jueves, 7 de junio de 2007

ANTONIO GUZMÁN BLANCO Y LA TRANSFORMACIÓN DE LA VIDA COTIDIANA DE CARACAS (1870-1889)


Autoras: Isagleiddy Goita

Paola Montero



I. Contexto Geohistórico


A. Estudio Contextual político, económico, social y cultural.

El gobierno de Antonio Guzmán Blanco estuvo dividido en tres grandes períodos: El Septenio (1870–1877), el Quinquenio (1879-1884) y el Bienio o la Aclamación (1886-1888).

Guzmán Blanco, antes de llegar a la Presidencia, ocupa varios cargos: la Vicepresidencia de la República; es ministro de Relaciones Exteriores y de Hacienda; representa al país en negociaciones financieras llevadas a cabo en Europa; preside el Congreso; es objeto de ataques políticos, por lo cual debe exiliarse en Curaçao.

El día 27 de Abril, luego de haber triunfado su “Revolución de Abril”, lanza un manifiesto , como Presidente provisional, convocando a un Congreso de Plenipotenciarios, declara en vigencia la Constitución de 1864 y nombra su gabinete de la siguiente forma: Diego Bautista Urbaneja, quien había sido su tutor en la “práctica del foro”, ocuparía el cargo de Ministro de Interior y Justicia; Jacinto Gutiérrez, Ministro de Hacienda; Francisco Pimentel y Roth, de Crédito Público ; José Ignacio Pulido, Guerra y Marina; Antonio Leocadio Guzmán, su padre, Ministro de Relaciones Exteriores; y Martín J. Sanabria, Ministro de Fomento. Así comienza el Septenio.

A pesar de haber acabado, aparentemente, los movimientos revolucionarios, estos continúan y se extienden hasta mediados de 1872, con el fusilamiento de un militar disidente: Matías Salazar.

El 20 de febrero de 1873, Antonio Guzmán Blanco, es nombrado Presidente Constitucional y, el 27 de Febrero, ante el Congreso presidido por Antonio Leocadio Guzmán, presenta su Mensaje Guzmán Blanco, en el que solicita la reforma de la Constitución

“…en el sentido de que el voto sea sustituido por uno público y firmado; que se establezca la responsabilidad de los empleados y por último, que se reduzca el período constitucional y de todos los cargos elegidos a 2 años en lugar de 4”[1].

Luego Francisco Linares Alcántara fue electo Presidente para el período 1877-1879, el cual no pudo culminar, pues falleció el 30 noviembre de 1878. El 27 de abril de 1879, el Congreso nombró, una vez más, a Antonio Guzmán Blanco Presidente Provisional, iniciando así el quinquenio. Para este período, el Congreso aprobó una nueva Constitución con las reformas propuestas por Guzmán Blanco, Esta fue conocida con el nombre de la “Suiza” por la introducción del Consejo Federal.

Al terminar el bienio de Joaquín Crespo, éste propone la candidatura de Antonio Guzmán Blanco, quien resulta electo para el período 1886-1888, y toma posesión el 15 de septiembre de 1886. Durante el Bienio, la oposición se vuelve más audaz; un crítico importante a su gestión es, en 1887, el periódico el Yunque, publicado por un grupo de idealistas de las nuevas generaciones. Los continuos ataques de aquellos muchachos y el interés con que el público esperaba cada día la aparición del periódico, ocasionaron que el presidente mandara a detener a algunos de sus redactores y posteriormente la circulación del periódico. A mediados de 1887, ya el Ilustre Americano no parece interesado en continuar la presidencia, por lo que escoge al General Hermógenes López para que lo sustituya hasta las postrimerías del período.

Con respecto a la política exterior, se buscó la denuncia o renegociación de los tratados que nuestro país había firmado en épocas anteriores con varias potencias europeas y con Estados Unidos. En 1877, Guzmán viajó a Europa, sus principales preocupaciones eran el arreglo de la situación de la deuda externa y lograr que la diplomacia británica aviniese a un arreglo negociado de la disputa que oponía a Venezuela e Inglaterra a propósito de la Guayana Esequiba.

“Atraídos por el oro, los diamantes, el asfalto, las maderas preciosas y el balatá, entre otros productos, los colonos de la Guayana Británica, apoyados por su metrópoli que tenía interés en controlar las bocas del Orinoco, habían ido penetrando más profundamente, a partir del Esequibo, en territorio venezolano”[2].

En 1887, durante el bienio, se rompen las relaciones de Venezuela con Inglaterra.

En el aspecto económico, fiscal y administrativo, Guzmán Blanco recibe un país casi insostenible. Con el objeto de buscar fórmulas para amortiguar la deuda y la movilización de capitales, es fundada una Junta de Crédito Público, el 3 de noviembre de 1870. En enero de 1871, en el Ministerio de Fomento es creada la Dirección General de Estadística, y obliga a los empleados públicos a remitir a la misma los datos que pida con el fin de contabilizar los recursos disponibles en el país.

El 2 de mayo de ese mismo año, Guzmán Blanco hace un decreto sobre moneda nacional. Venezuela desde entonces tendría monedas de oro, plata y cobre y la unidad monetaria sería el “venezolano”. Años después, en 1879, el “Bolívar” (Fig. 1) se convierte en la unidad monetaria nacional.

En 1883, la minería tuvo un auge de cierta importancia en este período, cuando a los productos de exportación se le agregaron el oro y el cobre. Las exportaciones de cobre llegaron a ser un componente importante del comercio venezolano con Inglaterra durante años. El oro de Guayana fue otro importante producto de exportación. Pero a finales de Quinquenio, la producción aurífera empezó a decaer y la del cobre se estancó. El Quinquenio terminaba entonces con una grave crisis económica para con el país, ocasionada por la baja de los precios del café y una plaga de langosta que azotó la agricultura. El regreso de Guzmán Blanco, para ejercer el Bienio, coincide con el mejoramiento de la actividad económica y con el aumento de valor de los títulos de la deuda pública.

En el ámbito social y cultural, el Ilustre Americano, dicta el decreto de Instrucción Primaria Pública y Obligatoria el 27 de junio de 1870; además de la creación de nuevos tipos de institutos escolares, como lo fueron, por ejemplo, las escuelas federales; en un acto realizado el 6 de enero de 1874 el General Guzmán Blanco dijo:

“Me es altamente satisfactorio ver los brillantes resultados que obtenemos de mi decreto de 27 de junio sobre instrucción primaria popular. Yo no veo en esto un hecho aislado, ni considero como obra de la casualidad el éxito fecundo que ha tenido en toda la República la organización de las escuelas federales (…) Todo es obra del espíritu liberal, que es el aliento que se respira ya definitivamente en Venezuela…”[3]

Otro hecho que marca la vida social-cultural de esta época es el enfrentamiento que mantiene Guzmán Blanco con la Iglesia, las principales causas son: la instauración del matrimonio civil; la secularización de los cementerios; la supresión de las primicias que los fieles daban a la Iglesia; el destierro del obispo de Mérida, Juan Hilario Bosset, y del Arzobispo Silvestre Guevara y Lira; el establecimiento del registro de estado civil y, la supresión de los conventos de monjas. Dicho enfrentamiento acaba con la designación de un arzobispo grato al Gobierno y a Roma, el Presbítero José Antonio Pont, quien será consagrado en noviembre de 1876.

En 1880, el telégrafo se había convertido en un importante servicio público controlado por el Estado. El teléfono inicia su presencia en Venezuela a mediados de 1883, con la adquisición de 3 aparatos con fines de demostración: uno estuvo en la Casa Amarilla, otro en la Universidad Central y el otro en una empresa comercial al sur de la ciudad; en pocos años el teléfono se hizo muy popular y el 1 de enero de 1884 fue inaugurada la primera línea interurbana conectando Caracas con la Guaira.

B. Políticas Económicas Implementadas

Durante el Gobierno de Guzmán Blanco se logró imponer el poder de manera absoluta, mediante sometimiento de los caudillos regionales y de la instauración de una política económica favorable al sector mercantil y a las inversiones extranjeras. Todo ello estaba enmarcado en un régimen centralista, que sin embargo, proclamaba el ideario liberal.

Se necesitaban nuevos mecanismos para la integración al mundo capitalista a través de reformas que minimizaran los riesgos de las inversiones, estableciendo garantías al capital extranjero e incluso participando en las inversiones. Para alcanzar tales objetivos se instauraron ciertas transformaciones del sistema político imperante con la finalidad de lograr la estabilidad y la pacificación. Los cambios económicos requerían de una sustentación ideológica, conformada por la doctrina liberal, para legitimar las nuevas relaciones políticas y económicas internas y las vinculaciones con el sistema capitalista mundial.

Según los lineamientos de la concepción liberal aplicada en los países periféricos, el Estado es el encargado de promover la atracción de los capitales foráneos.

“Los recursos del Estado son canalizados hacia rubros que favorecen la penetración extranjera: obras públicas y de infraestructura, pago de capital e intereses a los empréstitos, pagos de garantías y beneficios mínimos a los inversores, participación del Estado como accionista de empresas privadas extranjeras, fortalecimiento del aparato burocrático y militar, realización de obras suntuarias como expresión del prestigio y poder de la oligarquía”[4].


El modelo económico aplicado en el guzmancismo se sustentaba en la expansión de las exportaciones agrícolas, la conservación de la estabilidad interna, la centralización fiscal y la alianza con el único sector social que estaba en capacidad de auxiliar con recursos monetarios al Estado: la burguesía comercial.

En 1870, Antonio Guzmán Blanco reunió a los acreedores internos para constituir la Compañía de Crédito con el fin de lograr anticipos sobre las rentas públicas y facilitar las demás operaciones fiscales mediante un contrato de cuenta corriente, que permitiera aliviar las necesidades financieras del Estado; al institucionalizarse la vinculación de la política con los negocios en una compañía mixta, el interés privado pasó a ser un mecanismo que permitió centralizar la hacienda, lo que contribuyó a la estabilidad económica y política del Estado , que podía contar con recursos a través de una asignación fija.

Algunos autores afirman que dicho banco fue utilizado para concentrar la renta proveniente de los ingresos aduaneros, que sería destinada al pago de la deuda interna y externa y a la construcción de obras públicas.

En general, la penetración de las inversiones extranjeras fue favorecida durante el período de Guzmán Blanco por medio de la implantación de un modelo económico y político que se apoyaba en el sector mercantil y prestamista y creaba las condiciones adecuadas a través del ordenamiento de la hacienda, la centralización fiscal, el cumplimiento del pago de la deuda externa, realización de obras de infraestructura para facilitar el transporte de los productos importados y de la materia prima.

II. Antonio Guzmán Blanco y la Transformación de la vida cotidiana de Caracas 1870 – 1889.

Guzmán, en su actividad como transformador de caracas, tenía pleno conocimiento de la gran realidad que se vivía en la capital. Caracas, carecía casi totalmente de las instalaciones y de los servicios requeridos por una ciudad propiamente dicha, que necesitaba elementos esenciales, como lo son las edificaciones destinadas a sedes de los poderes públicos, actividades de enseñanzas, recreo, esparcimiento, así como a labores culturales y actividades religiosas; las labores de servicios, como acueductos y tratamientos de aguas servidas, iluminación y sin olvidar los monumentos conmemorativos y sitios de circulación. Caracas para ese entonces tenía todavía bien marcadas consecuencias del terremoto de 1812, sin embargo Guzmán, ha debido tener en su mente un plan maestro.

Es con Guzmán que comienza Caracas a obtener un interés de simbolismo hacia el padre de la patria, Simón Bolívar. En Caracas es creada la plaza mayor, transformada en “Plaza Bolívar” con una espectacular estatua ecuestre del padre de la patria en su punto central, (como se muestra en la figura nº 2) y que funcionó como lugar de encuentro, paseo, descanso, distracción y reunión social de los caraqueños de la época. “En el pedestal de esta estatua hubo una inscripción: El ilustre americano General Antonio Guzmán Blanco erige este monumento.”[5] El arquitecto de este gran patrimonio fue el francés A. Rudier, este proyecto se convirtió en un modelo nacional, pronto fue seguido por todas las poblaciones del país, en cada una de ellas, existe hoy día, un punto de encuentro y sitio principal, una Plaza Bolívar.


El 11 de septiembre de 1872 el general Guzmán decreta la construcción del capitolio federal (Fig. 3), el arquitecto de esta obra sería el señor: Luciano Urdaneta; el breve tiempo utilizado, dimensiones del edificio, su espectacularidad y su elegante apariencia eran, para la ciudad y sus habitantes algo nunca antes visto. Ubicó dentro del edificio no solamente el lugar de trabajo de las dos cámaras, si no también el despacho del ejecutivo federal y de la corte federal.

“El capitolio, rodeado de paseos en forma de boulevard, arbolados y anchos, levantado en una manzana completa, en ángulo con la “Plaza Bolívar” y frente a la Universidad, dio un aspecto totalmente distinto al centro de caracas y, por tanto, a toda la ciudad.”[6]

A dos días de la inauguración del Capitolio Federal 19 de febrero de 1873 el general Guzmán Blanco, decreta la construcción de un acueducto para caracas suplido por tanques que estaban ubicados en la colina de el calvario, al oeste de la ciudad, y alimentados con agua del río Macario.

El 27 de marzo de 1874 se designa el templo de la Santísima Trinidad como sede del Panteón Nacional (Fig. 4), dicha iglesia tenía para ese entonces ruinas del terremoto de 1812. El Panteón Venezolano tendría una característica peculiar y es que debajo de una enorme lámpara de cristal de Baccarat sería trasladada las cenizas de nuestro libertador y en un futuro se depositarían próceres e ilustres ciudadanos. El 28 de octubre de 1876 son trasladados los restos del libertador.

“Cuando aprovecha las ruinas de la iglesia de la Trinidad para levantar el Panteón Nacional, procura edificar, muy cerca, una nueva iglesia, también dedicada a la trinidad.”[7]

Un proceso lento pero firme fue, la pavimentación, que sustituyó paulatinamente las calles de tierra y piedra con sistemas de aceras elevadas. Ya es notorio como las edificaciones dan un nuevo aspecto a esta gran capital. Pero para un hombre de formación intelectual, resultaba evidente que cualquier reforma política de fondo fracasaría si se mantenía un elevado porcentaje de población ignorante. Fue creando, paulatinamente, un amiente mas culto que, además de las escuelas, requería otras manifestaciones paralelas: la instalación de bibliotecas y academias, la reforma de la universidad y la creación de nuevos tipos de institutos escolares, como lo fueron, por ejemplo, los colegios federales en todos los estados, los colegios nacionales de niñas, las escuelas de música, las escuelas normales, las escuelas normales, la escuela de artes y oficios, la escuela politécnica y la Biblioteca Nacional.

“Se notó en seguida la rápida evolución del proceso de reforma educativa, pues el número de escuelas, estudiantes y maestros fue creciendo años tras años y motivó además numerosas actividades complementarias o que resultaron necesarias. Así, por ejemplo, se intensificó la preparación de libros y textos de enseñanzas, así como la mejor formación de maestros para entender a los alumnos.”[8]

Una huella indeleble del uso de la música para fines nacionales estuvo en la decisión, adoptada el 25 de mayo de 1881, de convertir en Himno Nacional el canto patriótico conocido como Gloria al Bravo Pueblo.

Junto a los libros y la música, hay que mencionar la afición de Guzmán por la pintura. El resultado de esa afición se demostró en el Salón de Pintura de la Exposición Nacional de 1883. Allí había obras de Antonio Herrera Toro, Jacinto Inciarte, Emilio Mauri, Arturo Michelena, Manuel Otero, Carlos Rivero Sanabria, Martín Tovar, Cristóbal Rojas y M.G Aristeguieta.

Observamos como la cultura del caraqueño va dando un giro de noventa grado y junto a ella su rutina. El caraqueño busca un gusto distinto e innovador gracias a las influencias, adquiridas por el Ilustre Americano.

Venezuela era el único país americano que en su capital no contaba con un teatro, eso lo hacia lucir vergonzoso, pero mas vergonzoso aun era que Valencia con poca entrada de recursos pudo construir un teatro, una capilla, y un marcado popular.

Es entonces el 6 de abril de 1876 que Guzmán manda a construir el teatro municipal (Fig. 5), en un terreno donde se encontraba la iglesia San Pablo. La obra fue paralizada (mientras estaba en la presidencia Francisco Linares Alcántara) a los 6 meses de haberse iniciado el proyecto; hubo que esperar a 1880 cuando el general Guzmán Blanco toma de nuevo el mandato.

El 1 de enero de 1881, a las 5:00pm se inaugura con pompas el gran coliseo, en esta gran estructura los elegantes caraqueños podrían diputar de operas, teatro, ballet. Dentro de esta elegante obra se reflejaba esa influencia de Paris, esa que a Guzmán tanto la gustaba, el cortinaje, decorado, y muebles eran traídos de Europa.

“Felicitamos a la culta sociedad caraqueña por la adquisición de este monumento esplendido que simboliza los adelantos de de su civilización y el buen gusto y magnificencia de lo han llevado à cumplido término”[9]

Es el 4 de enero de 1881 cuando comienza a las 8:00pm la gran temporada con el trovador de Verdi.

Los más importantes tenores, actores, y bailarines al llegar a la capital deseaban presentarse en esa majestuosa estructura. Es en 1884 que se estrena la luz eléctrica en el teatro, cuya planta estaba detrás del edificio.

Guzmán en su afán de transformador hizo demoler una pequeña iglesia, dedicada a San Pablo este terreno. Lo cierto es que Guzmán no quiso que ese factor tuviese influencias negativas mayores y acelero un proyecto que era muy cercano: la iglesia que llevaría el nombre de su esposa. La iglesia Santa Ana en recuerdo a su esposa doña Ana Teresa, este nombre de la iglesia perduro hasta 1876 en que fue cambiado por el de Santa Teresa. Suponemos que la iglesia la edifico con el objeto de hacerse perdonar de los caraqueños el haber derribado el templo de San Pablo.

La fachada este esta dedicada a Santa Ana y la fachada este esta dedicada a Santa Teresa, esta basílica es un centro del culto al Nazareno de San Pablo.

También se inaugura una santa capilla, a imitación de la de San Luis de Paris, con la adoración perpetua además. Esta capilla levantada donde estuvo la ermita de San Mauricio, al norte de la esquina de la Plaza Bolívar, era de una sola nave, de siete metro de alto con altar de mármol y gran araña de cristal. Fue inaugurada el 1 de agosto de 1883.

“No tiene sentido afirmar que se trato de convertir a Caracas en una copia reducida de Paris. Lo que hizo fue tratar de transformar una pequeña población paralizada y en muy deficiente estado de conservación y funcionamiento, en una ciudad que, aunque seria siendo de limitadas dimensiones, al menos dispondría de los servicios e instalaciones esenciales para una vida que se aproximara a la civilización.”[10]

Guzmán recibió múltiples elogios y adulaciones, cosas que le encantaba ya que era un hombre totalmente ególatra. Marca un gran un gran proceso a la cultura y costumbre del caraqueño el fue llamado el Revindicador Nacional.





BIBLIOGRAFÍA

FUENTES PRIMARIAS


1. Fuentes Hemerográficas

· La Opinión Nacional, “Apoteosis de Bolívar”. Caracas, año VII, mes I, nº 1681, 9 de Noviembre de 1874, pp. 2.

· La Opinión Nacional, “Las Escuelas Federales”. Caracas, año VI, mes III, nº 1438, pp. 2.

FUENTES SECUNDARIAS
1. Libros

· Fundación Polar
Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas, Fundación Polar, 4 tomos, 1997, pp. 1046.

· VELÁSQUEZ, Ramón J
Gran Enciclopedia de Venezuela. Caracas, Editorial Globe, 10 tomos, 1988.

2. Internet

· RENA, “La Alianza de la Burguesía con el Régimen Guzmancista” [Documento en [i]línea]. Disponible: http://www.rena.edu.ve/terceraetapa/hostoria/GobAntGuzBlanco.html. [Consulta: 2007, Enero 20].
[1] Fundación Polar, Diccionario de Historia de Venezuela, Caracas, 1997, p. 634.
[2] Ibídem, p. 637.
[3] La Opinión Nacional, “Las Escuelas Federales”, (Caracas, enero 7, 1874). p. 2.
[4] La alianza de la Burguesía con el Régimen Guzmancista [Página web en línea]. Disponible: http://www.rena.edu.ve/terceraetapa/historia/GobAntGuzBlanco.html [Consulta 2007, Enero 20].
[5] VELÁSQUEZ, Ramón J. Gran Enciclopedia de Venezuela. Caracas, Editorial Globe, 1988. p. 86.
[6]Ibídem, p. 87.
[7] Ibídem, p.88.

[8]Ibídem, p. 70
[9]La Opinión Nacional, “Apoteosis de Bolívar”, (Caracas, noviembre 9, 1874). p.2.
[10]VELÁSQUEZ, Ramón J. Gran Enciclopedia de Venezuela., Op Cit. p.85.

Observaciòn Participante/Por: Suzuky Gòmez

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