lunes, 25 de junio de 2007

CÓMO COMPRENDER EL QUEHACER FILOSÓFICO


Por:Luis Wbaldino Rivas Gómez.
Licenciado en Filosofía
Universidad del Valle- Cali- Colombia
Maestría en Filosofía por la
Universidad Central de Venezuela


Email:

Teléfono: 0416- 141 2765


La filosofía como tipo de razonamiento, no tiene una complicación especial. Otras disciplinas tienen mayores dificultades, por ejemplo, la matemática, frente a la considerable sencillez del razonamiento filosófico, que en principio es accesible a cualquier persona normal, a condición de que no se enmarcase con una terminología abstrusa y absolutamente innecesaria utilizando una jerga pedantesca y ridícula como la de los “Expertos”.

Sin embargo, se da por supuesto, y en cierto modo es verdad, que los muy jóvenes no entienden la filosofía. La parcial justificación de esto es que la filosofía consiste en hacer las preguntas “radicales”, aquellas que afectan a la misma realidad, y que son condición de toda verdadera comprensión. Los muy jóvenes pueden entender el razonamiento filosófico, más sencillos que los que usan en Algebra o Geometría, pero, no en el sentido de las preguntas, es decir, “de qué se trata” lo primero es entender por qué hay que preguntarse algunas cosas.

Por esto, la única manera de que en la edad juvenil se comprenda la filosofía es verla en su historia porque algunos hombres, en circunstancias determinadas, para poder vivir, para saber a que atenerse, para ser quienes pretendían ser, tuvieron que hacerse preguntas, entonces, se ve con total claridad que aquello tenía sentido, que esas preguntas eran necesarias y que las respuestas “tenían razón”.

Se sigue pensando, y se tiene en cuenta que las circunstancias del mundo van evolucionando, se descubre que aquella razón no era “suficiente”, era enteramente satisfactoria, que haría falta algo más y se encuentra el hombre en una nueva formulación de preguntas y en la necesidad de buscar otras respuestas, que parecen más justas y verdaderas, más comprensibles.

Y así sucesivamente, las preguntas se van depurando, se van haciendo más purificadas, imperiosas, profundas; las respuestas lo que llamamos las diversas filosofías, van respondiendo a ellas y descubrimos su necesidad y justificación. En suma, comprendemos, no solo cada doctrina filosófica, sino su motivación, su inevitabilidad, su sentido. Vemos que no se trata de catálogos de opiniones o de meras “ideas”, sino de un “argumento”, inteligible, de la historia del hombre, por lo menos, del hombre occidental. Y si pertenece a ese mundo, a esa variedad de lo humano, se entienden donde estamos, quienes somos, por qué se han ido pensando cosas muy diversas, que se pueden perfectamente entender.

La teología, las ciencias de la naturaleza, las de la sociedad, las de políticas, la economía, las que hacen posible y regulan la convivencia, han surgido en torno a la filosofía y en gran parte condicionadas por ella. El olvido de la filosofía tan generalizado hoy, significa el apagón general, el oscurecimiento de las cuestiones con que nos enfrentamos, la seguridad de que se planteen de un modo insuficiente, parcial y en última instancia falso.



Lo grave es, que la manera usual de estudiar filosofía hace casi imposible la comprensión para los muy jóvenes y muy difícil para los adultos. Si se estudia la obra de uno cuantos pensadores aislados no se entiende nada. ¿Por qué tal filósofo dijo lo que dijo?:

Como lo plantea el filosofo español Julián Marías (1.914); ¨ Todo lo humano requiere un ¨ por qué ¨ un ¨ para qué ¨, una motivación y una finalidad, sin ellas nada es comprensible y se queda uno con una colección de hechos ¨ brutos ¨ que no permiten la intelección. De allí que el hombre contemporáneo sea un primitivo lleno de noticias¨.

Amigo lector: Estamos en un momento inquietante, de indecisiones hay un titubeo como cuando se pisa una encrucijada. Podemos emprender un camino fecundo, que tenga en cuenta las exigencias de la realidad, podemos desdeñarla y olvidarla, preferir el capricho, la ficción y el fanatismo, lo que no podemos es, renunciar a ejercer la libertad, a elegir nuestro destino.

1 comentario:

Gustavo Dorado dijo...

Es importante la preocupación del autor, es importante hacer este tipo de planteamientos, es importante querer hacer una especie de catarsis e invitar de alguna forma a la juventud a que comprenda el maravilloso mundo de la filosofía, sin los temores absurdos e ilógicos que plantea nuestra sociedad.
El problema es que vivimos en un mundo facilista donde casi todo el mundo da todo por sentado, y por eso el desinterés por la filosofía, por eso esa mirada sin sentido a este mundo que te hace sentir real mente vivo.

Un saludo Wbaldino.

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