sábado, 21 de noviembre de 2009

Venezuela en defensa de la Democracia 1958-1998, autora Maria Teresa Romero


Análisis y Crítica a una obra historiográfica:
Por: Dayana Hernández
UPEL- Miranda / IPM “JM Siso Martinez


María Teresa Romero, Venezuela en Defensa de la Democracia / 1958-1998. El caso de la Doctrina Betancourt, Fundación para La CULTURA URBANA, primera edición, Caracas-Venezuela, 2005.

Introducción:

Es de suma importancia saber que lo plasmado en este trabajo no es la obra el libro como tal, Venezuela en defensa de la democracia 1958-1998. El caso de la Doctrina Betancourt, escrito por María Teresa Romero en el año 2005, sino más bien un análisis detallado que cumple con ciertas normas y que tiene un esquema particular de desarrollo, que nos permitirá saber por quien y en qué momento fue escrita la obra y porque la escribió. Un punto muy importante es saber de qué trata y de qué forma fue desarrollado el tema general de la obra. Otro punto no menos importante es cuál es el concepto que maneja el autor y su posición dentro de la obra. Con este análisis se espera que el lector pueda tener una idea clara y precisa de lo que es la obra, es decir, un conocimiento previo de la obra y así saber con qué se va a conseguir en el momento de leerla completamente. El caso de la Doctrina Betancourt, es una visión general de los objetivos, estrategias e instrumentos prioritarios que en torno a la promoción y defensa de la democracia representativa formularon los gobiernos que sucedieron en ese periodo histórico entre 1958-1998, y que dieron lugar a significativos cursos de acción en la política exterior de Venezuela hacia los diversos países de América Latina y el Caribe.

Perfil biográfico de la autora de la obra:

Nació en Caracas, un 6 de febrero. Periodista y politóloga, especializada en asuntos internacionales y política latinoamericana. Graduada de comunicadora social, mención impreso en la Universidad Central de Venezuela (1982), con una maestría en Ciencia Política de la Universidad de Pittsburg, EEUU (1995), y doctorado en Ciencias Políticas por la UCV (2004). Es Profesora Asociada a dedicación exclusiva en la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV desde 1986 al presente. Actualmente se desempeña como jefe de la cátedra de Política Exterior de Venezuela.

Ha sido profesora en el diplomado de Gobernabilidad y Política Exterior de Venezuela de la Universidad Metropolitana. También profesora invitada en el St. John Fisher Collage de Rochester, EEUU (1999), e investigadora en la biblioteca del Congreso y en la Universidad Johns Hopkins en Washington D.C. (1991) bajo el programa Fulbright. Ha publicado varios trabajos y artículos académicos en libros y revistas especializadas y ha sido colaboradora en varios periódicos nacionales. Actualmente es columnista en el diario El Universal.

Historia de la obra (contextualizada).

Venezuela venia sintiendo un régimen político corrientemente conocido como la “Doctrina Betancourt” desde 1958 hasta 1998, bajo sucesos nacionales e internacionales diferentes y con cualidades propias adoptado por los diferentes gobiernos de ese periodo. En el año 1999 con la llegada a la presidencia Hugo Chávez, y la aprobación de una nueva Constitución venezolana, la cual no le da prioridad a la promoción y defensa de la democracia representativa como sí la autorizaba la Constitución del 1961, se hace pertinente, oportuna y necesaria la revisión y evaluación de uno de los lineamientos fundamentales de la política exterior durante cuarenta años consecutivos. Venezuela pasaba por una situación de disolución y cambio político generando bienestar en la región especialmente en la década de los 90.

El interés por la defensa y promoción de la democracia se hizo una preocupación personal y social para Romero, por la problemática de la democratización latinoamericana y, por ende, en los mecanismos estratégicos que han contribuido a ese complejo y contradictorio pero persistente desarrollo. Romero parte de la premisa siguiente: sin una sólida comunidad de democracias representativa en el hemisferio, y sin mecanismos colectivos fuertes y precisos que la defiendan y promuevan, no se consolidara un sistema interamericano de relativa paz y seguridad.

Estructura y Contenido (su conformación).

INDICE
Pág.
PRESENTACION………………………….………………………………….VII
PROLOGO…………………………………….………………………………..XI
INTRODUCCION…………………………………………….………….….XVII
I. CONSECTOS Y TEORIAS: LA PUESTA EN ESCENA...………..…1
Democracia y comunidad de democracias………………….……….……………3
Promoción y defensa de la democracia:
estrategias e instrumentos…………….…….........................................................12
Los limites a la defensa y promoción
de la democracia: soberanía y no intervención…………………..………………18
II. DEFENSA Y PROMOCION DE LA DEMOCRACIA
HEMISFERICA………………………………………………………….........25
El siempre cuestionado caso estadounidense…………………………………….26
Estados Unidos hacia América Latina……………………………...……………32
Primer momento: antes de la II guerra Mundial…………………………...…….33
Segundo momento: durante la Guerra Fría………………………………………34
Tercer momento: la pos-Guerra Fría……………………………………………..40
Resultados y críticas sobre la política estadounidense…………………………...42
El papel democrático de la OEA…………………………………………………45
De 1948 a 1985: los inicio…………………………………...…………………..46
De 1985 a 2000: el auge……………………………………………………….…47
En síntesis……………………………………………………………………..….53
III. CUATRO DECADASDE DEFENSA Y PROMOCION
DE LA DEMOCRACIA VENEZOLANA…………………………………….61
El pensamiento democrático inicial: el ideario betancurista…..……………..…..63
Primeras extensiones gubernamentales de defensa y
promoción de la democracia…………………………………………...………...74
Un registro elocuente………………………………………...…………………..82
Defensa democrática en tiempos de Guerra Fría………………...………………88
Promoción de la democracia con pluralismo
ideológico y cooperación financiera………………………………...…………...98
Promover y defender democracias bajo economías en crisis…………………...112
Democracia en tiempos de ruptura sistemática…………………………………131
A manera de conclusión………………………………………………………...148
IV. LA DIPLOMACIA “DURA” DE LA DOCTRINA BETANCOURT……………………………………………………..………...153
Formula defensiva y principista………………………...………………………154
Manifestaciones e impactos de la Doctrina……..………………….…….……..164
Practica ortodoxa…………………………….…………………………..……..165
Dos casos distintos…………….……………………………………………….165
Apoyo a Argentina…………………………………………...…………………169 Rompimiento con Perú……………………………….……………...………….172
Guatemala, Haití y Ecuador……………………..……………………………..174
República Dominicana: un caso especial……..….……………………………..177
Con Honduras también………………………………..………………………..183
Impacto en el debate nacional………………………………...………………...184
En síntesis……..………………………………...…………………..…………..191
La ejecución laxa……………………………………………...………………...194
Los casos de Brasil, Bolivia y Argentina…………………..............…………..196
1968: Perú y Panamá…………………………...………………………...…….212
La reedición de la Doctrina Betancourt (1989-1992…………...………...…….212
El caso panameño………………………………………………...……………..221 Haití……………………………………………………...……………………...228
El autogolpe Fujimorista………………………….……………………..……...236
El autogolpe guatemalteco…………………………….…………………….…244
Una necesaria recapitulación…………………………..….…………………….251
CONCLUSIONES Y LECCIONES………………….…………………….253

Ideas Principales.

El libro Venezuela en defensa de la democracia / 1958-1998. El caso de la Doctrina Betancourt (2005) nos muestra que la Doctrina Betancourt fue un instrumento diplomático que consistía en el no reconocimiento y ruptura de relaciones diplomáticas con los gobiernos de América Latina que llegaran al poder a través de un golpe de estado, y que esta doctrina se volvió política de Estado que fue adoptada por los gobiernos de Rómulo Betancourt ( 1959-1964), Raúl Leoni (1964-1969) y Carlos Andrés Pérez (1989-1993).

I. Conceptos y teorías: la puesta en escena.

En este primer capítulo es donde se construye el marco teórico y conceptual. Si bien en este capitulo no se teoriza en profundidad sobre la democracia liberal, si se pone de relieve las grandes referencias del pensamiento liberal democrático -esencialmente por autores estadounidenses- y se reflexiona acerca del modelo de democracia representativa que se ha intentado promover y defender hasta el momento en el sistema interamericano. En palabras de María Romero:
“Para los efectos de este trabajo, cuando hablamos de la democracia que se ha pormovido y defendido hasta el momento, nos estamos refiriendo al tipo de democracia representitiva y liberal que, con todas sus imprecisiones, es la que avalan la mayoria de los paises signatorios de la Carta de las Naciones Unidas y de la Organizacon de Estados Americanos”.

También se delimita en lo posible algunos términos imprecisos, se identifican las diversas modalidades diplomáticas y tipos de instrumentos estratégicos de promoción y defensa de la democracia representativa, y se reflexiona sobre una problemática crucial inherente a toda política de defensa y promoción de la democracia, unilateral o colectiva: los frenos jurídicos y políticos que los principios de soberanía y no intervención genera en su ejercicio práctico. De acuerdo con lo dicho María Romero expresa:
“Por estrategia de promoción y defensa de la democracia se entenderá todos aquellos esfuerzos programáticos que, tanto en el orden temático como instrumental, han guiado y han hecho posible una serie de acciones dirigidas a defender, consolidar y expandir las formas de gobierno, instituciones, procesos, valores y actitudes propios de una democracia representativa moderna, de naturaleza capitalista y liberal. Por otro lado, por instrumentos de defensa y promoción de la democracia se entenderá, más específicamente, los esfuerzos tácticos necesarios para alcanzar las acciones y objetivos señalados”.

En conclusión es el abordaje y refección preliminar sobre que significa defender y promover la democracia; cual democracia se ha promovido y defendido hasta ahora en el hemisferio en especial cual se debe proteger, consolidar y expandir y cuales son los limites de esa defensa y promoción de la democracia.


II. Defensa y promoción de la democracia hemisférica.

Constituye el marco histórico referencial. Presenta una síntesis histórica en torno a las principales iniciativas y actuaciones de defensa y promoción de la democracia hemisférica de dos de los más importantes actores del sistema interamericano Estados Unidos y la Organización de Estados Americanos. A quienes se evalúan de manera general, el impacto que esas políticas en pro de la democracia representativa continental han tenido en los procesos de democratización de la región, y cual ha sido la contribución prestada por esos actores a la definición del tema de la promoción y defensa de la democracia representativa.

Se explica cómo esos actores hemisféricos promovieron y defendieron la democracia en el continente, en sus aspectos positivos como negativos, los desafíos y dilemas que esas tareas tuvieron que enfrentar, nos sirve para entender de forma más integral las complejidades y retos que la defensa y promoción de la democracia en la política exterior de Venezuela ha tenido a través de su historia. Para aclarar María Romero señala:
“Sin ser Venezuela una gran potencia hemisférica, sin ser en principio sospechosa de intervenciones de dominación regional, también durante su ejercicio exterior de defensa y promoción de la democracia representativa hacia el continente, tuvo que afrontar juicios y resistencia de parte de sus colegas latinoamericanos por supuestas acciones intervencionistas. En ocasiones fue tildada, inclusive, de desarrollar una política sub-imperialista en el área del Caribe y Centroamérica. La Doctrina Betancourt, produjo especiales relatos y resistencia en este sentido”.


III. Cuatro décadas de defensa y promoción de la democracia venezolana.

Se inicia propiamente el desarrollo del tema objeto de este trabajo, en el cual se presenta una caracterización general de las diversas formas de defensa y promoción de la democracia hacia América Latina que emplearon los gobiernos venezolanos del periodo de la democracia partidista de conciliación de elites. Al respecto María T. Romero manifiesta:
“De tal forma, desde 1958 hasta finales de los años 70, la democracia se defendió y promocionó en su contexto general de bonanza económica y sobre la base de un sistema democrático relativamente exitoso de reglas políticas estables y confiables. La forma de defensa y promoción de la democracia empieza a cambiar en los años 80, con el inicio de la crisis del sistema político de Punto Fijo y con la llegada de la crisis de la deuda externa. Pero es entre 1989 y 1998 cuando se observa un cambio drástico en referencia a los mecanismos, estrategias, estilos y compromisos de esa línea fundamental de la política exterior venezolana hacia la región latinoamericana en virtud del complejo, contradictorio y critico contexto nacional imperante, signado por un creciente agotamiento y una ruptura definitiva del sistema democrático instaurado en 1958”.

Se identifican los principales objetivos, estrategias y acciones que desde el gobierno de Rómulo Betancourt, a finales de la década de los 50, hasta el segundo gobierno de Rafael Calderas de fines de los 90, hicieron posible una agenda continua, coherente y contundente de defensa y promoción democrática en la política exterior venezolana.

Se hace referencia de los antecedentes teórico-ideológicos que sustentan la política venezolana de defensa y promoción de la democracia en América Latina. Cabe destacar lo que María T. Romero señalo:
“Al buscar los antecedentes teórico-ideológicos que sustentan la política venezolana, hay que señalar el papel fundamental del ex presidente y líder del partido Acción Democrática, Rómulo Betancourt, durante su larga actuación y reflexión sobre el tema. En realidad, es el pensamiento betancurista casi el único referente histórico claro y coherente existente en torno a las ideas y concepciones de nuestra política exterior en pro de la democracia continental”.

Se explica cual fue el papel fundamental del ex presidente y líder del partido Acción Democrática, Rómulo Betancourt, durante su larga actuación y reflexión sobre el tema. En esta parte también se habla de las primeras manifestaciones practicas del pensamiento betancurista en materia de defensa y promoción de la democracia, las cuales se dan en el periodo gubernamental de 1945 a 1948, primero bajo la junta revolucionaria de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt y luego bajo el breve gobierno de Rómulo Gallegos. Por lo que María T. Romero dice:
“Es el régimen político que se instaura a partir del 18 de octubre de 1945, primero bajo la Junta Revolucionaria de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt (1945-1947) y luego bajo el breve gobierno de Rómulo Gallegos (1948), cuando la política exterior venezolana refleja realmente el principio de defensa y promoción de la democracia, aunque este no quedo registrado explícitamente en la Constitución de 1947, como posteriormente se consagrara en la constitución Nacional de 1961”.


IV. La diplomacia “dura” de la Doctrina Betancourt.

La cuarta parte se dedica al estudio del caso planteado en el libro: la definición y manifestaciones practicas de la Doctrina Betancourt. Para ello, se hizo un seguimiento de la política de no reconocimiento a los gobiernos de facto que fue puesta en práctica en el segundo gobierno de Rómulo Betancourt (1959-1964), línea que luego fue seguida por el gobierno de Raúl Leoni (1964-11969) y reeditada por el de Carlos Andrés Pérez (1989-1993). Como bien lo dice María T. Romero:
“La actitud principista de Betancourt lo llevo a luchar para que la Organización de Estados Americanos adoptara su doctrina. Desde que asumió el poder, el presidente Betancourt para que se estableciera en el organismo interamericano dicho sistema de no reconocimiento y, de hecho, el asunto fue punto de agenda en la undécima Conferencia de Ministros de Relaciones Exteriores, aplazadas en tres oportunidades”;

De igual manera resalta lo siguiente, quedando clara que la política Betancourt siguió aun cuando este dejo la presidencia:

“Por su parte, Raúl Leoni, aun cuando durante su periodo gubernamental se tendió e reflexionar la rigidez de la Doctrina Betancourt, no abandono su esencia principista y la defendió por su coherencia con los principios e ideales democráticos interamericanos”.

En el desarrollo de este capítulo se evidencia que la Doctrina Betancourt fue el esfuerzo diplomático más fuerte, activo y directo dentro del conjunto de instrumentos y políticas que los gobiernos democráticos venezolanos de Punto fijo emplearon para defender y promover la democracia representativa. Por ello María T. Romero concluye diciendo:
“Sí podemos llegar a la conclusión de que, en términos generales, la Doctrina Betancourt produjo un impacto favorable dentro y fuera del país, y ello se evidencia en los reconocimientos, apoyos y simpatías que logro el gobierno de Betancourt por parte de muchos gobiernos, partidos, sectores y organismos cívicos, así como en los medios de comunicación social venezolanos y regionales”.

V. Conclusiones y lecciones.

El cierre del estudio, aporta conclusiones y reflexiones sobre los obstáculos y desafíos que en su desarrollo teórico y práctico tuvo que enfrentar la Doctrina Betancourt. Centrado en una aproximación histórica, en el desarrollo de este trabajo se pone de relieve que, tras de lo que formulo Rómulo Betancourt y lo logro transformar en la práctica, es decir, la Doctrina Betancourt, existe una conceptuación y construcción teórica compleja sobre la defensa democrática nacional y regional. La Doctrina Betancourt dejó huella en la política exterior de la Venezuela democrática y también más allá de Venezuela, al contribuir al avance teórico y práctico del Régimen Democrático Interamericano.

Ideas sobre la “Historia” que maneja el autor.

Para María T. Romero las definiciones apropiadas o que ella maneja para el desarrollo de su investigación son las siguientes:

“Cuando hablamos de la democracia que se ha promovido y defendido hasta el momento, nos estamos refiriendo al tipo de democracia representativa y liberal que, con todas sus impresiones, es la que avalan la mayoría de los países signatarios de la Carta de la Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos”.

Para Maria T. Romero la democracia más importante es la representativa la cual es ejercida por los venezolanos para el bienestar de Venezuela. A su ve deja claro de que manera se puede defender y promocionar la democracia, mediante tácticas que garanticen el objetivo.

…”vale dejar sentado que para los efectos de este trabajo por estrategias de promoción y defensa de la democracia se entenderán todos aquellos esfuerzos programáticos que, tanto en el orden temático como instrumental, han guiado y han hecho posible una serie de acciones dirigidas a defender, consolidar y expandir las formas de gobierno, instituciones, procesos, valores y actitudes propios de una democracia representativa moderna, de naturaleza capitalista y liberal. Por otro lado, por instrumento de defensa y promoción de la democracia se entenderán, mas específicamente, los esfuerzos tácticos necesarios para alcanzar las acciones y objetivos señalados”…

Sustentación documental y bibliográfica de la obra.

Alberto Van Klaveren (1996). “La defensa de la democracia en el ámbito americano”, Revista Diplomática. Santiago de Chile, p.30.
Cfr. Joseph Schumpeter (1947). Capitalismo, socialismo y democracia. Nueva York: Harper, p. 16.
Cfr. Samuel Huntington (1989). “El sobrio significado de la democracia”, Revistas de Estudios Públicos, N 33. Santiago de Chile.
David Held (1996). Modelos de democracia. Madrid: Alianza Editorial, p. 395.
Juan Carlos Rey (1988). La no intervención y el sistema interamericano”, Política Internacional, N 9. Caracas, ene.-mar, p. 4.
Philippe Schmitter y Terry Lynn Karl (1996).”Que es…y que no es la democracia? “en Larry Diamond y Marc F. Plattner (comps.), El resurgimiento global de la democracia. México: Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM, p.37.
Robert Dahl (1989). La poliarquía. Participación y oposición. Madrid: Editorial Tecnos, p. 18.
Sergio Cedeño (2003). “Como formular la estrategia y las técnicas de una campana electoral”. Santo Domingo, República Dominicana, mimeo, p.4. Ibídem, p. 5.

Consideraciones finales.

La Doctrina Betancourt, ciertamente, sembró en la conciencia del gobierno y de la sociedad venezolana la necesidad de preservar el sistema de democracia representativa y, que a demás, inspiró, estimuló y alimento la política exterior y regional democrática, luego de los gobiernos de Betancourt y Leóni en los años 60, dejando a Venezuela ante la comunidad interamericana, con su liderazgo político reconocida y respetada como verdaderamente democrática.
Por otra parte, debemos considerar que si no hay sinceridad democrática y efectividad del régimen representativo de gobierno, se acentuarán los procesos de “des consolidación democrática” en la región y se continuara dejando la puerta abierta a intervenciones unilaterales, en especial por parte de los Estados Unidos.
No solo ante los desafíos democráticos actuales se requiere una efectividad practica por parte de todos los miembros de la OEA, sino a otros importantísimos retos regionales como el narcotráfico, el terrorismo, pobreza, integración, migración, entre otros. En realidad, mientras el sistema interamericano no actúe como debe, no haga efectivos en la práctica sus principios, disposiciones y mandatos, se irán acrecentando el irrespeto a la institucionalidad interamericana y las burlas hacia su normativa por parte de gobiernos forajidos y antidemocráticos de izquierda y derecha. Las democracias latinoamericanas actuales, sin contrapesos y controles internos fuertes, tienden a perder la capacidad de resolver pacíficamente sus conflictos internos. Antes los desmanes y abusos de algunos gobiernos actuales, se hace cada vez más imperiosa la necesidad de una autoridad supranacional, interamericana en este caso, que haga valer y respetar los derechos de los pueblos y sociedades civiles latinoamericanas.

CONCLUSION

La obra, Venezuela en defensa de la democracia /1958-1998. El caso de la Doctrina Betancourt, es un recuento histórico de lo dicho y hecho en materia de defensa y promoción de la democracia representativa, por los ocho (8) gobiernos venezolanos que se sucedieron entre 1958 y 1998, confirmando que durante ese lapso se fue construyendo de manera continua, activa y prioritaria una política exterior orientada a la democratización nacional y regional, que a demás la misma contribuyo al avance teórico, conceptual, jurídico y practico de los sistemas democráticos venezolanos e interamericanos y, las formas instrumentales y estratégicas para preservarlos y expandirlos.
Debido a la ardua tarea realizada nuestro país siempre fue reconocido como líder democrático regional y fueron altamente apreciados sus esfuerzos por defender, consolidar y expandir un sistema de pluralismo y libertades en el hemisferio, sobre todo entre los países latinoamericanos, pese a las críticas suscitadas por algunos gobiernos y lideres, en particular desde una perspectiva socialista y comunista.
Por a ver sido la Doctrina Betancourt un instrumento diplomático que consistía en el no reconocimiento y ruptura de relaciones diplomáticas con los gobiernos de América Latina que llegaran al poder a través de un golpe de estado y teniendo como fin la defensa y promoción de la democracia representativa en Venezuela y Latinoamérica, Venezuela en defensa de la democracia… es un libro que es oportuno visitar en nuestra época; tiempos de cambios políticos y sociales, en los que la revisión detenida del pasado y del presente de la nación democrática juegan un papel fundamental.

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