martes, 6 de enero de 2009

INTERCULTURALIDAD Y TRADICIÓN ORAL EN LA HISTORIA

Por: Mg. HECTOR PUBLIO PEREZ ANGEL
Historiador

“El pasado es siempre una ideología creada con un propósito, diseñada para controlar individuos, o motivar sociedades o inspirar clases. Nada ha sido usado de manera tan corrupta como los conceptos del pasado. El futuro de la historia y de los historiadores es limpiar la historia de la humanidad de estas visiones engañosas de un pasado con finalidad. La muerte del pasado puede hacer bien sólo en la medida en que florece la historia”.
J.H Pluma, The Death of the Past


La Interculturalidad.

“Preservar nuestra cultura indígena no significa detenerse en el pasado ni volver al arco y a la flecha, como piensa mucha gente. Somos sociedades vivas y dinámicas, si bien queremos conservar nuestra identidad cultural, también necesitamos del aporte de la tecnología para vivir dignamente. La tecnología nos sirve para mejorar nuestras comunicaciones y el sistema productivo, los cultivos y el ganado” . Preservar la identidad indígena significa, incorporar lo nuevo sin dejar de lado la cultura ancestral; mantener los valores, la integridad territorial, y hablar del cuidado del medio ambiente; son elementos que encierran lo que conocemos como interculturalidad.

Muchos pueblos del mundo, no saben que aun perviven comunidades indígenas, y que han sido capaces de soportar los embates de la modernidad. Y uno de los grandes problemas y razones de tal situación se encuentra en la historia que se enseña. Una historia fragmentada, tergiversada, amañada, que muchas veces desconoce o apenas sí nombra a algunas comunidades indígenas sin identificarlas como las raíces de los pueblos de América.

La Historia de nuestras comunidades indígenas es muy rica; sin embargo, existe muy poco material escrito (documental) sobre la cultura indígena. Existen los cronistas que además de ser de difícil acceso, muchas veces tergiversan el sentido de la cultura de los nativos) No existen documentos como tal, que mencionen sus valores, sus conocimientos del medio ambiente, ni sobre su sistema de trabajo, sus artesanías, su arte, su medicina, su música ni sus ceremonias. He ahí la razón de la importancia del cultivo de la Historia Oral. Los jóvenes y toda la población en general, no tienen la posibilidad de estudiar su cultura porque no se enseña; porque ni siquiera existe una cátedra sobre las culturas nativas. Existen diversos trabajos fragmentados, pero muchas veces, sin el rigor que la historia como ciencia lo exige.

De acuerdo a experiencias y a resultados de distintos encuentros indigenistas en América Latina, siempre se concluye que: con la participación de las mismas comunidades nativas y con apoyo de especialistas, se deben construir libros, textos, cartillas, guías, donde se valore la riqueza, la importancia, el aporte de los nativos a las estructuras étnicas, sociales, económicas, en general a todo ese cosmos que encierra el profundo conocimiento de los aborígenes. Libros que sirvan de soporte tanto a los estudiantes como a los docentes; pues debe tenerse presente que no se puede amar lo que no se conoce, y si nosotros no conocemos bien la cultura de nuestros pueblos originarios, deambulamos por el mundo como hojas que lleva el viento, sin rumbo, sin identidad, sin personalidad como lo afirmara Rigoberto Menchú, de la etnia indígena maya-quiché, (Guatemala), a quien le otorgaran el premio Nóbel en el año de 1992.
Las comunidades indígenas tienen una íntima relación con el mundo natural que da contexto a su cultura, a su economía y a su forma de vida. Desde épocas pre-colombinas, nuestras sociedades indígenas han dependido principalmente de la selva para obtener alimentos, materiales de construcción, medicinas, guía espiritual y productos para comerciar.
Esta relación con el medio ha sobrevivido a los diferentes ciclos sociales y económicos que les han invadido en los últimos siglos, y dentro de los cuales encontramos la llamada conquista y colonización española y portuguesa (1492-1780); el periodo misional (1780-1860); el auge del caucho (1860-1915); el período de intensa extracción de maderera (1920-1960); y el “boom” petrolero (1960-al presente). A pesar de que la influencia de estos nuevos sistemas socio-económicos ha provocado en las sociedades indígenas un cambio en su cultura y su patrón de vida, la relación esencial entre estas comunidades y la biodiversidad de la selva amazónica en nuestros casos, continúa siendo de vital importancia para su cultura y sus modelos socio-económicos.
En muchas regiones altamente influenciadas por los propios pueblos indígenas, los bosques han tenido un sabio y diverso uso de sus plantas; sin embargo, se han visto alterados junto a la caza y pesca indiscriminada influenciada por la población mestiza en el proceso de ensanchamiento de la frontera; sin embargo, las áreas con significado espiritual (sagradas) han buscado ser reservadas y protegidas, por encima de las intenciones de empresas multinacionales de realizar explotación en gran escala de su riqueza forestal y de su subsuelo. (Ej. Los U´Was y la explotacxión petrolera de la Texas)
Las comunidades indígenas de la Amazonía dependen de la biodiversidad de sus bosques desde que llegaron a la región hace 12,000 años o más (dependiendo de las diversas teorías de poblamiento). Hoy en día, éstas comunidades siguen dependiendo de los bosques para el desarrollo de su forma de vida y su economía. El uso de los bosques es de vital importancia para la mayor parte de éstas comunidades. Dependen de los ríos y lagos para la pesca, de los bosques para la caza de subsistencia y para los materiales de construcción, maderas para sus botes y canoas y de los suelos para la agroforestación y las plantas medicinales. De esta forma, los bosques y los ríos se convierten en almacenes de alimentos, herramientas y plantas medicinales. Sin estos bosques y ríos las comunidades indígenas no tendrían alimentos que dar de comer a sus familias. Ellos quieren y necesitan conservar su habitat y su biodiversidad porque son conscientes de que su subsistencia diaria y la de próximas generaciones, depende de un ecosistema sano y provisto de una gran diversidad de especies de plantas y animales.
La comisión europea de ciudades sostenibles concluyó que, el modus vivendi de las comunidades indígenas está llamado a aprender el concepto de sostenibilidad ambiental; entendido éste como el modo de preservar el capital natural, que busca comprender y poner en práctica que el consumo de recursos materiales, hídricos y energéticos renovables no supere la capacidad de los sistemas naturales para reponerlos, y que la velocidad con la que consumimos recursos no renovables, no supere el ritmo de sustitución de los recursos renovables duraderos.
La sostenibilidad ambiental significa así mismo que el ritmo de emisión de contaminantes no supere la capacidad del aire, del agua y del suelo de absorberlos y procesarlos. La sostenibilidad ambiental implica además el mantenimiento de la diversidad biológica, la salud pública y la calidad del aire, el agua y el suelo, a niveles suficientes para preservar la vida y el bienestar humanos, así como la flora y la fauna, para siempre.
De acuerdo a una cumbre de desarrollo sostenible e indigenismo , se concluyó que: para evitar un “enfrentamiento de civilizaciones” en un mundo multicultural deben aceptarse la identidad y la diversidad culturales como objetivos legítimos en sí mismos, junto con el respeto por los derechos humanos fundamentales y la identificación con un conjunto común de valores humanos.

La pérdida de la diversidad cultural incrementa la inestabilidad política y económica. Necesitamos sociedades diversas culturalmente, tolerantes y vitales, en las que los individuos tengan la oportunidad de practicar y participar activamente y de perseguir y satisfacer su necesidad principal de un sentido de identidad y un sentido de pertenencia.

Necesitamos un mundo de “modernidades múltiples”, sin ideologías, en el seno de las comunidades, en el que las diferentes culturas coexistan pacíficamente: un mundo de “comunidades del aprendizaje”, en el que ninguna cultura imponga sus valores a las demás, y donde la “modernidad indigenizadora” y “el aprendizaje recíproco” sean valores en sí mismos.

La sociedad del conocimiento interconectada tiene que integrar la riqueza del conocimiento indígena, valorar e integrar un concepto antropocéntrico y ecocéntrico de sociedad en un mundo sostenible.

Hay que establecer objetivos: Mantener la diversidad de lenguas habladas activamente en la actualidad, aumentar la creatividad cultural indígena e independiente, aumentar el empleo cultural, reducir el riesgo de manipulación y monopolización de la información y asegurar el acceso asequible a las actividades culturales de alta calidad para todos.

Los medios de comunicación deben ser contemplados como un bien común con objetivos educativos y culturales, más que como el dominio exclusivo de los negocios con finalidades comerciales. Sobre todo, más que una cultura del consumo, debemos crear una cultura de la participación socio-cultural.

Debemos desarrollar un sistema global que reconozca la diversidad cultural a la par del crecimiento económico, la equidad social y la salud ambiental. La sociedad del mundo futuro debe basarse en comunidades locales, ancladas en su herencia cultural y formando parte de la sociedad del conocimiento. Todos deben reconocer y observar el respeto a los derechos fundamentales del hombre, expresados en un conjunto común de valores universales.

La sociedad del conocimiento interconectada debe integrar la riqueza de las prácticas y conocimientos indígenas. La “modernidad indigenizadora” es un nuevo reto para todos.


La Tradición Oral
Siendo Colombia un país multiétnico, multibilingüe y con diversidad de culturas cuyas expresiones más corrientes se palpan en prácticas verbales, como la oralidad, debe existir una propuesta pedagógica integral y coherente para fomentar en los escolares el manejo de la tradición oral como un mecanismo fundamental para fortalecer la comprensión de la diversidad socio-cultural de nuestro país.

La importancia de la tradición oral en la escuela, se evidencia más en aquellas zonas no urbanas en las que la comunicación fáctica, el encuentro colectivo y la práctica de la memoria cultural, se constituyen en alternativas de convivencia. La tradición oral cumple funciones sociales y pragmáticas específicas: la construcción y reconstrucción de la historia, la permanencia de valores, la formas de comportamientos, modus vivendi y visión del mundo.

La utilización de la tradición oral en la escuela, fomenta la comprensión social, ofrece beneficios para el manejo de relaciones interpersonales, conceptuales y artísticas. Estas razones justifican además, la reflexión sobre cómo aprovechar el contexto de las comunidades a partir de la educación, a fin de lograr procesos pedagógicos más significativos y eficaces, referidos a las habilidades que el niño debe adquirir y afirmar con respecto a la valoración de su entorno.

La oralidad y la escritura no deben concebirse como actividades excluyentes, deben ser procesos interdependientes. Deben reconstruir todo aquello que guarda la memoria colectiva de los pueblos como: creencias, mitos, leyendas, folclor, historias de pueblos, adivinanzas, refranes, dichos, en fin, una serie de discursos orales cuya variación depende de la comunidad, de sus condiciones socioculturales, del tiempo y el espacio.

Asumir una pedagogía de tradición oral en el marco de la enseñanza de la cognición y de la interpretación, resulta una necesidad importante, especialmente en contextos donde aun perviven comunidades nativas; pero no solo como práctica verbal, sino como instrumento didáctico de transición hacia la escritura y como una poderosa herramienta pedagógica que desencadena procesos de construcción de identidad, respeto y valoración social de una comunidad.

Trabajar con base en la tradición oral se justifica entonces, no sólo por las implicaciones de carácter didáctico, sino también, por las repercusiones comunicativas, cognitivas, cognoscitivas y socioculturales que ésta conlleva.

Características de la Oralidad.
La oralidad es una forma de hacer Historia. Es recurrir a la memoria y a la experiencia para acercarse a la vida cotidiana y a las formas de vida no registradas por las fuentes tradicionales. Los recuerdos nos enseñan cómo diversas gentes pensaron, vieron y construyeron su mundo y cómo expresaron su entendimiento de la realidad. Los relatos orales nos introducen al conocimiento de la experiencia individual y colectiva. (Esta experiencia es un dato subjetivo, es decir no muestra verdades precisas o reconstrucciones veraces). La oralidad es subjetiva porque es individualista, frágil y cambiante debido a que se apoya en la memoria, que está en constante revaloración. Un testimonio oral da cuenta de las expectativas de las personas, sus emociones, sentimientos, deseos, etcétera. La oralidad se interesa precisamente por la vida en donde se manifiesta la experiencia propiamente humana.
La vida de una persona es una puerta que se abre hacia la comprensión de la sociedad en la que vive. La Historia oral admite como narradores a los individuos más diversos y antagónicos de la escala social. Sin embargo, hay que estar conscientes de que la evidencia oral revela más sobre el significado de los hechos que sobre los hechos mismos. Muestra la relación del individuo con su historia, revela lo que la gente hizo, lo que deseaba hacer, lo que creyeron estar haciendo y lo que ahora creen que hicieron o que dejaron de hacer. La memoria de los informantes no es infalible, el presente matiza el pasado, la selección de los recuerdos existe y generalmente ocultamos más o menos, inconscientemente lo que altera la imagen que nos hacemos de nosotros mismos y de nuestro grupo social. Por ello, no hay fuentes orales "falsas". Las afirmaciones equivocadas constituyen verdades psicológicamente ciertas, pero de análisis para tamizar a la luz de la historia.
La importancia de la historia oral, radica en que los testimonios orales transmiten algo que no está en los libros: el contacto directo y personal con un individuo o un grupo humano que recuerda el pasado, su pasado, y aporta una dimensión humana a la Historia. Todos somos sujetos de la historia, nuestra vida y experiencia se entreteje con la vida y experiencia de otras personas, y así se conforma la gran red de las sociedades en el tiempo. De ahí que nuestro testimonio de lo vivido es valioso y merece ser recordado en la reconstrucción del tiempo pasado.
Para afianzar la idea de crear una pedagogía sobre la enseñanza de la tradición oral, veamos algunos objetivos que encierran su importancia:
• Sensibilizar a las personas sobre la importancia de investigar y conocer las raíces culturales de una región con el fin de valorar su riqueza y potenciar el descubrimiento de su patrimonio étnico y cultural.
• Favorecer el diálogo con los mayores, con el fin de descubrir las claves de la historia familiar y de los grupos humanos más cercanos en el espacio y en el tiempo.

• Valorar como una herencia evidente el lenguaje, los modos de hablar y las peculiaridades lingüísticas de cada zona.

• Descubrir, a partir de la historia narrada de padres a hijos, la enorme importancia que en las culturas tiene el intercambio de costumbres y formas de comportamiento.

• Tomar contacto con la tradición, las costumbres, las fiestas, la gastronomía, las formas de ser de las generaciones anteriores.

• Incrementar el acervo cultural mediante la búsqueda de restos, pautas, productos utilizados en épocas recientes que han desaparecido o están en peligro de desaparecer.

• Analizar y valorar lo que en una región ha quedado depositado como patrimonio cultural a través de los tiempos, de la mezcla de culturas y de grupos humanos.

• Descubrir la importancia de la tradición oral como medio de transmisión de valores, ideas, y costumbres.
En conclusión, podemos afirmar que el valor de la tradición y de la memoria, son al fin y al cabo, el valor de la palabra, es decir, el valor del pensamiento, de la comunicación, del aprendizaje, del diálogo. En definitiva, la oralidad encierra la base de toda una cultura; por eso se suele afirmar que “Cuando un viejo muere, se quema una biblioteca".
La Historia de Vida, y la oralidad
Una aproximación a la historia como ciencia
María Julieta Oddone y Dora Jiménez, dos investigadoras argentinas, plantean que la técnica de historia de vida resulta adecuada para reconstruir la historia de una comunidad a partir de la oralidad, ya que permite al informante hacer una síntesis retrospectiva (reminiscencia) de su trayectoria vital.

Esta técnica permite: a) comparar las trayectorias y estrategias de supervivencia diferenciales de los actores de las dos comunidades estudiadas. b) construir conceptos y reconceptualizar la teoría del intercambio a partir de los datos obtenidos. c) crear hipótesis de trabajo acerca de la relación entre el sistema de creencias y las formas e interacciones sociales características de cada comunidad.

El uso de la Historia de Vida como herramienta metodológica en el trabajo etnográfico tiene una trayectoria interesante, ha demostrado ser especialmente útil para realizar una revisión completa y ordenada cronológicamente de la vida de una persona, la cual ayuda a comprenderla y darle sentido en el momento en que ésta declina. El relato único, individual, le ayuda a enfocar conflictos no resueltos, aumentar la autoestima y preservar su identidad desde lo individual hacia lo colectivo.

Se parte del concepto de reminiscencia concebido como un proceso psicológico universal, caracterizado por un progresivo retorno a la conciencia de las experiencias pasadas y el resurgimiento de conflictos no resueltos. Esta concepción individualista de simple evocación del pasado de una persona se amplía si la entendemos como una autobiografía que incorpora su historia familiar y de su entorno como una narración cronológica de los hechos que le ha tocado vivir.

El análisis de estos relatos brinda a los científicos sociales elementos para profundizar en la complejidad del comportamiento de los actores, más allá de los marcos normativos abstractos de las comunidades en qué viven.

La historia de vida refuerza procesos de investigación social los que se complementan adicionando elementos de estudio tales como:

- La conceptualización y reconceptualización de teorías a partir de los datos.
- La elaboración de hipótesis y a ser refrendadas por futuras indagaciones.
- La elaboración de diagnósticos de las poblaciones para orientar políticas sociales a partir de tipologías diferenciadoras.
- A dar a los ancianos, a protagonistas y gentes del común, la posibilidad de reconstruir su historia personal (reminiscencia) y transferirla a la sociedad, lo cual significa transferir sentido de identidad y de valores de su comunidad.

La investigación histórica desde la escuela

Es imprescindible abrir las puertas a la investigación desde la escuela, y una de las formas más eficaces puede ser a través de las historias de vida de personas, de la comunidad o del barrio. Hacerlo significa vincular más a los estudiantes a la vida cotidiana de su entorno, conllevando con ello a fomentar mayor conocimiento de su entorno para que lo valoren más; para que asuman además, un liderazgo más ético.

En ese contexto, y de acuerdo con el profesor Pedro Molano surge la construcción de historia colectiva, ya sea individual (historia de vida) o local (historia de la comunidad, del barrio), como estrategia para abordar el estudio de la historia, como herramienta didáctica para trabajar con nuestros estudiantes. En la construcción de la historia individual o local es imprescindible tener en cuenta a la colectividad que ha vivido el proceso histórico; incluso, en el caso de la historia de vida, los procesos que vive el individuo están inmersos en una colectividad. Por ello es necesario construir la historia desde y con la comunidad; es buscar contribuir a la concientización de ser "sociedades con historia" y fortalecer, desde allí, un sentido de colectividad y pertenencia a un grupo particular.
Es inaplazable orientar con los estudiantes el desarrollo de técnicas propias del historiador y la utilización de herramientas de investigación que le permiten acercarse a su realidad inmediata, comprender la complejidad de la historia y la diversidad de interpretaciones que existen sobre un hecho.
Téngase presente que la oralidad no es la panacea metodológica; las historias de vida están cargadas de subjetividad, de sentimientos y resentimientos, de muchos recovecos del alma de nuestro interlocutor que muchas veces no podemos descifrar. La Historia de vida, como proceso de investigación debe tener en cuenta al menos tres etapas: exploratoria, en la que por razones se genera una tensión, donde se logra una información inconexa e inconclusa; descriptiva, cuando logramos llegar al alma de nuestro interlocutor, cuando logramos que reconstruya ese mapa de espacios vitales y de situaciones profundas, sinceras y fuertes. Explicativa cuando logramos identificar desde nuestro entrevistado, razón de sus actuaciones, lo cual ayuda a identificar espacios de objetividad o de análisis. Es requisito sine qua non, el entrevistador se interiorice, se transporte, con su interlocutor; sin embargo, no debe perder el rumbo de sus objetivos (es decir, no dejarse llevar de su emotividad), según sus intenciones metodológicas trazadas en su proceso de investigación histórica.
El objetivo de una entrevista de historia oral no es obtener "datos" sino entender una vivencia; todo lo que aportan es significativo. La narración del entrevistado es válida aunque incurra en fallas de memoria, exageraciones o ficciones porque todo ello confiere significado a la experiencia de su vida. Lo importante es saber "leer" la experiencia de una persona. Una entrevista de historia oral es más una conversación que un interrogatorio. Nos aporta el privilegio de comprender y entrar imaginativamente en las vivencias íntimas de la otra persona.
El historiador-entrevistador debe procurar influir lo menos posible a la hora de recoger los testimonios; porque se puede producir una alteración evidente de los mismos en relación a la utilización de conceptos, categorías, hechos o interpretaciones de los hechos que el entrevistado describe alrededor de su experiencia personal. Es lógico que cualquier entrevistado tenga tendencia a contar lo que cree que su entrevistador espera oír de él. La tarea propiamente historiográfica e interpretativa, que corresponde al historiador, ha de ser posterior, tras haber reunido un corpus suficiente de material, que debe utilizar con respeto, pero sin renunciar a la crítica, como a cualquier otra fuente documental. Así mismo, se deben contrastarse las fuentes y no renunciar a la utilización como apoyo a la construcción histórica.
El pedagogo español Mario Carretero , ha venido desarrollando una propuesta desde la perspectiva pedagógica y psicológica manifestando, por ejemplo, que existe la necesidad de "hacer un esfuerzo, para que los estudiantes sean capaces de utilizar un lenguaje histórico para darle sentido a la realidad", con lo que se busca comprender el mundo en términos históricos. De otra parte, Jean Luc Nöel afirma que lo importante no es sólo lograr la adquisición de conocimientos, sino desarrollar en el estudiante la adquisición de técnicas e instrumentos para aprender el proceso cognitivo, lo que favorece el trabajo en grupo y crea un nuevo diálogo profesor-alumnos, que se inspira en los métodos activos e intenta hacer participar al individuo en la elaboración de un discurso argumentado frente a la sociedad. Las actividades en esta propuesta propician el aprendizaje del espíritu del historiador.
Adicionalmente, se producen diversas relaciones y experiencias como lo establece, entre otros, Edward Thompson quien ha formulado "la noción de experiencia en dos momentos: la experiencia vivida y la experiencia percibida. Por ‘experiencia vivida’ se entiende aquellos conocimientos históricos, sociales y culturales que los individuos, los grupos sociales o las clases ganan, aprenden al vivir su vida, elementos que se constituyen en nutrientes de sus relaciones mentales y emocionales frente a cualquier acontecimiento. En el mismo orden, por ‘experiencia percibida’ se entienden los elementos históricos, sociales y culturales que los hombres, los grupos y las clases toman o aprenden del discurso político, filosófico o religioso de los medios, de los textos y de los distintos mensajes culturales e ideológicos" .
Lo que se ha planteado hasta aquí, pertenece más al plano conceptual; no obstante, surgirá la pregunta sobre cómo aterrizar todo lo planteado al contexto escolar; ello requiere un currículo flexible, tal como es la propia historia local: flexible. Así las cosas, es posible, por ejemplo, partir de una periodización que permita integrar diversos aspectos, destacar la vida cotidiana, los problemas materiales vividos en la colectividad, comparándolos con acontecimientos nacionales e internacionales, estableciendo paralelos en el tiempo. De esta forma se puede elaborar una línea del tiempo en donde se ubiquen, en la parte superior, los acontecimientos de la vida personal y familiar que destaquen los estudiantes y, en la parte inferior, los sucesos nacionales e internacionales que se van produciendo en aquellos años.
Posteriormente, es necesario la búsqueda, selección y contraste con otras fuentes, realizar análisis y producción escrita, buscando evaluar las diferencias entre la evolución física (infraestructura), los cambios de mentalidad en los habitantes, etc. En consecuencia, se convierte en una historia amena, pues no excluye la cotidianidad que circula en el espacio local, integral porque abarca las estructuras de producción, sin excluir las estructuras familiares; así mismo, sus protagonistas son los hombres y mujeres de los barrios comunes. Esto acerca la historia a los estudiantes y es posible que cambien su percepción de la asignatura concibiéndola como algo útil, concluye Molano.
Al emprender la recuperación de la historia colectiva desde el aula, se puede observar la historia cotidiana más de cerca, con más detalle, con más simpatía, con más amor, como afirmara el maestro Luís González . Se puede observar entonces que sucedían simultáneamente muchas cosas trascendentales y que, en ese contexto, progresivamente se va dando un cambio en nuestra mirada hacia el mundo y hacia los hechos que están sucediendo. En consecuencia, se va produciendo un giro hacia una posición, con rostro más humano, más político, más social, más antropológico, es decir un mejor modo de ver y de asumir la historia y por ende la sociedad.
La Oralidad una aproximación a la historia como ciencia.
El testimonio oral fue usado desde épocas muy antiguas, antes incluso que el escrito, para conocer el pasado. Sobre éste se apoyó Herodoto, "Padre de la Historia", para describir las Guerras Médicas, y su sucesor Tucídides, a propósito del conflicto del Peloponeso. Los cronistas medievales usaron también el testimonio oral. Incluso en el siglo XVIII el ilustrado Voltaire se sirvió a la par de las fuentes escritas y del relato de testigos para redactar su libro “El siglo de Luis XVI”, tal y como Michelet escuchó a su padre para entender mejor el espíritu de la Revolución. En cambio, los historiadores del siglo XIX tuvieron desconfianza por las fuentes orales. El afán por hacer de la Historia una disciplina científica convenció a los profesionales del campo de que el mejor camino para ello consistía en tomar su materia prima -o sea, los hechos históricos- de los documentos escritos; sin embargo la oralidad siguió siendo fuente importante en los procesos de investigación histórica.
En tal sentido, recuperar la historia popular y local obliga al investigador, (en el caso estudiantes y profesores), a ampliar el abanico de fuentes, como las orales que se convierten en informaciones de primer orden para la investigación, a la vez que recurrir a los recuerdos familiares: documentos, material audiovisual, fuentes iconográficas etc. Es decir, acudir a todos los mecanismos que activen la memoria. Así, llevar la historia oral a la práctica docente abre un panorama más amplio, más cercano y más sugestivo para los estudiantes.

La práctica de la recuperación de la historia local, de otra parte, posibilita un trabajo interdisciplinar y transversal al integrar distintas áreas del conocimiento: las Ciencias Sociales desde la recuperación de la historia, el análisis y la contrastación de fuentes, el análisis de todo el espectro espacio-temporal; el área de humanidades, desde la producción oral y escrita; el área de Artes con la producción iconográfica; el área de Tecnología en la búsqueda de fuentes y a través de las diversas formas de devolución de la producción de los estudiantes. Estas, por supuesto, son algunas sugerencias para abordar la recuperación de la historia colectiva, pero las posibilidades son diversas y dependen mucho de los contextos de las instituciones.

En el caso del espacio comunal, la recuperación de la memoria colectiva permite la revaloración del carácter comunitario, constituyéndose en sustento de la permanencia en un lugar, la reivindicación de la voz de los sin voz, la importancia de las clases populares, una aproximación a los hechos históricos trascendentales en la historia del barrio; aporta sentido de identidad y pertenencia, acercamiento generacional, ya que es posible entrevistar a personas mayores e incluso a muchos de los propios fundadores. Aquellos adquieren importancia y dimensión y, en consecuencia, son reconocidos por las nuevas generaciones, los estudiantes, y tomados como parte del legado histórico que se incorpora a los barrios y sus pobladores. Ello a través de un trabajo etnográfico: entrevistas, contrastación de fuentes orales y escritas y las propias vivencias de los estudiantes; señala el profesor Pedro Molano.

Con relación a mi experiencia en el manejo de la oralidad y de las historias de vida, pienso que se hemos hecho un importante aporte a la construcción de la historia cotidiana regional utilizando la metodología de la oralidad; a través de la obra: “Por la Huella del Cabrestero. Palabras que tienen historia” .

Considero que es un trabajo muy bello, en donde se refleja la vida del llanero desde niño. Es una historia en primera persona, que además de tener su exigencia del rigor de la investigación histórica, le ha robado licencias a la literatura, quizás por la enorme riqueza lingüística, comparativa y metafórica del llanero en sus expresiones cotidianas.

Muchas gracias.

Yopal, noviembre de 2008

ANEXOS
ANEXO No. UNO (1)
Antes, durante y después de una entrevista
Antes de la entrevista:
• Documéntese sobre la época y los temas de interés del entrevistado.
• Sea consciente de la clase social, género y situación familiar del entrevistado.
• Realice un guión de la entrevista. El guión es una lista de ideas, con un orden que puede parecer lógico, pero que seguramente variará en el transcurso de la entrevista.
• Anota algunas preguntas que le interesen especialmente pero NO haga un cuestionario. Las preguntas se desprenden de las ideas, fluyendo en el orden de la plática y rara vez van escritas de antemano.
• Es muy importante transmitir confianza al entrevistado. El entrevistador la consigue dando detalles de lo que quiere hacer, demostrando la importancia que la persona entrevistada tiene para él.
• Dejar que el entrevistado elija el lugar y hora de la entrevista.
• Revisar que la grabadora funcione bien.
Durante la entrevista:
• Llegar a tiempo a la cita.
• Empezar haciendo una pregunta general, que tal vez no sirva para el propósito de la entrevista, para "entrar en calor", por ejemplo "Cuénteme cuándo y dónde nació..."
• Fíjese muy bien en las expresiones faciales y corporales, los gestos, los ojos, la postura, los silencios.
• No olvide que el testigo le está haciendo un favor al recordar para usted su vida. No apabulle al entrevistado con su conocimiento.
• No lo corrija ni lo interrumpa. Sólo de vez en cuando pueda hacer algunas preguntas cerradas, que pidan aclaraciones y precisiones.
• No fuerce al entrevistado a seguir su guión ni a que diga algo que no quiere decir.
• No deje que su entrevista dure más de dos horas.
• Termine la entrevista con un asunto agradable, que deje al entrevistado una sensación de comodidad.
• Siempre escuche con interés y respeto. Una persona que se siente escuchada hará su mejor esfuerzo para ofrecer un relato completo y explicar más a profundidad lo que fue su vida.
Después de la entrevista:
• Inmediatamente después de la entrevista anote impresiones generales de la sesión como: el entorno donde se realizó la entrevista, cómo percibió el estado de ánimo de su entrevistado, cuál fue su lenguaje corporal, si hubo interrupciones, etcétera.
• Transcribir la entrevista lo más rápido posible, para que pueda recordar las palabras que no hayan sido bien grabadas.
• Entrégarle al entrevistado una copia de la entrevista y/o del trabajo que haga a partir de la entrevista, antes de publicarlo.

ANEXO No. DOS (2)
Diez normas a seguir para realizar una entrevista de Historia Oral:
1. Es óptimo que la entrevista se realice privadamente y reúna solo al entrevistador y al entrevistado. La presencia de otras personas puede distorsionar el relato.
2. Una entrevista no es un diálogo y las intervenciones propias deben limitarse a conducir la narración. No se trata de mostrar los conocimientos del investigador, sino de conseguir información.
3. Es mejor empezar con preguntas fáciles, que no planteen controversia y den confianza al informante. Las cuestiones percibidas como comprometidas deben formularse cuando se considere oportuno según evolucione la entrevista.
4. Es aconsejable iniciarla con preguntas breves, una sola cada vez y evitar las que pueden responderse con un sí o no.
5. No se debe interrumpir una buena historia para hacer otra pregunta cuando la información sea valiosa y pertinente.
6. Si la persona entrevistada se desvía del tema y su relato pierde interés, debemos intervenir para que vuelva al tema principal (“antes de continuar, desearía saber...”).
7. Debemos establecer en qué aspectos la persona entrevistada fue testimonio presencial (y, por tanto, su información es de primera mano) y en qué otros habla de oídas.
8. No deben cuestionarse los detalles que nos proporcione aunque estos no concuerden con nuestros datos. Si la versión obtenida es muy diferente de la conocida, podemos intentar plantear este problema de manera indirecta (“yo tenía entendido que...”), con el fin de aclarar las contradicciones pero sin presionar.
9. La entrevista no debe prolongarse más allá de un tiempo razonable en función de la empatía que tengamos con el interlocutor.
10. La información obtenida debe verificarse con otras fuentes. Hay que decidir qué información adicional deseamos y concertar eventualmente nuevas entrevistas. Generalmente, hay aspectos que requieren ser abordados de nuevo, pues han quedado solo apuntados.
Grabar o no grabar. A veces no es aconsejable registrar la entrevista, pues la cámara o la grabadora coartan a la persona entrevistada, que se muestra desconfiada y parca en las respuestas. En caso de grabarla, es importante observar el contador del vídeo o grabadora cuando el entrevistado explica temas de interés. Ello permite saber en qué posición aproximada se halla la información que nos interesa de las cintas de vídeo o audio. Asimismo, debe identificarse la cinta lo antes posible (nombre, fecha, lugar, duración y tema).
ANEXO No. TRES (3)
Bibliografía Recomendada sobre Historia Oral
CASTRO BUENO, Fabio. Historia Oral: Historias de Vida e historias Barriales. Bogotá, Edit. APPTOS, 2004.
DE GARAY, Graciela:"Las fuentes orales" en Reflexiones sobre el oficio del historiador. México, UNAM (Instituto de Investigaciones Históricas / Serie Divulgación 2), 1995
FRASER, R, Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. Historia oral de la guerra civil española. Edit. Crítica, 2001.
GONZALEZ Luís y otros. Historia Regional. Siete ensayos sobre teoría y método. Caracas, Edit. Tropykos, 1986
Historia oral e historias de vida, San José de Costa Rica, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), 1988, (Cuadernos de Ciencias Sociales, 18)
JOUTARD, Philippe: Esas voces que nos llegan del pasado. México, Fondo de Cultura Económica, 1986.
MANGINI, S. Recuerdos de la resistencia. La voz de las mujeres en la guerra civil española. Ed. Península, 1997.
MORA, José María Luís Historia oral, México, Instituto de Investigaciones, Universidad Autónoma Metropolitana, 1993, (Antologías Universitarias, Nuevos enfoques en Ciencias Sociales)
MORA, José María Luís Material del Taller de Historia Oral del Instituto de Investigaciones, México, 1992.
SCHWARZTEIN, Dora (introducción y selección de textos): La historia oral. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina (Los fundamentos de las ciencias del hombre), 1991,
TOURTIER-BONAZZI Chantal. Propuestas metodológicas, historia y Fuente Oral, 6, Barcelona, 1991, 181-189.
Anuario para el rescate de la tradición oral de América y el Caribe.


HECTOR PUBLIO PEREZ ANGEL
-Historia de Vida-
FORMACION Y EDUCACIÓN Nacimiento 8 de julio de 1959, Bachiller del Colegio Braulio González de Yopal, Licenciado Ciencias Sociales y Económicas UPTC-Tunja, Maestría en Historia, Investigación y Docencia Universidad Nacional – UPTC. Bogotá. Estudios de Archivos y Paleografía, sistemas. 30 años dedicados a la investigación de Historia sobre los Llanos.
OBRAS -"La participación de Casanare en la Guerra de Independencia 1809-1819", Bogotá: 2da. Edic. edit. Panamericana, 300 págs 2005. -"La Hacienda Caribabare. Estructura y Relaciones de Mercado, 1767-1810", 2da. Edic., Bogotá, Edit. Caja popular Coop, 276 pág. 1997. - Por la Huella del Cabrestero. Palabras que tienen historia, Bogotá, Edit. Perspectiva, 2001, 98 págs. Caminos Reales de Casanare, Yopal, Llanos Letras, 324 pgs., 2003. Co-autor: -Llanos. Edición de lujo. Edit. Fundación Llanos de Col, 1995. Colombia Orinoco, Bogotá, Edit. Fondo FEN, 1988. – Casanare Características geográficas. IGAC, Bogotá, 1989; - Casanare, alma de pueblo alma de cambio, Bogotá, Edit. Formas impresos, 2002. -Del pasado al presente: Memorias del segundo simposio de los Llanos colombo-venezolanos (comp.) 1990. -La evolución del sistema educativo (Memorias Foro Educativo II T. (comp.) 1999 - Artículos en periódicos y revistas. Ultima obra: Historia de los caminos reales de Casanare (julio 8 de 2003) a presentarse en el Congreso Internacional de Americanistas “planicies y fronteras” en la ciudad de Santiago de Chile.(julio de 2003). Historia y cultura, sociedad Colonial. Publicado por la Univ. Nacional de Medellín, Agosto de 2008

PARTICIPACIONES Ponente en las ocho (XII) versiones del Simposio Internacional de Historia sobre los Llanos Colombo-Venezolanos, Villavicencio, 1988; Yopal, 1990; -Arauca, 1992 y San Martín (Meta) 1995. Tame, (Arauca) junio 1997. San Fernado de Apure (Venez.) (1999) San Carlos de Austria Cojedes (Venez.) Sept. 2001; Villavicencio, Julio de 2003. VI Congreso de Academias de Historia (Tunja, 1994); -IX Congreso Nacional de Historia Colombiana (Tunja, 1995); -Décimo Congreso Nacional de Historia de Colombia, ponencia "Vidas Casanareñas", (Medellín, Agosto 26 al 29 de 1997). -Conferencista en la VII Feria Internacional del Libro (Bogotá, 1984), y en la Semana Internacional de la Cultura, en Tunja, Julio 11 de 1997, Congresos Nacional de Historia, Popayán octubre de 2002, invitado a la Feria del Libro Miami (USA) mayo 2002; Congresos Santiago de Chile, (julio) y ADHILAC Buenos Aires, (Septiembre) de 2003; Ganador Concurso Experiencias significativas 2005, XIII Congreso de Historia de Colombia Bucaramanga Agosto 24-27 de 2006. Conferencista Invitado en San Juan de los Morros, Maracay, San Carlos Cojedes, Valle del Tuy (Venezuela) Diciembre de 2006; Coordinador de una mesa en III Congreso Suramericano de Historia en Mérida Venezuela julio de 2007; IX Congreso de Caminería Hispánica. Cádiz junio 2008; Ponente y coordinador XIV Congreso de Historia de Colombia, Tunja, 12 al 16 de Agosto 2008.

CARGOS. Secretario General y Compilador de las Memorias del Segundo Simposio de Historia de los Llanos Colombo-venezolanos. Coordinador Regional del Primer Concurso de Historia Oral del Casanare, de cuyo trabajo se han publicado los libros "Del Llano Llano"; "Casanare, estas palabras las digo por que las sé" y la serie de seis cuadernillos, titulada: vidas casanareñas. Director de la Revista Caribabare en 10 ediciones hasta el año 2002.

Coordinador del proyecto de creación de la Universidad Pública presencial para Casanare, 1994. Profesor IDEAD-UPTC de Tunja (1993-95) y de la Universidad Mariana de Pasto, programas de Licenciatura (1997). Jurado en asignación de becas: Fondo Mixto de Promoción y Cultura de la Orinoquia, Villavicencio, julio 17 y 18 de 1997. Calificador Experto Fondo Mixto Casanare 1998 - 2003. Docente en Universidad Autónoma de Bucaramanga Programa de Derecho (2001 - 2005) Actualmente, Docente en la Institución Braulio González de Yopal Casanare. (1988 a la fecha)

Correo Electrónico: Publiop@hotmail.com Yopal, Casanare (Col.) Septiembre de 2008

Observaciòn Participante/Por: Suzuky Gòmez

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Foto tomada por: Lic. Rodrigo Berrios, durante su participación en el Congreso Nacional de historia en Colombia

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