viernes, 5 de marzo de 2010

ENSAYO Y CRÍTICA SOBRE: CONTRA LA ABOLICIÓN DE LA HISTORIA DE MANUEL CABALLERO


Por: Sabrina Míreles
IPMJMSM/UPEL-Miranda

I. Historia de la obra
Generalmente los libros presentan una introducción donde se puede puntualizar la historia de la obra, en este caso no se maneja una, esto es debido a que, fue escrita en forma de ensayo, sin embargo he tratado de puntualizar algunos aspectos que considero que definen la historia contextualizada.
La obra comienza con un discurso, que el autor realiza, en su incorporación a la academia Nacional de la Historia, en julio de 2005, pero la obra fue escrita en abril de 2008, con la finalidad de evitar la abolición de la historia, como su titulo lo dice <>. El autor insiste en que los sucesos históricos no deben idealizarse, pero tampoco debe cometerse el acto de olvido, o de pretender borrar la importancia de estos acontecimientos.
Además señala, lo que es muy común en algunos historiadores, y políticos, utilizan palabras que están fuera del contexto histórico, por lo tanto van totalmente desvinculadas con los hechos, las cuales se ponen muy de moda en los discurso políticos por lo general. Olvidando que hay muchos términos que no existían. En nuestro país es muy frecuente utilizar pensamientos de Bolívar, los cuales no encajan con la época, es por esto que el autor hace críticas a algunos de sus pensamientos.
En fin la obra relata los acontecimientos del siglo XX, y cuales son los desaciertos que se han cometido, históricamente, queriendo borrar la historia. Se manifiesta el ejemplo de Gómez, pues ya no celebran el día de la paz, en Venezuela, debido a que en 1936, se tomo esta decisión, por tomar medidas a lo que se puede llamar. Liberación del gomecismo.

II. Estructura y Contenido
ÍNDICE
Contra la abolición de la historia 9
Maldición y elogio del siglo veinte 55
Libertad e igualdad: ¿hermanos enemigos? 109
Una nación y un continente 119
Un hombre, no un Dios 129
El Betancourt histórico y el Betancourt historiador 143
Visión y testimonio del siglo XX 161
III. Ideas Principales
Contra la abolición de la historia
• Visión y revisión de Bolívar: menciona que muchos textos de historia colocan a Bolívar como si fuera un Dios, al cual nadie se atreve a criticar, y en su defecto mencionar las cosas malas, que hizo, sólo cuenta la parte bonita del libertado, el Héroe y lo glorifican.
Manuel Caballero señala:
“en visión y revisión de Bolívar uno puede darse cuenta, en primer lugar, de que no se trata de reivindicación de un héroe al cual nadie en este país y en su sano juicio se atreve a condenar y a veces ni siquiera a cuestionar o examinar (la palabra de Dios no se discute); sino de un acto más simple: la lectura de sus textos. ”

Es como enfrentarse a autores que utilizan el subjetivismo, el cual los leva a buscar en Bolívar, algo que le sirva para confirmar sus prejuicios, y donde se debe recordar que es licito utilizar frases desvinculadas de su contexto. Lo cual es muy común en nuestro siglo, a menudo escuchamos a muchos, mencionando frases que no tienen nada que ver con nuestra época, y lo peor es algunos de nuestros historiadores adoptan esta medida.
Es por esto que el autor hace una crítica a lo siguiente: cuando Bolívar nació Venezuela pegó un grito diciendo que había nacido el segundo Jesucristo. Esto lo considera una cursilería patriótica, pues totalmente desvariado colocar al libertador como si fuera un Dios; al igual que manipular sus palabras, ya que ni siquiera las entienden, y como bien sabemos esta totalmente fuera de contexto.
En tal caso tenemos “si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”. Y lo toma como un hombre político de pensamiento y acción, capaz de decir la palabra justa, así el sentido común evidencie, que para entonces esas palabras serían tomadas como un perfecto disparate, pues la gente estaba pendiente, de rogar para salvar sus vidas.
• Critica documentos de Bolívar

Hay muchos documentos, que en relación a su lenguaje no concuerdan con la época además, hace énfasis, en sembrar la semilla de la duda, con palabras que llevan a la reflexión, ¿Quién nos asegura que los documentos de Bolívar se mantengan intactos? Pues han pasado por muchas manos, y fácilmente pueden haber sido falsificados. En cuanto la carta de Jamaica menciona es algo así como erróneo declararla profética
Señala Manuel Caballero:
“Para comenzar, no luce imposible que el libertador la haya escrito: era, amen del lenguaje de la época, propio de una sensibilidad como la suya, histórica y en ocasiones, muy a punto delirante. Las increíbles hazañas guerreras que estaba llevando a cabo a la cabeza de una horda derrapada y hambrienta; y la inmensidad de las cumbres andinas provocadoras del <> (mal de paramo); todo eso se le hubiese subido

Por lo tanto como es el trabajo de todo historiador, debe someter los documentos a una crítica interna, tomando en cuenta los planos, se puede hacer una crítica sin base alguna, es por eso que se debe hacer un planteamiento teórico, la situación política mundial y americana en este caso también se toma en cuenta la situación colombiana, y por último el examen del documento, lo cual nos sirve para demostrar su autenticidad.
Negación del siglo XX
Se basa en recordar, los intentos de borrar la historia, en el este siglo, es decir se trata de abolir la historia, como idea principal, parte de que, la historia del siglo no comienza el 18 de octubre, sino en el gomecismo. Algunos Marxistas mencionaban en los años treinta que en Venezuela no se habían producido ningún cambio estructural en, olvidando la abolición de la esclavitud en 1854 y el decreto d enajenación de tierras baldías en 1858.
La abolición de la historia
El objetivo de la abolición de la historia, en primer lugar, es para sustituirla por la leyenda y el mito; el segundo es para tratar de borrar de ella sus principal autor, el colectivo. Por su parte gobernantes enloquecidos por el poder suelen olvidar, el congreso internacional celebrado en caracas, esto es debido a que en su delirio por el poder, se vuelven neuróticos, y piensan que el pasado se puede reformar.
Por lo tanto nuestro trabajo como historiadores, es el deber de mantenernos pendientes, y reivindicar nuestra historia; pues habrá muchos con posesión de nuestro legado, por llamarlo de alguna manera, y querrán cambiar, o esconder acontecimientos importantes en nuestra historia.
Manuel Caballero nos resalta lo siguiente:

“este es el reto que los historiadores venezolanos del presente enfrentamos: porque no los concebimos como simples cronistas asexuados, coleccionistas de fechas y pulidores de bronce; ni como provocadores profesionales de alegrías, revolvedores del polvo de viejos folios nada más por el gusto de hacerlo; no lo concebimos (séanos perdonados este ramplón recurso al ripio bíblico) como la mujer de Lot, convertida en estatua de las mirando hacia el pasado. ”
Pues nosotros somos mucho más, que afanados por revisar, libros repletos de polvo, somos críticos, capaces de abandonar los mitos, y crear una historia, si idealización de personajes, y utilizando los método necesarios, que nos permitan abordar, un estudio de manera precisa.

Maldición y elogio del siglo veinte
En este capitulo hace una contextualización de su fecha de nacimiento, tomando en cuenta, los hechos históricos a los cuales coincide su nacimiento. Reflexiona preguntándose si este siglo ha sido el más humano de nuestra historia, con todas su grandezas y bajezas
Auge y caída del comunismo leniano, se dice que se acontecimiento le dio tono a la segunda guerra mundial. Primero 1917 con el fin de una guerra, y los inicios de una revolución que implicara al mundo entero; entre 1936 y 1945 se vive la guerra más sangrienta de la historia; pero también es conocido por el terror atómico y los grandes períodos de paz.
Manuel Caballero dice:
“Pero en lo que ocupa en dos dimensiones diferentes: en los países de lato desarrollo industrial y militar, va a terminar en las conflagraciones más grandes de la historia; en los países de Asia; el medio oriente y África, llevará la liquidación de los grandes imperios coloniales, y a la reconstitución del mapa con aparición de nuevas naciones ”

La historia se puede dividir en dos partes, la primera en 1917 a 1945, y la segunda de 1945 a 1989, al igual que en Venezuela también se puede dividir en dos partes, antes y después de 1936. A partir de 11936 no se entra en la Venezuela posgomecistas, sino en la Venezuela antigomecista. Para dar pie a que se empiece a hablar, de las primeras noticias de Democracia. En nuestro siglo XX, se ha conocido la transformación- económica, social, cultural y política más radical.
Estado – Nación al nacionalismo estatista.
Habla de la Austria y Alemania, como una federación imposible inviable de nacionalidades, debido a sus problemas políticos y sociales, existía un racismo tan arraigado en el campesinado y las clases medias Alemana, aunado al odio anti-francés. Además existía amplia simpatía que arrastraba el socialismo, en buena parte de la intelectualidad judía.
Todos somos democráticos
En muchas partes se decía que la democracia era el mejor régimen y que ya estaba bien propagado, pero es evidente que había muchos países que aun, eran autoritarios. Sin embargo varios continentes tenían gobiernos democráticos, sin dejar a tras que para llegar a esa democracia tuvo que correr mucha sangre.
“pero el siglo XX ha conocido una realidad particular, nunca antes vivida: el ingreso de masas de la calle, a la política. Al revés de cuando podía pensarse, eso no siempre ha sido positivo, y la ampliación de la democracia ha traído aparejadas supervisiones”

Existirá futuro
En la Venezuela de fin de siglo, los pocos que tenían tiempo de pensar, en el futuro del país lo encontraban en una disolución, veníamos de trescientos años e guerra, esto no era un país sino un campamento, además de las endemias que habían afectado el territorio. Por lo tanto se adoptaba un gran pesimismo. La paz de Venezuela nace con la democracia, pero antes de eso tuvimos que pasar por, las que parecían interminables, las guerras civiles.
Por otro lado señala los que el 21 de julio se deja de celebrar en Venezuela como día de la paz, a partir de 1936, en consecuencia de que Gómez, durante su dictadura hizo, morir de miedo a la población de esos años. Pero es que una cosa no tienes que ver con la otra, el pueblo pudo haber estado muy resentido pero no había que borrar, el significado de la fecha. O es que acaso esos acontecimientos no se produjeron?

Existe nación
Cuando se presenta la amenaza de las costas venezolanas, se produce un efímero, sentimiento de unidad nacional, es decir la nación podía conocer la unidad, conteniendo el desbordamiento guerrero. La intervención de las potencias, llega a cambiar la conciencia, de los venezolanos. Pues decían que los Andinos eran extranjeras, y con este acontecimiento Venezuela experimenta, una verdadera invasión por parte extranjera. Esos si eran intrusos, en cambio los Andinos pertenecían a nuestro país. Pues por primera vez reaccionan con conciencia de nación y no con federalismo.
Y los veneros del petróleo
Es a partir de 1941, que la guerra permite el incremento de explotación del petrolera que se convertirán en situaciones inesperables las una de la otra, la paz se conocerá en Venezuela a partir de entonces, acompañado por la prosperidad que se establecerá en esos ochenta años, no será consecuencia directa de la explotación petrolera sino de lo que le precede.
La calle pide la palabra
El 14 de febrero de 1936 se produjo en caracas una nutrida manifestación popular, la razón por la que hoy se conmemora la fecha, es que sus líderes fueron los fundadores de la democracia contemporánea. Caracterizados por la hegemonía, si son eso partidos que hoy aborrecen, los que permitieron la democracia.
“El 14 de febrero, pues, nació la democracia venezolana. Ella nació con significados que se le puede dar a esa palabra. Nació como la voluntad popular expresada en la calle, y con las características actuales, propuestas desde entonces: una democracia que signifique prensa libre, libertad de asociaciones y manifestación, partidos políticos, respeto a los derechos humanos.”

Y eso no ha muerto en los últimos años aun seguimos viviendo en democracia, pese a que muchos jóvenes, dicen que no hay democracia en nuestro país, o peor aun frase, como que no creen en la democracia. Sin poner en acto lo que están diciendo, ya que en mi opinión personal, no debe haber nada peor que vivir una dictadura; y más cuando se viene de un panorama donde reina la democracia.
Una nación y un Continente
No se pretende lanzar disquisiciones interminables sobre el nombre de nuestro continente, y de sus habitantes, que muchas veces no pasan de ser materia de diversión para académicos ociosos. Los países vecino como Colombia, y Venezuela, Brasil nunca falta la cátedra de historia de Estados Unidos, de estudios de la economía, psicología, sociología entre otras disciplinas.

La compresión de los procesos y de las personalidades cotidianas de los pueblos. Las mañaneras y las vespertinas de las grandes y pequeños hombres políticos en todas las latitudes del universo. Por el contrario el centro de nuestra preocupación, y de nuestros estudios deben ir a nuestras sociedades, como ente total y no sólo a los actos, de sus gobiernos.
Es aquí donde entra en juego la objetividad, de los estudios de procesos sociales, nuestra catedra debe enfrentarse, a lo que se llama
Un hombre no un Dios
Como ven, la cuestión tiene tiempo, faltaría nombrar cuando se denominó como bolívar a nuestra moneda (también el Ilustre Americano), y otra serie de medidas que han contribuido a la creación de ese halo de santidad en torno a este hombre que nos hizo una república.
En general, Bolívar tuvo que compaginar en muchas ocasiones las obligaciones políticas con las militares por lo que muchas veces se ven entremezcladas entre sí. Sin embargo, la trascendencia de sus ideales políticos ha desembocado en un culto al personaje, vigente en muchas naciones latinoamericanas que se consideran herederas de su obra. Su obra política ha sido analizada principalmente a través de la copiosa correspondencia, informes y discursos que realizó a lo largo de su vida. Así, el Manifiesto de Cartagena, la Carta de Jamaica y el Discurso de Angostura están consideradas sus principales exposiciones políticas.
La gran cantidad de bibliografía bolivariana contrasta con la monotonía interpretativa y la infiltración de anécdotas que han servido para estructurar el culto bolivariano. El romanticismo literario tuvo mucho que ver con este proceso de idealización realizado por escritores que no eran historiadores y que crearon al principio la corriente de culto a Bolívar.La presencia de este fenómeno de culto ha tenido como consecuencia la aparición de diversas actitudes basadas en la aceptación de la vigencia de su legado y el uso del culto bolivariano y sus variantes ha adquirido la condición de motor de la sociedad para alcanzar un objetivo
Rómulo Betancourt histórico y el Betancourt historiador
De modo que es la situación imperante la que les dicta su primer deber político: torcerle el cuello al personalismo. Y la mejor manera de hacerlo es predicando con el ejemplo. Al nacer a la vida política al filo de sus veinte años, los estudiantes de 1928 no ponen su movimiento bajo la advocación de los viejos caudillos que envejecían en el exilio ni colocan por delante la propia persona.
Se llaman a sí mismos con una designación colectiva: la “generación”. Con ese nombre entrarán en la historia: es el “nosotros”, por oposición al “yo” de los caudillos. Para enfrentar la hegemonía de tiranos y antitiranos, evitarán la primera persona del singular y acogerán su plural: no “yo” sino “nosotros”; no “un caudillo” triunfante o derrotado sino una “generación”.
Otros dos hitos del Betancourt histórico están asentados en aquellos principios señalados desde 1928, y se sitúan a diez años el uno del otro. Serán, en 1931, el Plan de Barranquilla; en 1941, la fundación de Acción Democrática.
El llamado Plan de Barranquilla muestra en su nombre la poderosa influencia de la Revolución mexicana. Pero la organización que se propone allí no es, como es tradicional en Venezuela, un partido militar. Aunque conserva alguna alusión no muy clara a un movimiento armado a corto plazo, el Plan de Barranquilla señala la ruptura de Betancourt y su grupo de fieles con las ilusiones garibaldinas. Hay dos características novedosas en ese documento. La primera, pese a que algunos elementos de estilo revelan que su autor es Rómulo Betancourt, es que evita presentarse como propuesto por una individualidad; lo es por un colectivo, la Agrupación Revolucionaria de Izquierdas (ARDI), que con ese acto se pretende fundar. La segunda es la ausencia de “coroneles” o “generales” entre los firmantes. Casi como consecuencia de esta falencia, por primera vez en la historia de Venezuela una generación de hombres políticos parece abandonar el inmediatismo y plantearse sus luchas en términos de años o de décadas.
El otro principio por el cual Betancourt luchará a brazo partido durante toda su vida es el de la inclusión. Esto tiene varias vertientes. El primer trabajo con el cual busca dar un asiento teórico a su pequeño grupo fundado en Barranquilla, y que titulará Con quién estamos y contra quién estamos, es un ensayo polémico destinado antes que nada a rebatir el antiandinismo. Eso podía sonar sacrílego a los oídos de la emigración venezolana, muchos de cuyos más conspicuos representantes atribuían los males de Venezuela a la larga presencia de los andinos (como lo eran Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez) en el gobierno. No, responde airado Betancourt, los andinos están sometidos a la misma miseria, a la misma opresión, a la misma explotación que el resto de las regiones venezolanas. El problema no es entonces liberarse de los andinos, sino del yugo de los gamonales terrófagos y de las compañías extranjeras. Pero no es sólo a la discriminación, al odio y a la exclusión de los venezolanos de una región determinada a lo que se opondrá Betancourt sino a algo mucho más odioso: a la exclusión social pero también política de la aplastante mayoría de los venezolanos.
Con todo, lo más relevante de ese documento es que, al romper lo que él mismo llamaba en 1940 los “arcaicos cartabones” del liberalismo gomecista y antigomecista, señala, en el terreno teórico, el inicio de la modernidad en la historia de su país. Porque contiene el propósito de fundar la Venezuela moderna, la cual verá la luz a lo largo de los próximos setenta años, desarrollando y completando los principios esbozados en el plan, pero sin abandonarlo en lo esencial.
Cuando en 1941 presenta en sociedad su organización Acción Democrática, dirá de ella que se trata de un partido “nacido para hacer historia”. El resto del siglo XX lo confirmará, pero resulta una banalidad decirlo. La fundación del partido en 1941 no es sólo un acontecimiento histórico visto desde nuestra perspectiva presente, a casi tres cuartos de siglo de distancia, sino desde el momento mismo de su ser natural. Porque nacía limpio del pecado original del militarismo y durante los cuatro años siguientes se empeñó en convencer a los venezolanos de que se trataba de un partido nuevo, pues ni “cogió el monte” ni pactó con el gobierno. También venía curado del otro vicio que había enterrado al liberalismo del siglo XIX: el personalismo.
Fue así como, entre los firmantes del documento que fundaba el partido y proponía al gobierno su legalización, no figuraba el nombre de su creador, Rómulo Betancourt. Sea por un empeño “teórico” de sumergir la suya en una voluntad colectiva, sea por cuidar la precaria legalidad de su partido, pues su nombre podía todavía apestar demasiado a comunismo, el caso es que esa ausencia tuvo dos resultados contradictorios.
El siguiente hito en la vida del Betancourt histórico es su colaboración en la conjura triunfante del 18 de octubre de 1945, y su acceso a la presidencia de la Junta Revolucionaria de gobierno allí establecida. Los términos empleados aquí para caracterizar ese momento y esa situación podrían prestarse a confusión y sobre todo a polémica: en ese acontecimiento, ¿el papel de Betancourt fue el de segundón o el de protagonista? En verdad, hay allí un momento pero dos faces y dos fases, dos procesos. Para decirlo en la forma más simple posible: una cosa es el 18 de octubre y otra el trienio que le sigue hasta el 24 de noviembre de 1948. Un estudioso norteamericano, Chalmers Johnson, al estudiar la diferencia entre “golpe” y “revolución” en nuestra historia, dice que lo primero designa a un movimiento que se agota en el ámbito de una administración, mientras que se habla de “revolución” cuando ese movimiento envuelve a la sociedad entera. Si nos atenemos a eso, podemos decir que el 18 de octubre de 1945 no fue una revolución sino un pronunciamiento militar clásico, y como tal el papel de Betancourt fue relativamente secundario. Esta no es una consideración polémica; la avalan dos testimonios insospechables.

IV. Fundamentación Teórica
Se puede decir que el autor es positivista, esto lo concluyo por los autores que cita en su libro como por ejemplo: Laureano Vallenilla Lanz y José Gil Fortoul, aunque es un historiador muy complejo, y bastante concreto porque le da atributos al positivismo, pero de igual forma critica sus errores.
Manuel Caballero señala:
“El centro de la filosofía positivista está en lo que podría llamarse su <>. El hecho es lo positivo, lo real, lo dado y no un simple fenómeno. De allí parten sus mayores aportes pero también sus más grandes errores ”
Lo que distingue a un estadista de un político es que mientras este piensa en las próximas elecciones, aquel, el estadista, piensa en las próximas generaciones. Si algo distingue a Rómulo Betancourt de una gran cantidad de los políticos latinoamericanos –por desgracia, durante demasiado tiempo mayoritaria– es que el poder no fue para él la culminación de una carrera, sino el comienzo de otra. El solo hecho de haber culminado su período es su mayor triunfo, porque ese era el centro de las preocupaciones en 1958
Por otra parte es de gran importancia mencionar que en la actualidad, ha tenido muchas confrontaciones, pues se dice que en los años cincuenta, se consideraba del grupo de Izquierda, pero ahora hay un dilema, pues él considera no haber cambiado de posición, aunque se encuentra el punto, de que no esta de acuerdo con el gobierno del actual presidente, perteneciente a ideales Izquierdistas, y lo han tachado de representante de derecha.

V. Idea sobre la “historia” que maneja el autor
El hombre no esta desvinculado de de su realidad histórica, pues un hombre es un ente colectivo en su procedencia, en su relación, en su descendencia con el entorno que lo rodea, sin embargo muchos caen el error de sustituir la figura humana por la adoración de héroes, a un semidiós cuya figura es el principio y el fin. Lo cual no es lo correcto ya que, un hombre comete errores, a pesar de su condición de combatiente, como es el caso del libertador, puede que si es que logro liberarnos, pero no es un dios, ya que al igual que nosotros, era de carne y hueso poseía las mismas características, solo que contaba con la inteligencia necesaria, y logro el apoyo para llevar a cabo el proyecto de libertad.
En cuanto a esto Manuel Caballero cita:
“Yo sería el último en negar la importancia del individuo en la historia: gran parte de mis propios trabajos históricos lo forman bibliografías; y suelo citar aquella frase de Carlyle que resume de forma magistral la relación entre lo individual y lo social: para él la historia es la esencia de innumerables bibliografías ”.
Por lo tanto se puede concluir, con respecto a esta obra y a su amplia trayectoria de y historiador, que Manuel Caballero, busca como es el deber de todo buen historiador, comprender a los hombres y corrientes, personajes, situaciones y procesos, respetando las características de la época sin olvidar en que contexto esta estudiando.

VI. Sustentación Documental y bibliográfica de la obra (análisis de las fuentes que utilizo el autor).
Discurso de incorporación como individuo de número de la academia nacional; menciona a Germán Carrera Damas y María González; Salcedo Bastardo “estudios de la historia venezolana; Descarte; Mario Picón Salas “nuestro primer evangelio político”; José Domingo Díaz “recuerdo de la rebelión de caracas”; “Simón Bolívar “juramento de Montesacro”; Alberto Filippi.
Simón Bolívar “carta de Jamaica”; jean-Jacque Rousseau; Laureano Vallenilla Lanz; Rafael Urdaneta; Gil Fortoul; Alfred de Mussett “la confesión de un siglo”; Rómulo Gallegos 1998 “Lección Magistral Cátedra”

VII. Consideraciones finales
Contra la abolición de la historia, hace gran referencia, a los escritos, que han llegado a convertirse en culto bolivariana, se dice que bolívar es un hombre más no un Dios, como muchos romanticista le han hecho creer. Por otro lado se puede destacar, el hecho de que los hombres, tratan de borrar la historia, obviando los sucesos, ejemplo de ello la victoria de la paz, que al morir Gómez se dejo de celebrar, a causa de “los grandes males que el dictador causo.
El querer restarle importancia al siglo XX, si es allí donde nace nuestra democracia, aunque hoy en día se cuestionada, seguimos en un país democrático. Pues lo que digan lo contrario, no saben lo que es una dictadura; así como muchos dicen prefiero un dictadura, si supieran las privaciones que esta producen, lo dijeran ni en juego; además después de haber luchado por obtener la democracia caer en lo mismo implicaría un retroceso.
En Venezuela se consolida la democracia en 1958, con el gobierno de Rómulo Betancourt, se han manifestado desacuerdo sociales, y golpes de estado, pero nuestra democracia se ha mantenido desde entonces, durante el siglo XX también se manifestaron la consolidación de partidos políticos, y se evidencio un gran cambio en las estructuras sociales- económicas y políticas del país.







1 comentario:

La profe dijo...

Totalmente sorprendida, pense que no se publicaría ese trabajo... Gracia profe que Dios la Bendiga..

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