de civilizaciones”), película que bien puede ser incorporada como parte importante de la didáctica audiovisual para explicar a los más jóvenes y a los que ya no lo son tanto, pero que, por alguna causa o dos, aún necesitan que se les explique lo obvio: el papel de los medios de comunicación antes, durante y después de las guerras de hoy y las de mañana.
La película la titularon “Wag the dog” (algo así como “Menear al perro”), pero en América Latina, por lo menos en Venezuela, la conocimos como “Mentiras que matan”, y en España “La cortina de humo”. Para cerrar esta idea, lo cierto es que los tres títulos son bastante gráficos y la película muy sugestiva, puesto que hermana en escena a un productor de Hollywood (Dustin Hoffman) con un representante de los Think tank estadunidenses (Robert De Niro), y con una periodista de la Casa Blanca –burócrata y carente de ideas, por más señas– que se encarga de «sacar al aire» lo que aquellos dos «producen». Todo lo hacen para levantar la cortina de humo necesaria para que el presidente de Estados Unidos –acusado de haber acosado sexualmente a una jovencita en la vieja oficina oval– gane la reelección con más votos de lo que se esperaba. ¿Qué producen?, ¿cómo lo hacen? Cosa sencilla: inventan una guerra con Albania, una guerra que nunca existió más allá del noticiero (léase CNN), y con una campaña publicitaria digna de un matrimonio de tres entre McDonald, Coca Cola y la entrega del Oscar, que, durante once días, entretiene a los electores despertando su fervor patriótico (y electoral), pues unos terroristas albaneses (que es como decir musulmanes) querían atacar su país –los Estados Unidos de América– con armas nucleares.
La apretada síntesis sobre “Mentiras que matan” (de Barry Levinson, en 1996) me permite insistir en que, con casi una década de anterioridad, Huntington prepara el terreno para que los musulmanes sean los «malos» de principio del siglo veintiuno. A lo largo del siglo veinte los malos variaron de una década a la otra, a veces se movían demasiado rápido y no duraban un lustro en «cartelera». Esto se ve de manera notable en la saga James Bond: durante más de cuarenta años, han desfilado chinos, rusos, alemanes, negros, cubanos y norcoreanos, entre otros, mientras que en el James Bond de 2008, por ejemplo, entre los malos figuran los ¡¡bolivianos!! Esto me recuerda que, en momentos en que Venezuela es considerada miembro del eje del mal, un actor de nacionalidad venezolana real ha aparecido como el malo en otra saga (“Bourne”, con Mat Damon), por lo que el momento llega en que se lo ve como caraqueño exportador de terroristas que atacan Bogotá o financian guerrilleros vinculados con alguna red terrorista transnacional muy cara al gobierno de Estados Unidos.
Lo cierto es que, en Hollywood –maestra de historia universal de grandes y chicos–, los malos se ajustan a los enemigos reales (o deseados o desables) del gobierno de turno de Estados Unidos. Nada bizantino resulta que en “La momia 3” (The Mummy: Tomb of the Dragon Emperor) el malo de folletín es Jet Li, un emperador chino descafeinado que resucita en el siglo veinte (muy cerca del momento en que Mao Tse-Tung toma el poder, por cierto) con el perverso propósito de conquistar el mundo. Tan importante como el argumento resulta que el estreno de la película coincide con la inauguración de los juegos olímpicos de Pekín.
Visto así, a partir del momento en que los rusos se recuperan económica, políticamente y moralmente; cuando comienzan a detener el desmembramiento territorial fronteras adentro (y, en la transfrontera, el desbarajuste de su viejo patio, de su añejo espacio vital), y a reclamar su rol de potencia competidora; vuelven a ser los enemigos reales, deseados y mediáticos.
Cierto es, también, que Hollywood resulta melodramáticamente predecible. Por ejemplo, Hollywood destruyó, infinidad de veces, el Empire State, ícono espiritual de Nueva York, donde King Kong hizo de las suyas, temprano, en 1933; mucho después fueron destruidas las Torres Gemelas, otro ícono de la misma ciudad. Otro ejemplo: por lo menos desde los años noventa, o así lo recuerdo, Hollywood ha exhibido a un negro en la Casa Blanca; curioso es que, también recuerdo, ese presidente negro ocupaba la Casa Blanca en un momento no tan blanco. Barak Obama es tributario de una realidad que dejó de ser cinematográfica para convertirse (para muchos) en catastrófica. Todo forma parte del guión, de un «espíritu» universal que el mismísimo Hegel no habría prefigurado mejor. Las cosas deben suceder según lo previsto y en algunos casos realidad y argumento encuentran armonía e identidad. La curiosa lógica estadunidense parece decir: primero los abultamos de miedo (eso sí, con elegancia, con arte, y, no faltaba más, con cotufas); luego los hacemos soñar pesadillas, y después, pues, los despertamos: ¡sorpresa, todo es real!
En el caso que nos ocupa –el video colgado en YouTube–, la Tercera Guerra Mundial ya sucedió y fue causada por la invasión rusa a Georgia. Lo que sigue es la estrategia de todos los días. Estados Unidos interviene para ayudar a un país aliado (y liado, atado, amarrado hasta el cuello a los intereses de Washington, como es el caso del presidente Saakashvili, de Georgia); interviene primero diplomáticamente, después a punta de misiles convencionales; los ánimos se irritan por las desmesuras del otro (léase, de Rusia), hasta que, finalmente, son ojivas nucleares las que caen de ida y de vuelta; lluvia de ojivas salidas desde confines subterráneos, subacuáticos, surreales. Todo esto sucede después de que CNN y sus sucursales en el mundo, así como no pocos académicos, tienen ya semanas, meses, años «explicando» lo que debe pasar, cómo debe pasar, si Estados Unidos no ayuda al «desvalido». Por lo general, ese desvalido tiene petróleo, gas, uranio, agua o, simplemente, su posición geográfica es de gran valor para los intereses geopolíticos estadunidenses.
Nada nuevo bajo el sol. La región, dominada por la cordillera del Cáucaso, además de una posición estratégica apetecible para las bases militares de la OTAN –pues hasta ahí llega Rusia en su punto más austral, en su extremo sur, y cerca, muy cerca, está Irán–, tiene recursos energéticos y es zona de paso del sistema nervioso de la economía rusa: gasoductos. Adobada con petróleo, carbón, cobre, plomo y manganeso, la región es, además, un hervidero etno-religioso con identidades milenarias sometidas a la pugnacidad política entre europeo-cristianos, árabe-musulmanes, soviéticos, y ahora estadunidenses que avivan los nacionalismos y el autonomismo. Esto fue cimiento y doctrina para que Georgia, Armenia y Azerbaiyán se separaran de la ahora inexistente Unión Soviética; y para que, de regreso, comenzaran las batallas para evitar que naciones como Osetia, Abjasia y Chechenia regresaran a Rusia.
En la lógica del video, la apacible y rural Polonia –otra vez Polonia, víctima inerme, inerte, aunque no imberbe, de potencias belicosas como la Alemania nazi y la Rusia pos-soviética– entra en escena como carne de cañón para comenzar otra guerra mundial. (Esto de guerra mundial es un sinsentido validado por la fuerza mediática del nombre y de la costumbre, y de los interesados en que así sea vista. Lo cierto es que las dos anteriores fueron guerras entre Europa, Asia y Estados Unidos, entre las potencias, pues, para ver a cuál de ellas le tocaba llevar las riendas; y la posible tercera va por el mismo camino.)
En este caso, Polonia es atacada por Rusia debido al diferendo geoestratégico ocasionado por el sistema de «Defensa Antimisiles» estadunidense. Lo curioso es que, en el video, Rusia recurre a ideas y prácticas muy a la usanza de Estados Unidos e Israel (y últimamente Colombia). Me refiero al «ataque preventivo» que queda legitimado, así, por actores ajenos e incluso rivales de sus proponentes iniciales. Y llegamos al allegadero, al momento en que la yunta es puesta en su santo lugar: Israel también entra en escena y, por fin –hay sueños que sí se realizan, es cierto y también hay que decirlo– ataca el Medio Oriente sin tener que dar explicaciones; pero, víctima de todos los días, y siempre según Kanito Bob, es borrada del mapa por los árabes.
Por su parte –este video para todo da, eso también es cierto–, Estados Unidos resuelve el problema de los inmigrantes mexicanos de la manera soñada (soñada por ellos, los estadunidenses): a balazos. “La fábrica de sueños” sigue haciendo magia. Mientras la inestabilidad y los golpes de Estado abundan en los países no participantes y el Medio Oriente ha sido borrado; Georgia, epicentro de la guerra, aún tiene combatientes. Cuánto nos puede recordar esto al héroe que salta y brinca, golpea y es golpeado sin despeinarse siquiera. El planeta arrasado y los georgianos combatiendo. Con razón Saakasvili dijo “hasta la última gota de sangre”.
Georgia, la excusa perfecta, en el momento perfecto, es un aviso de ese futuro deseable para la potencia hegemónica. El comportamiento de Estados Unidos me devuelve a los ratos de la infancia, cuando jugábamos metras («bolitas» le decíamos) en el callejón Victoria donde vivía. «Por el que me lleve», ese era el grito de guerra cuando ya estábamos bravos unos con otros («picados», le llamábamos); cuando ya se habían roto las alianzas forzadas, forzosas y hasta mañosas, y venía la hora del todos contra todos, apuntando contra propios y extraños. Claro, cuando ya la cosa era insalvable, cuando uno de los «picados» se sabía perdedor irremediable, entonces el «más vivo» de la cuadra nos sometía a todos a la pantagruélica «leva», y se llevaba, en dos segundos, de sopetón y a zancadas, lo que habíamos cosechado durante una hora, dos, o media mañana. Con la pueril revancha parece lidiar la potencia mejor armada de la historia. Bajo semejante dogma de fe maneja su política exterior y nuestro futuro.
El historiador Paul Kennedy argumenta que una de las causas de la caída de las grandes potencias se debe al desvío de fondos productivos a un aparato militar insostenible, para guerras insostenibles, en territorios insostenibles. Entiendo dos cosas. Estados Unidos llegó a ese momento y ahora pretende arrastrar a Rusia –otra vez– a ese conocido escenario. Digo otra vez porque sabido es que la carrera armamentista fue célula básica en la descomposición de la Unión Soviética.
Me gustaría ver un mundo sin potencias usando paisitos para dirimir sus asuntos pendientes (la Guerra Fría está que arde), con la muerte de miles y millones de seres inocentes, y algunos no tanto, que eso implica. Mientras eso no sucede, mientras la estrategia económica y militar está en primer plano; Hollywood deja de ser «La fábrica de sueños», la gran maestra de historia universal, para convertirse en arquitecto de la tercera guerra mundial.
Una promesa nos deja el video de Kanito Bob: si Estados Unidos cae, caemos todos.

El video:
Tercera Guerra Mundial. 1ª Parte
http://es.youtube.com/watch?v=1MwbXeoinMY&feature=related
Tercera Guerra Mundial. 2ª Parte
http://es.youtube.com/watch?v=vTPhPlX6PDQ&feature=related
Tercera Guerra Mundial. 3ª Parte
http://es.youtube.com/watch?v=2J1uKvXtmDU&feature=related

*Monzantg es ensayista, historiador, docente de Geopolítica por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Maracaibo, Venezuela), y autor de Las trampas de la historiografía adeca, y de otros ensayos.

sábado, 1 de marzo de 2008

Origen de la Hacienda La Dolorita de Petare


Por: Prof. Suzuky Gomez

Origen de la posesión La Dolorita 1912 – 1947

La Dolorita es una de las cinco Parroquias del Municipio Sucre, durante esta investigación se presentará su historia contemporánea, para obtener esta información se verificaron documentos que reposan en los anaqueles del registro subalterno del circuito Nº 1 del municipio.
La Posesión cafetalera “La Dolorita” nace dentro la Hacienda Turumo la cual perteneció en comunión familiar (hasta 1912, cuando deciden dividir sus bienes) a los hermanos Matías, Santiago y Simón Gómez quienes a su vez la habían adquirido bajo la figura de compra al señor Graciliano Gómez a fines del siglo XIX (específicamente 1889), consta esta información en documento inscrito 04 de Octubre de 1889.ARSMS (Archivo del Registro Subalterno del Municipio Sucre). Protocolo Cuatro, Tomo U, Núm. 1.
Y estaba conformada por las posesiones “El Rodeo” y “Hoyo del Rodeo”, también pertenecía a esta propiedad otra hacienda llamada “Las Margaritas”, que había sido adquirida del señor Gil Ruiz Cadenas (1896), mas otras posesiones entre las que mencionaremos; las haciendas de café “Punto Fijo” que fue de Gregorio Galindo (1903), y “Carimao” todas registradas en el archivo subalterno del municipio como documento inscrito 16 de septiembre de 1896. ARSMS, Protocolo 1, núm. 1, dicha hacienda se estimó en un costo de 298.793, bolívares, incluyendo el valor de las bestias e instrumentos de trabajo, oficinas, edificios e inversión de las futuras cosechas.
En 1918, Matías Gómez vende su parte de la hacienda cafetalera Turumo (incluyendo sus posesiones y fundos), a su hermano Santiago Gómez, por la cantidad de 78.000 bolívares, los que se describen de la siguiente forma:

…la suma de (Bs. 37.500) treinta y siete mil quinientos bolívares en el valor de una acción del Banco de Venezuela, marcada con el número 425; y (Bs. 18.600) diez y ocho mil seiscientos bolívares en acciones de la Compañía Anónima Telares de Caracas y Valencia…el resto del precio de (Bs. 40.500) cuarenta mil quinientos bolívares, se obliga al comprador pagarlo dentro del termino de tres años contados desde hoy, abonando el interés…al vencimiento de cada mes y pudiendo hacer abonos parciales a cuenta del precio , no menor de (Bs. 1000) un mil bolívares…[“Matías Gómez vende a Santiago Gómez su parte de la Hacienda Turumo”, ARSMS. 1918, Tomo U, Núm. 82. ]

Para 1932, ya ha fallecido el señor Santiago Gómez, su esposa Doña María Teresa Hernández de Gómez decide realizar una nueva venta por (Bs.134.000), en esta ocasión nace por primera vez en los documentos estudiados el topónimo “La Dolorita”, es decir se distingue dentro de la descripción de posesiones y fundos. Regresa la hacienda a la posesión familiar, ya que Simón Gómez, Ángela Gómez, Dolores Gómez de Urosa y Maria Gómez de García, serán los compradores, que realizarán la transacción en partes iguales, ella sede todos los derechos de propiedad que le correspondían sobre los inmuebles, entre los cuales se mencionan:

…sobre la hacienda de cafetos denominada Turumo formada por las posesiones El Rodeo, Hoyo del Rodeo, La Margarita, Punto Fijo y sobre la hacienda anexa a la anterior denominada El Porvenir, formada de las posesiones El Rodeo, La Dolorita y Turumito…[ “María Teresa Hernández vende la Hacienda Turumo”, ARSMS. 1932, Tomo U, Protocolo 1, Folio 188, Núm. 122.]

Se realizará el negocio y la venta será completada con una hipoteca contraída ante la señora María Teresa Castillo, sobre el inmueble para completar el pago, la misma fue honrada en el plazo previsto y bajo las condiciones establecidas como consta en este mismo documento bajo nota marginal, fechada el 5 de agosto de 1947, bajo el Nº 17, tomo 2.
Continuando con la sucesiones por compra tenemos que en 1947, la familia Gómez, nuevamente venderá la hacienda Turumo, pero esta vez se deslindarán de todo lo concerniente al manejo de la misma, el comprador es un industrial – comerciante de nombre Telesforo Ramírez, quien la adquiere por (Bs. 200.000), doscientos mil bolívares. Comprende la venta la Hacienda Turumo junto a sus posesiones: El Rodeo, Hoyo del Rodeo, La Margarita, Punto Fijo, y las haciendas anexas “El Porvenir” formada por La Dolorita y Turumito, cuyo uso era la producción de café.
La gratificación por la hacienda se hizo de la siguiente manera, el señor Ramírez entregó una serie de inmuebles de su propiedad, por un valor de de (Bs. 35.000) treinta y cinco mil, entre los cuales se destacaron un salón y terreno ubicados en Petare calle Guanchez, por un costo de (Bs. 4000) cuatro mil, también ofreció como parte de pago un lote de terreno en Los Dos Caminos de (525 mtsª), por un costo de (Bs. 15.000) quince mil, una casa con terreno en el sector el Dorado antiguo “Chupulún”, por (Bs. 16.000) diez y seis mil, para cancelar el resto contrajo una hipoteca por (Bs. 165.000), la cual se comprometió a pagar (Bs. 100.000) en tres años y el resto en un año a partir de la firma del documento. Es importante acotar que en este mismo documento consta en notas marginales que los compromisos fueron honrados consta en: “La Familia Gómez venden a Telésforo Ramírez la Hacienda Turumo” ARSMS. 1947 Tomo 3, Protocolo 1, Folio 77-85, Núm. 32.
En la imagen siguiente podemos observar, en foto de Alfredo Boulton los espacios donde se encontraban parte de los bienes entregados, por el señor Alfaro a la familia Gómez Gómez, S (2006).


La Dolorita y su Contexto histórico 1952-1993

Para 1952 La hacienda la Dolorita es propiedad del Sr. Telésforo Ramírez, comerciante e industrial, quien manifestó en un documento de compra – venta, que la propiedad la había adquirido por compra a la familia Gómez en 1947. Esta hacienda va ha limitar al norte con la hacienda Caucaguita, al sur con la hacienda la Lira, al este con la hacienda las Tapias y la Providencia y al oeste con las haciendas Cabeza de Tigre, el Refugio y el Sitio, se corrobora escrutando el siguiente documento: “Telesforo Ramírez compra la finca La Dolorita a la familia Gómez”. ARSMS. (Municipio Sucre). 1947 (Tercer Trimestre), Protocolo Primero, Tomo 3, Folio 76, Núm. 32.
Durante este año (1952), ocurre un incidente importante de señalar la Compañía Anónima La Electricidad de Caracas manifestó al Sr. Telésforo Ramírez la necesidad de atravesar por la posesión unas líneas de transmisión de energía eléctrica para llevar corriente a los hornos crematorios del Este y con este motivo se convino en favor de la Ley de Servidumbre de paso de conductores eléctricos, otorgar el permiso para las mencionadas líneas o conductores eléctricos aéreos o subterráneos, con sus respectivas líneas de tierra, teléfonos y accesorios, incluyendo el ancho de terreno necesario para que la compañía transportará e instalará las torres, y se tomarían las picas y caminos necesarios para el acceso de los empleados que tendrían la tarea de trabajar en la faja de terreno seleccionado para la instalación, vigilancia y reparación de las líneas, torres y teléfonos mencionados.
Se desforestará parte de La Hacienda La Dolorita para cumplir con esta disposición, los terrenos son heridos por el capitalismo industrial representado en la compañía Electricidad de Caracas.
Esta servidumbre se otorgó de manera permanente y queda establecida en aquella extensión de terreno que ocupo 400 metros pese a, esta servidumbre se extendió para dar paso a los caminos generales de acceso a la finca. La misma se otorgo por un precio de cuatrocientos bolívares (Bs. 400,00), que recibió Ramírez de la Compañía Anónima Electricidad de Caracas en dinero efectivo.
La transacción se hizo entre Nicomedes Zuloaga Presidente de la Compañía y Telesforo Ramírez propietario del inmueble acción que consta en el siguiente documento:

La compañía anónima” La Electricidad de Caracas”( representada por el Dr. Nicomedes Zuloaga), ha manifestado la necesidad que tiene de atravesar la posesión cuyos senderos generales he expresado (Finca La Dolorita), con unas líneas de transmisión de energía para llevar corriente a los hornos crematorios del este por ‘Ley de Servidumbre y compra al Sr. Telesforo Ramírez 400 mts aproximadamente por Bs. 400 ”. ARSMS. (Municipio Sucre). 1952 (Segundo Trimestre), Protocolo Primero, Tomo 7, Folio 223, Núm. 69.

Posteriormente la hacienda es vendida por el Sr. Ramírez al Sr. Cesar Alfaro, quien a su vez vende en 1954 mil metros cuadrados (1000 mts) de la propiedad al Sr. Enrique Giral como consta en documento registrado el 28 de abril de 1954, ante el Juzgado del Distrito Sucre del Estado Miranda, distinguiéndolo con el Nº 102, folio 100. Es para 1959, cuando comienzan cambios profundos en esta localidad, el Sr. Cesar Alfaro propietario de la mayor parte de la hacienda decide vender al ilustre Concejo Municipal del Distrito Sucre, (418.047,46 metros cuadrados) de la propiedad junto a todas las bienechurias que se encontraban en el área a negociar.
Los límites espaciales de la hacienda la Dolorita para esta época son: al Norte con la Hacienda Turumo, propiedad de Telesforo Ramírez y con la carretera que conduce a Santa Lucia antiguo camino real; al sur con la hacienda Lira que pertenecía a Rafael Palacios y con extensión de una hacienda propiedad de Manuel Suárez; al Este con la hacienda Las Tapias que fue de Manuel Suárez; al Oeste con la hacienda El Sitio que fue de los sucesores de Tomas Bueno, la hacienda el Refugio que perteneció Héctor Rodríguez y con otra hacienda que es o fue propiedad de Bonifacio Fagundez. Esta finca se vendió por un total de (Bs.2.403.772, 90).
Dadas las condiciones que anteceden, es primordial informar que junto al documento que apoya a esta venta se anexo al cuaderno de comprobantes dos ejemplares del levantamiento que hemos presentado (en copia digitalizada), estos estaban firmados por el vendedor y los representantes del Consejo Municipal, los cuales reposan bajo resguardo en el Archivo del Registro Subalterno del Municipio Sucre, bajo el Nº 51, tomo 17, del tercer trimestre, en el año 1959.
Son varios los procesos que están presentados en el área de estudio y es a partir de aquí cuando los comenzaremos analizar; la Dolorita no escapó a los cambios que se produjeron con el proceso de migraciones e inmigraciones que se desarrollo en Venezuela a partir de la década del cincuenta.
En referencia a al planteamiento anterior Sanoja, M (s/f) comenta:

Los cambios sociales, produjeron una modificación profunda de la sociedad para transformar nuestro país en una estructura industrial, agroindustrial y urbana dentro de una filosofía política, el Nuevo Ideal Nacional, que consagraba, la economía mixta con un instrumento añadido, la inmigración, que según las propuestas positivistas en boga desde finales del siglo XIX. Venían a “mejorar la raza” y a introducir nuevas prácticas, sociales y tecnológicas Venezuela se hizo mucho mas capitalista y dependiente, se mejoró el nivel general de vida y aumento la población. (s/p).

Para comprender lo antes expuesto, es necesario analizar la siguiente información; es posible distinguir en una misma ciudad venezolana la convivencia de dos o más modelos urbanos. En el caso de La Dolorita este fenómeno es consecuencia de las diferencias en los niveles de ingreso de los habitantes, que tiene una influencia en el espacio urbano, su paisaje y en su estratificación. Otro elemento de disparidad territorial en la ciudad lo constituyen las distintas funciones que se materializan en la ciudad, que forjan un espacio urbano. Es posible discriminar tres categorías espaciales de la morfología de una ciudad: el núcleo urbano consolidado, el espacio subintegrado y el paisaje informal, expresión de Nuño, A.
El núcleo urbano consolidado se caracteriza porque predominan espacios integrados a la función primordial de la sociedad, se ofrecen calidad de vida a partir de la dotación suficiente de servicios y equipamiento. Se pueden identificar algunos rasgos del paisaje que permiten distinguir tres tipos de espacio en el núcleo urbano consolidado: el centro urbano, la zona comercial y residencial y el sector industrial. El centro urbano se distingue por un paisaje que recuerda la disposición en forma de damero de sus calles y avenidas, heredado del período colonial, donde se ubican residencias y comercios.
Cuando la ciudad comienza a perder su forma de cuadrícula para desprenderse en arterias viales comienza un proceso de segmentación de la ciudad.
En cuanto a los espacio subintegrados estos albergan a la población de medianos o bajos recursos tal es el caso de La Dolorita, con predominio del último. Se caracterizan por la precariedad de algunos servicios factor que reduce la calidad de vida. La conectividad con el resto de la ciudad es de mediana a alta, en el caso de estudio se encuentra laderas con pronunciadas pendiente; poseen alta densidad poblacional, se dificulta la prestación de los distintos servicios y su equipamiento.
En el área metropolitana de Caracas existen muchas barriadas subintegradas para este estudio se escogió la Dolorita ya que desde su consolidación como barrio presenta unas características de estudio bien particulares.
En definitiva este, espacio subintegrado esta constituido por un significativo contingente poblacional. Estos para efecto del presente estudio se clasificaron según González, Pablo (s/f), los conuqueros (habitan la zona antes de 1950) población de la zona dedicada a la labranza de conucos para su subsistencia y el comercio menor por la dificultad de acceso a Petare preferían mantener sus relaciones comerciales con los habitantes de Santa Lucia del Tuy, población a la que se podía llegar por el antiguo camino real.
Hechas las consideraciones anteriores retomamos el siguiente testimonio, Verificado en documentos del archivo subalterno del circuito Nº 1 del Distrito Sucre donde se describen los limites espaciales de la Dolorita para 1959:

...Con respecto a la vía de acceso es importantes acotar que la carretera nacional Petare con Santa Lucía y el Tuy pasaba por toda la entrada de la Dolorita. En ella transitaban algunos camiones y carretones con los que se trasladaba la mercancía de las haciendas y de Santa Lucia a Caracas.
Esa es una carretera que existe desde la época de Gómez. Yo conocí esa carretera desde siempre, solo que era una carretera de tierra y de aquí de Baloa hasta Santa Lucía. Eso no tenía…eso era pura tierra (sic) (p.1)

Los conuqueros y parceleros de la zona se enfrentaban a dificultades para trasladarse por la deficiencia que presentaban los caminos, así como por la carencia de transporte público situación que podemos observar con alguna dificultad en la siguiente imagen, la cual esta fechada mas no identificada como de 1959. .
Otro testimonio digno de acotar es el siguiente tomado de González, P citando el “Testimonio de Monico”, (Ob.cit.).

...no estaban así como ahora, eran carreteras de tierra y se pasaba fila arriba por todo el sector del El Limoncito, hasta caer a la Vega de Petare, donde hoy es Palo Verde, inclusive se llegaba a este lugar con el pie pelao, con las chancletitas guindando en la cintura. Había un punto de agua, donde uno se lavaba los pies para ponerse las alpargatitas para entrar al pueblo. En aquella época se venían grupos de personas caminando en la madrugada y nos apresurábamos para alcanzarlas e irnos juntos (sic) (f.8)

En igual forma, debemos señalar la ausencia medico – asistencial, por estar el área fuera de la metrópolis, y que en muchos casos le ocasiono a estos habitantes graves dificultades, que debían subsanar por sus propios medios, tal como se puede observar en: “Testimonio de Monico y María”, (Ibídem):

Cuando una persona se enfermaba, había que bajar a Petare, porque aquí no venia médico, para acá solamente venía el cura cuando uno estaba grave, para recibir la comunión (sic) (Monico)”.”Mi abuela y mi mamá eran parteras, recuerdo que cuando yo vivía en la Lira, me encontré con una mujer a la orilla de la carretera que tenía una barrigota. Yo le pregunté: ¿señora que tiene?, ay, señora, que iba a Petare a dar a luz y me agarró el parto aquí. Entonces ahí mismo recogí la mujer, y la subí para arriba y la acomodé en una casa, ahí mismo llegué y le corte la tripa al muchachito y lo bañe. Yo aprendí viendo lo que hacia mi mamá, en esos tiempos uno tenía en sus casa yodo, aceite, por si acaso una cortada, y yo que era una muchacha, partié al muchachito, que le pusieron de nombre Manuel, después partiè a Agustina, Maraco, Diana, Agustín que ya son viejos (sic)(María)(f. 9)

En medio de los aprietos, los sacrificios y los grandes esfuerzos para subsistir, en estos tiempos se vivía con una tranquilidad y naturalidad que constituía un profundo sentimiento de solidaridad y cooperación.
Pasa algún tiempo y se producen cambios en la Dolorita, estos se originan en el paso a su fase urbana, y la primera muestra se dará cuando el Presidente Pérez Jiménez instala en la entrada de la hacienda máquinas recicladoras con las que se pretende solucionar un problema que trae el progreso, la producción excesiva de basura en la ciudad de Caracas pero las máquinas no funcionaron y así comenzó el bote (relleno sanitario de Mariches, también conocido como el bote de Filas De Mariches, principal deposito de basura de Caracas durante las décadas de los sesenta y setenta) que un principio estuvo propuesto para Palo Verde.
Hecha las consideraciones anteriores, estudiamos la opinión de Márquez, A y Cardozo, L (2002):

Las ciudades hoy son el centro del drama de la polución, degradación del suelo y pérdida de la diversidad de las especies. La intensa concentración de los procesos económicos y los altos niveles de consumo de las ciudades incrementarán sus niveles de consumo de las ciudades incrementarán sus demandas de recursos. En sus cercanías, las ciudades también afectan las tradicionales economías rurales y su adaptación a la diversidad biológica. A medida que mejores caminos son construidos, y el acceso de los productos son garantizados, la población rural adquiere los estándares urbanos de vida y la ideología que los acompaña…Las ciudades actuales se han convertido en sistemas altamente ineficientes, devoradores de energía y materiales, y con una gran salida de desperdicios…(p.54).

Simultáneamente a lo antes expuesto, se instala en la hacienda una fabrica para hacer ladrillos y bloques el motivo de esta instalación era cubrir las demandas que exigía la política de construcción implantada por Pérez Jiménez y fue entonces cuando se produce el cambio en la actividad económica se dejó de producir café para producir bloque y ladrillos. En este propósito Urbaneja, D B (s/f) con relación a Pérez Jiménez y la construcción señala:

La industria nacional…en este caso es la industria de la construcción que se aprovecha de los planes de obras públicas del gobierno…que prosiguen su proceso de integración económica particular…sustitución de importaciones. La inversión extranjera, capitales externos, sobre todo norte americanos, penetran variadas actividades manufactureras, llegando a representar el 19, % de la inversión industrial en 1955 de 10, 7% que representaba en 1950. Por su parte el sector estatal de la economía obedece a la idea de transformación del medio físico y las aspiraciones de grandeza nacional que posee el régimen, mediadas también en su traducción concreta por los intereses particulares de un estrecho circulo de colaboradores (p.128-129).

Mientras tanto en las conubarciónes del bote de basura se va ha instalar una actividad que hasta ese momento era desconocida en la zona y que llega de Palo Verde (el lugar donde se había instalado el bote por primera vez), esta actividad consistirá en el reciclaje de la basura que llega a ese lugar.
Precisando una vez mas, cabe incorporar el siguiente testimonio (Relato de Mineida Suárez, 27 años viviendo de área de estudio, entrevista realizada el 30 de mayo de 2005:

Aquí mucha gente se crió con el bote, mi papá me cuenta que el y otros vecinos esperaban que llegarán los camiones de basura a ver que traían, acuérdate que es la época del gobierno de Carlos Andrés [La Gran Venezuela], el revisaba la basura haber que conseguía, juguetes, ropa, telas para que mi mamá cociera, una vez me acuerdo que consiguió una muñeca grande Belinda estaba sucia mi mamá me la lavo la vistió y ya tenia juguete nuevo…pero comida si no recogíamos, a mi mama no le gustaba, pero otras familias de por aquí si la recogían, sobre todo dulces traídos de muchas fabricas, verduras y frutas de los mercados, como el de Mesuca…luego la cosa se puso peligrosa porque también encontraron gente muerta, dicen que los traían de otra parte, pero bueno ya crecimos y el bote no esta y nosotros tenemos otra mentalidad, estudiamos y eso no lo queremos para nuestros hijos…mi papá en realidad es albañil yo no se porque revisaba el bote, el siempre dice: “ya los basureros no son como los de antes (Sic) (p.2).

Sin embargo, a la par de esta actividad se desarrolla otra que marca el abandono de la agricultura, muchos de los llamados conuqueros se integran como obreros a trabajar en la alfarería buscando integrarse a la vida urbana. Precisando una vez más el testimonio de Monico (en González, P). deducimos:

Allí estuve trabajando hasta el año 58, cuando se echaron a perder las maqui
nas. El señor Aliano, que todavía vive en el barrio, estuvo arreglando el motor de la planta que hacia bloques. Cuando ya se estaba arreglando y se pegó a trabajar de nuevo, Cayo Pérez Jiménez y no se continuó trabajando, no sé por qué. Cuando Pérez Jiménez había mucha salida de bloque para el centro de Caracas pero con su caída todo se paralizo y también nuestra fuente de trabajo (f.11).

Con la caída de Pérez Jiménez llega una nueva “desgracia a La Dolorita”, pues se paralizan en Caracas la política del concreto y por su puesto la demanda de bloques, la alfarería permanecerá cerrada y es cuando en 1959 el Concejo Municipal del Distrito Sucre adquiere del Sr. Alfaro la hacienda con su alfería mecánica y sus repuestos, los edificios de acero armado (que se van a convertir en barracas), viviendas para obreros, Documento contenido bajo el tomo 17, número 51 de 1959, ARSMS. (Municipio Sucre). Después de lo anteriormente expuesto Méndez, D aclara:

En la década de los cincuenta la Fabrica allí instalada va generando un flujo de personas, las cuales han ido abandonando el campo y los conucos, hasta 1958 la industria de bloques se mantiene, con la caída de Pérez Jiménez esta fabrica cierra sus puertas, quedando muchas personas sin empleo. Posteriormente el consejo del Distrito Sucre la adquiere y con el plan de emergencia de Wolfgang Larrazaval (sic) se inicia nuevamente; ubicando además barracas para los damnificados en las adyacencias, las barracas fueron insuficientes por lo que comenzaran a proliferar los ranchos que crecieron prácticamente de manera descontrolada y anárquica (p.2)

Se comienza a percibir en la zona los destellos de la naciente democracia y esto se sella cuando se ubica en la zona un nuevo tipo de población “los damnificados”, que procedían de diferentes barrios de Caracas, y que habían sido víctimas de las lluvias esto fue el resultado del llamado plan de emergencia de Wolfand Larrazabal, lo que trajo a la zona un nuevo tipo de problema como el miedo ante los recién llegados, la proliferación de delitos y la imposición de sus costumbres a los habitantes de la zona. Es evidente entonces sobre la base de González, P y el . “Testimonio de Monico”, (Ob. Cit):

En estas barracas, sinceramente, es cuando comienzan los muchachos a andar ociosos y comienza a nacer la malandrera. A mis hijos, que se criaron junto con esos muchachos, les di todo lo que yo pude de buen ejemplo y lo que tenían que hacer, haciéndole ver las cosas malas y que no se juntaran y no hicieran lo que ellos hacían y que todo el tiempo escogieran el camino recto, que tenían que estudiar y el que no estudiara que trabajara y así sucesivamente. Y cualquier muchacho que me llevaba una flor, por lo menos, yo tenía que saber de donde había salido…Pero si le digo una cosa, de ahí para acá fue donde nació la semilla de malandro aquí en la Dolorita. El primero que destaco, la primera hazaña que hizo fue al señor de la luz que lo mato ahí mismo en la panadería. Por cierto que era hijo de una señora que le decíamos la señora de las argollas porque usaba unos aretes muy grandes como zarcillo (sic) (f.19).

De manera semejante observamos un fenómeno que se repetirá tanto con “los damnificados”, como con “los invasores”, si bien traen consigo algunos servicios públicos, así mismo descargan los desamparos de la exclusión.
Especialmente en caso de las madres solteras que debían dejar solos a sus hijos para ir trabajar todo el día. Brotan las bandas, las pandillas y se despliega en el área la incertidumbre y el crimen, en este sentido expresa Pedrazzini, Y (1992) la relación de la violencia en Caracas con su área de influencia:

…Caracas (…), se ha caracterizado por una rápida urbanización, sin industrialización y por un proceso creciente de población. Que sin poder acceder a los mecanismos del mercado formal de vivienda, ha hecho realidad una forma habitacional que ha conformado barrios. Los barrios de Caracas representan mas del 60% de la población urbana…los niños comienzan trabajando en la calle y terminará quedándose en ellas, la violencia se convierte en una forma de sobrevivir (27-32).

Se debe destacar, que pese a las dificultades que trajeron los damnificados, no se puede negar que su presencia abre una relación mayor con Petare por el incremento de transporte ya que se produce la necesidad de salir de la hacienda, porque en la zona escaseaban las fuentes de trabajo. (Vargas Mendoza, L):

…Surgen hacia el este y el oeste zonas industriales que pronto quedan incrustadas en el perímetro urbano, en constantes crecimiento, dando origen a considerables problemas urbanísticos y sociales. Los barrios obreros desbocados, degeneran en zonas de tugurios o ranchos cuyas condiciones de habitabilidad extremadamente primitiva, su proliferación y las dificultades técnicas y financieras para su reubicación, constituyen el más grande problema del Área Metropolitana, planteando un sobrecogedor contraste en el paisaje… (p.553).

Ante la situación planteada registramos otro testimonio González, P, “Testimonio de Monico”,( Ob. Cit). f. 18:

Bueno, aquí apareció el primer autobusito que cobraba medio, de aquí a Petare, en la misma hora que metieron aquí a la gente en las barracas. Ese autobusito salía de aquí a las cinco de las mañana y a las seis y media estaba aquí otra vez con el otro viaje y así sucesivamente todo el día estaba trabajando. Había un solo autobús que bajaba por Turumo que era la ruta de el: Mariches ya tenía carro también: En La Dolorita vieron que podían meter otro autobús y así comenzó a venir otro y así sucesivamente fue creciendo (sic) (f.18).

El transporte y la ubicación de los damnificados dará pie a nuestra tercera y nuestra última muestra poblacional “el invasor” que busca solucionar su problema habitacional pero que violentamente se instalará, aunque no sólo invadirá la Dolorita, también lo hará en las antiguas posesiones Mariche, Las Mercedes, La Veguita, Caballo Mocho, El Limoncito, Vista Hermosa, Turumo, Caucaquita, Chaguramas, La Laguna, Altos de Tomás, La Arboleda, Las Flores, La Fénix, El Refugio , la Lira, y las Tapias entre otras, esto ocasionó que los propietarios de las haciendas recurrieran a las autoridades, en este caso representada en la Guardia Nacional, pero sin el éxito esperado, convirtiéndose esta zona en Territorios Populares o Asentamientos Urbanos No Regulados.
Precisando la llegada de Domingo Pacheco (Primer invasor de La Dolorita según testimonio Ibídem. “Testimonio de Monico”). Exhibimos el siguiente párrafo:
Una vez viene mi sobrino Domingo Pacheco, que por cierto lo criamos nosotros, mi mamá y mi papá. Bueno Domingo se había ido para Petare y vino con un fin: yo voy a hacer un rancho aquí en La Dolorita. Muchacho…le dije yo. Respondió él: No, no, no yo voy a invadir esta broma. Y tu crees que te dejen…si, si, usted va ve que yo voy hacer un rancho. Para mi sorpresa una noche viene Domingo con un camioncito y el colchoncito nada mas y unas tablitas y se metió por mi casa y se regediendo(sic) monte como un león por ahí pa´ riba (sic)y vino a salí aquí casi a la entrada, por donde vive ahora Miriam [Familia La Rosa]…Domingo llego hizo un tarantín, un piazo de barraca, un piazo de rancho totalmente y ahí se metió con su familia. Amaneció ahí. Y Domingo me dijo: “mi tio, esto lo voy a invadi yo(sic), aquí esta el primer rancho, este rancho es mío, aquí voy a meté (sic) yo gente pol (sic) cantidad, usted va ve (sic)”. Y se hablo con ese poco de gente, por lo menos con las limas y un poco de gente pa´alla y pa´ca (sic) y todo el mundo vino haciendo su ranchito por ahí. (f.14).

Las invasiones representa según Muñoz, A (2001), un grave problema y cuando se invade se presentan dos salidas; o no haces nada y los dejas perturbando una propiedad privada; o te amparas en la Constitución. En el caso del proceso invasión de la Dolorita se acusaron a las autoridades de atropello y en muchos casos fue imposible el desalojo.
En este propósito, Fadul Gómez, MC (1982) infiere:

Uno de los factores importantes a tomar por los invasores de los terrenos es el conocimiento acerca de la propiedad y de la vialidad de invadir o no ciertos terrenos que se encuentran desocupados, lo cual forma parte de la estrategia a seguir en el proceso de ocupación…las redes de información que se tejen alrededor de los posibles terrenos a ocupar van a estar presentes en cualquier proceso de ocupación ya que son los que aportan elementos esenciales acerca de la viabilidad de invadir, la tenencia y límites del terreno (p.54).

El problema de fondo era que hacer con esa población y se opto por tratar de implementar proyectos cooperativos para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, instalándose servicios públicos que fueron llegando a los diferentes barrios que se fueron organizando en lo que actualmente es una Parroquia.
La invasión de La Dolorita fue violenta según se ha visto en González, P. “Testimonio de Monico”, (Ob. Cit).. f. 15:

Cuando se dieron cuenta que se estaban cogiendo La Dolorita, no juegue, la policía venia y tumbaba esos ranchos y la gente en la noche los volvía a hacé (sic) y se llevaban a la gente presa. Por lo menos Domingo fue preso más de una vez (f.18).

Es a partir de ese momento cuando La Dolorita se convierte en barrio con tres tipos de pobladores: los conuqueros o parceleros, los damnificados y los invasores, tres grupos con orígenes diferentes, y así mismo con sus propias historias que relatar, pero ahora debían convivir y constituir un mismo frente.
Como ejemplo de esta situación cabe agregar lo siguiente, González, P. “Testimonio de Isidoro”, (Ob. Cit):

Yo vengo de San Antonio, El Valle. Me sacaron de allá porque eso lo pusieron un poco de edificios y como uno quedaba en to´(sic) frente de la Escuela Militar en un ranchito así como este, dijeron que era muy peligroso con el rancho y una plomamenta, lo menos, en la Escuela Miliar, ahí nos sacaron, (sic) (f.15) .

La Dolorita se convierte en un modelo de población nacional: con sus múltiples contradicciones, diversas costumbres, tradiciones, nuevas vivencias y con ellas diferentes calamidades producto del cambio sin planificación y esto acarrea serios problemas de convivencia tal es el caso de la “propiedad de la invasión” y los derechos que obtienen “cuando se llega primero”, en relación a esto damos una mirada a la siguiente situación (ibidem):
Recuerdo que se hablaba de un tal Golilla que vivía en las barracas. El era el jefe del malandraje junto con un señor que se llamaba Parrita que también vivía en las barracas. Pero Parrita no se metía con nadie, era un señor que no le gustaba hacer maldades. Ese Golilla ¿tu sabes lo que hacia, el muy sinvergüenza?: la gente hacia sus banqueos por ahí y con la misma, venia uno buscando un terreno y le vendí el banqueo. Ese tuvo inconveniente con el tal Maestro Bartolo, porque donde vive Marquito ese banqueo era del Maestro Alicio y él hizo su banqueo (…) Así se la pasaba un poco de muchachos que se la pasan sentados to´ (sic) el día, al frente de lo que ahora es el liceo, se la pasaban bebiendo, jugando y decían que fumaban drogas (f.15).

Otro ejemplo que ilustra la descomposición social, la agresión y el pillaje lo tenemos a continuación en ese mismo sentido (Ibíd.):

Cuando empezó el barrio agarré a mas de uno con la gallina en la mano; recuerdo que una vez agarré a uno y le hice con el machete así en la cara: ¡Mira, muévete cará, muévete cará!...A Rubén, que era chofer del Doctor Amengual, le dije: llévame a Petare que estos muchachos estaban robando en mi casa y tienen las gallinas aquí; yo quiero que tú me hagas un favor y me lleves a Petare. El metió los muchachos en el carro y nos fuimos a Petare a denunciar a los elementos (f.12)

Si bien la llegada y permanencia de este grupo de personas provenientes de otros lugares de la ciudad capital, condujo un sin número de problemas como el ya citado y se creo un clima de desconfianza En la localidad ya es imposible establecer los límites entre la “buena gente” y los que traen “mala vida”. Porque son “espacios de nadie”, encrucijadas donde a la vuelta de una naciente calle cualquier cosa puede suceder. Se ha convertido la antigua hacienda en depósito de Caracas, donde conviven los excesos de la metrópolis por una parte, la opulencia en el consumismo capitalino evidenciado en las grandes toneladas de basura que llegan a la zona que se ha convertido en el basurero de la ciudad y por la otra el excluido social victima de la descomposición postpetrolera.
El área que una vez abasteció a Caracas de café hoy le funciona como refugio, resulta fácil ocultarse en las frías montañas de algún delito cometido, gracias a la tragedia social donde las aglomeraciones permiten una vida múltiple, y abundan las oportunidades para la aventura y la desventura. Son muchos los que habitan la capital pero provienen de diversos puntos locales, nacionales e internacionales. Esboza Quintero, R (1978) desde su obra “El petróleo y nuestra sociedad”, la siguiente nota:
El criollo de “mal vivir” se asocia con el extranjero de “mala vida” introducido al país sin documentos, con el carácter de “técnico”, de “artista de la radio”, turista o agente de lucha contra el comunismo. El arrojo del nativo y la experiencia del extraño, se combinan y abren nuevas perspectivas al oficio. El delincuente doméstico, de aspiraciones limitadas y planes de menor escala, es sustituido por el moderno. El ratero cede su posición al hampón (p.48-49).

Según lo citado y raíz de la desaparición de objetos personales y propiedades, también se perdió el respeto por el foráneo, quien en muchos casos resulto victima de la situación, y aunque parezca contradictorio gano temor y sufrió represión social. Esto puede entenderse en la consideración siguiente (Ibídem. “Testimonio de Isidoro”):

Cuando yo llegue ya estaban las barracas allá abajo y había mucho malandraje en esas barracas. Uno no podía pasar por ahí de noche. A mí gracias a Dios que tan siquiera siempre me han considerado. Yo tenía mis niñitas pequeñitas, como yo pasaba y ellos se jugaban con ellas. Las muchachas eran cariñositas. Cuando yo venia de noche decían ellos mismos: cuidado con meterse con el señor; el es papa de las niñitas que son muy cariñositas. Bueno, no se metían conmigo. Una vez me salio uno me dijo que le diera un cigarro y, estaban los otros y le dijeron: ¡epa! No tienen por que meterse con ese señor, el vive allá arriba y no queremos inconvenientes en esa zona (f.13).

El Estado Democrático postperejimenista, mantuvo una posición indiferente ante las invasiones, sin tomar en cuenta las necesidades reales de organización y participación de la población.
Intentaron cubrir estas carencias con el acercamiento de los servicios públicos, producto de las constantes peticiones populares y estas se reflejaron con la llegada en 1960 del servicio de luz eléctrica, el servicio de transporte público para 1963 se comenzó el proceso de asfaltado de la carretera y luego en 1964 realizo su aparición por tuberías el servicio de agua potable.
A la par de esto comienzan a instalarse en la zona centros de abastecimiento de víveres, pero es importante acotar que esta iniciativa se dio en primer lugar por los recién llegados a La Dolorita, en este orden de ideas se puede citar (Ibíd. “Testimonio de Monico”):
Ahí mismo que Domingo, monta su taguarita y entonces fue matando cochino todas las semanas y fue vendiendo se fue haciendo negocio, pero como él era un muchacho que no tenia mucho real, lo que hizo fue abrirle camino a los demás. Entonces llegó y ese lugar donde está el supermercado “El Sitio”, ese lo vendió Domingo teniendo ya prácticamente un ambiente formado para negocio. Abajo en el 19 de Abril, también montaron otro negocio, por cierto, unos muchachos de Los Teques. Otro, también fue el señor del bodegón que es una gallera. Esos negocios se hicieron propiamente, en la medida que se iba haciendo el barrio. La primera panadería fue la de abajo en la redoma. Esta la hicieron casi enseguida cuando hacen las barracas, comenzó muy sencillamente y luego se fue ampliando, como muchos otros negocios, algunos de los cuales terminaron siendo hasta supermercado (sic) (f.20).

Como puede apreciarse, los habitantes se constituyen en los primeros comerciantes, mientras que otros se emplean en la construcción de las vías de acceso en razón a esto citamos el siguiente ejemplo (ibidem):

El asfaltado de la carretera de Mariches lo hicimos, porque yo también trabaje ahí, por los años 63. Tuve un año de guachimán aquí en la carretera cuando estábamos en el movimiento de tierra para ensanchar la carretera. Ese empalme que tenemos en Vista Hermosa es la carretera Guarenas, ese fue un empalme que se hizo en el año 61 por ahí y la carretera vieja era la que baja por aquí por Mesuca, esa era la carretera de Santa Lucia que viene a salir aquí que se empalma donde esta la panadería que empalma con Guarenas (sic)(f.18).

Estos trabajos harán posteriormente atractiva la zona para la instalación de fábricas que hoy conforman la zona industrial de La Dolorita y Los Mariches.

La Parroquia San Francisco de Sales
La Parroquia Eclesiástica.

La formación parroquial en la Venezuela colonial fue lenta explica Carrero, M (1997), pero progresiva, se vinculaba a los aspectos religiosos y se basaban sobre la catequización de los aborígenes y sobre la difusión de la palabra bíblica en las otras clases sociales.
Las parroquias se diseminaron en todas las ciudades conquistadas por la metrópoli española, se levantaban las iglesias bajo la advocación de un santo patrón, y en su alrededor se concentraban sus feligreses, dando origen a la parroquia eclesiástica, apunta Carlé, M (1985):

Estas parroquias transcendieron su condición de circunscripciones religiosas para convertirse, además, en distritos político – administrativos, con identidad propia dentro del municipio…por colación o parroquia se elegían los funcionarios; a la salida de misa y ante el conjunto de vecinos – feligreses se validaban actos jurídicos… (Pp.42-42).

Dentro de estas características también estaba la de enterrarse en su propia iglesia cerca de su santo patrón y si por algún caso sucedía que el feligrés debía enterrarse fuera de su jurisdicción la familia compensaría económicamente a la parroquia.
La Parroquia eclesiástica es una categoría que merece especial atención virtud de su evolución institucional no obstante, se puede definir en la opinión de Carle , M. como “el conjunto y territorio que está bajo la jurisdicción espiritual de un cura de almas, constituyendo por tanto un especie de territorio religioso”. Es importante señalar que la organización política administrativa de gran parte del área metropolitana descansa sobre esta antigua organización eclesial.
Retomamos a la Herrera, M L con su trabajo titulado Parroquia La Pastora donde se observa claramente la siguiente aseveración:
En derredor de un templo iban agrupándose los feligreses, sobre los cuales tenía jurisdicción muy directamente el cura encargado de administrarlo. Con el correr de los años se iba estructurando con mayor cohesión la comunidad, adquiriendo a la vez los medios económicos necesarios para sufragar entre los vecinos los gastos que representaban el mantenimiento de una iglesia (p.75).

Esto era determinante para la delimitación de su jurisdicción y para elevar un pueblo o conjunto de pueblos a la jerarquía de parroquia.

EL LIBRO DE CAJA DE LOS NATURALES DE PETARE 1803-1830)

Por Suzuky Margarita Gómez Castillo. El Libro de Caja de los Naturales de Petare (1803-1830) constituye una fuente primaria de valor incal...